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Auxilia prueba con sillas de ruedas que la rampa de Porta Miñá es inaccesible

Miembros de Auxilia, ayer ante la rampa de la Porta Miñá (Foto: J. VÁZQUEZ)
Miembros de Auxilia, ayer ante la rampa de la Porta Miñá (Foto: J. VÁZQUEZ)

«Disparate» y «gasto absurdo». Eso es para Auxilia, la principal asociación de discapacitados físicos de Lugo, la rampa de acceso a la muralla que la Consellería de Cultura está construyendo al lado de la Porta Miñá, en la Rinconada do Miño.

Directivos y miembros de la asociación se desplazaron ayer por la tarde al lugar para demostrar con sus sillas de ruedas, muletas y andadores que el camino es «inaccesible» para personas con movilidad reducida. Y no solo eso. Con ellos llevaron otras dos sillas vacías, que serán las que ofrecerán al director xeral de Patrimonio, José Manuel Rey Pichel, y al director de la obra, el arquitecto Ignacio López de Rego, el día en que se inaugure el acceso. «Que suban y demuestren que somos nosotros los que estamos equivocados y nos guíen por la senda de la accesibilidad», ironizó ayer el delegado de barreras arquitectónicas de Auxilia, Aquilino González.

El acceso es «inviable» por varias razones, según exponen los integrantes de Auxilia. La pendiente de todas las calles que conducen hasta la rampa y el pavimento adoquinado dificulta mucho el desplazamiento a personas con problemas de movilidad, que no tienen ni fuerza ni equilibrio, precisó González. El mayor problema está, no obstante, justo antes del comienzo de la rampa. En esa zona, la pendiente transversal de la calle es tan pronunciada que para una persona en silla de ruedas resulta «impracticable» si no lleva ayuda, tal como quedó demostrado ayer, ya que el carro se escapa en dirección a la Porta Miñá. «La otra opción, bajar a Porta Miñá y subir la calle es más surrealista si cabe», explicó González in situ. «No es que seamos más listos que nadie, es que hasta el observador más torpe se da cuenta de que una persona en silla de ruedas no puede llegar hasta ahí, ni regresar después», denunció. «A min, con muletas, levoume 45 minutos chegar dende Quiroga Ballesteros. Custoume Deus e axuda, e a ver como me vai agora para volver», contaba ayer Matilde Fernández en la Rinconada do Miño, mientras otros miembros del colectivo ponían el acento en las consecuencias para el turismo accesible. «¿Qué imagen damos de la ciudad? Quien venga aquí y vea esto, no vuelve», denuncia González.

Auxilia escenificó su malestar con Cultura porque, pese a que el colectivo advirtió desde un principio que el acceso era «inviable», la consellería se «empecinó» con él e ignoró el acuerdo alcanzado hace algo más de dos años, recordó González, para instalar un ascensor en la zona de San Marcos. «Se nos dijo que iban a trabajar los técnicos y nunca más hemos vuelto a saber nada», explicó. Así las cosas, Auxilia critica la «imposición» de la rampa de Porta Miñá.

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