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Buscar confesor en el móvil y al momento

Miguel Ángel Álvarez y José Antonio Adrio, mostrando la aplicación
Miguel Ángel Álvarez y José Antonio Adrio, mostrando la aplicación
¿Necesita un confesor y no sabe dónde lo puede encontrar? La aplicación Confesor Go le indica, al instante, en qué sitio del país hay un confesor presto a escucharlo. La diócesis de Lugo cuenta con cuatro curas conectados en red

Pocas cosas hay que no se consigan hacer con un teléfono móvil en la mano. Una de las aplicaciones más curiosas que salieron en los últimos meses es Confesor Go. A través de esta app, es posible encontrar un confesor, en cualquier parte del país y en cualquier momento del día. Solo hay que ir al mapa y comprobar qué confesores están en activo en las distintas iglesias del lugar. Así de simple y así de rápido. A golpe de click.

En la diócesis de Lugo, hay cuatro sacerdotes que están conectados en red y ofrecen sus servicios como confesores a través de esta aplicación, que comenzó a funcionar hace ocho meses. Se trata de José Antonio Adrio Carballude, párroco de San Pedro; Miguel Ángel Álvarez Pérez, párroco en A Fonsagrada y, de forma temporal, en San Froilán; Luciano Armas, párroco de A Nova, y Marcos Torres, con plaza en Lalín.

Los sacerdotes conectados a esta aplicación solo tienen que acceder con su clave personal a la misma para decir dónde están. Instantáneamente, se mostrarán como activos, por así decirlo, para los usuarios de la app y estos podrán ir a confesarse allí donde estén los sacerdotes. Cuando los curas decidan dejar el confesionario, tienen que entrar de nuevo y comunicarlo en la aplicación. De esta manera, se actualizan constantemente los datos de los confesores dispuestos en cada sitio.


La aplicación Confesor Go permite saber dónde hay sacerdotes que, en ese momento, estén dispuestos a hacer de confesores


"Esto funciona desde las seis de la mañana hasta las diez de la noche. La forma más simple es acceder a través del mapa y ver dónde está el confesor más cercano. Al final, resulta muy útil porque puede ocurrir que vayas a una parroquia con la intención de confesarte y no encuentres ningún sacerdote y así ya vas más a tiro fijo", cuenta José Antonio Adrio, uno de los primeros curas de la diócesis que se apuntó a la aplicación.

La confesión tiene sus adeptos. Más, incluso, de los que se pueda pensar en un principio. De hecho, Miguel Ángel Álvarez afirma que son más frecuentes las confesiones que las bodas. Algo que comparte también José Antonio Adrio.

"Hay mucha gente que quiere confesarse y de todas las edades y perfiles. Los jóvenes también se confiesan y rezan y por eso no son raros. Hay gente que se confiesa habitualmente cada uno o dos meses, por ejemplo. Gente de Lugo y también peregrinos o turistas que recaen por aquí", afirman los sacerdotes.

LIMPIEZA. La necesidad de "limpiarse" espiritualmente es la que anima a estos creyentes a buscar un confesor. Estos dos sacerdotes lo explican de una forma muy gráfica: "Tener pecados es como estar sucio y puedes ensuciarte con pequeñas manchas que acumules día a día o hacer algo grave y enlodarte por completo. Hay, por tanto, gente que acude al confesionario por cosas pequeñas como mentiras o envidias y otros que, en cambio, llegan destrozados".

Ni José Antonio ni Miguel Ángel saben qué creyentes llegan al confesionario a través de la aplicación. Solo en un caso lo supieron porque así lo contó la persona que acudía a junto de ellos. Lo habitual es que no se diga. Pero sí que la ven útil. Sobre todo, porque reconocen que ahora la gente va más al confesionario por voluntad propia y no se ve tan obligada, como hace décadas, a cumplir con ello por tratarse de una determinada época del calendario católico.

"Antes se pensaba que tocaba confesarse —por ejemplo, en Cuaresma— y la gente venía al confesionario. Ahora, vienen más porque les apetece venir", cuentan estos sacerdotes.

ESCUCHA. Además de perdonar, la función fundamental del confesor es escuchar. Sin embargo, su papel difiere mucho del de un psicólogo. "Nosotros no tratamos de estudiar la psique de la persona que llega al confesionario. Escuchamos y, en el fondo, es una conversación normal. Tampoco somos nosotros los curas los que perdonamos, es la gracia que nos otorga Dios la que recompone a esa persona. La confesión sana y, como tal, está contemplada en la diócesis de Lugo en el proceso de sanación de las mujeres que abortan porque muchas se quedan con un trauma tremendo hasta el punto de que no pueden escuchar el ruido de un motor porque les recuerda el succionador de la operación o cosas similares", afirma José Luis Adrio.

La demanda de confesión se hizo notar especialmente durante 2016, coincidiendo con la celebración del Año de la Misericordia y la apertura de una Puerta Santa en la catedral de Lugo.

"Se notó mucho, aumentaron las confesiones. Hubo mucha gente de Lugo que vino a confesarse y gente que tocaba fondo. Cuando pasa algo así, la única forma de salir es haciendo 'limpieza'", afirma Miguel Ángel.

Estos dos sacerdotes se apuntaron a la aplicación porque la vieron, desde un principio, "interesante y original". A lo largo de estos ocho meses, descubrieron, además, que era una manera de "ofrecer un servicio" a la gente que buscaba confesarse y no sabía dónde poder hacerlo.

"La aplicación está muy bien porque, a través de ella, el usuario puede hacerse una previsión del horario y de la ubicación del confesor. Incluso, aparece también nuestro teléfono personal si tienen alguna urgencia y quieren contactar con nosotros", asegura José Antonio Adrio.

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