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Antonio Carro en el recuerdo

Carro (derecha) representando al Ministerio de Gobernación durante el relevo en el Gobierno Civil en 1963. AEP
Carro (derecha) representando al Ministerio de Gobernación durante el relevo en el Gobierno Civil en 1963. AEP

Antonio Carro Martínez fue un hombre servicial, aunque de aspecto adusto, que siempre tuvo en mente a su Lugo natal. Conocido de muchos, amigo de pocos y respetuoso con todos, su casa en Madrid, en la calle María de Molina, tenía siempre abierta sus puertas al afecto y a la morriña.

Pasó su vida estudiando, en los libros primero y en los despachos de la administración más tarde, para completar una brillante carrera académica como profesional de la cosa publica y una actividad política a la que llegó de la mano del teniente general y ministro de la Gobernación Camilo Alonso Vega, quizás como eco de ser descendiente del general Cabrera.

Cuando era ministro de la Presidencia le correspondió redactar el incumplido pacto o entrega del Sáhara a Marruecos y Mauritania, que tuvo como fondo la Marcha Verde, evitando una guerra que nadie deseaba. Eran los postreros momentos de la vida de Franco.

Antonio Carro Martínez no deseaba intervenir en las primeras elecciones democráticas de los años 70, por lo que algunos tuvimos que presionar mucho para que lo hiciera, especialmente Manuel Fraga Iribarne, que logró que aceptase ocupar el primer puesto de la candidatura de AP al Congreso que los amigos de Eduardo García Rodríguez querían para Antonio Pedrosa Latas. Resultó elegido diputado junto a Francisco Cacharro Pardo como senador. Lugo fue la única provincia española en la que el partido logró dos parlamentarios. Manuel Fraga lo fue representando a Madrid.

Pocos años más tarde problemas internos del partido pusieron a Antonio Carro al frente de la comisión gestora del PP de Lugo, formada por quienes lo habíamos fundado.

Los cantos caciquiles y de sirenas y algunos antiguos amigos le hicieron desinteresarse del problema surgido y tras ser nuevamente elegido diputado se desligó del partido en Lugo y de la vida política española.

Fue un dinámico promotor del puente de As Saamasas, sobre el río Miño, y el gran factótum de la creación e instalación de Alúmina Aluminio de San Ciprián. Un gran lucense en suma que mereció las mayores distinciones.

Digamos también que Antonio Carro Martínez, con Leopoldo Calvo Sotelo y Manuel Fraga Iribarne fueron los tres grandes políticos de la provincia de Lugo que por su ideario, preparación y ejemplar personalidad serían capaces de reciclarse tras el franquismo y trabajar por la España democrática que hoy tenemos. Descanse en paz.

Antonio Carro en el recuerdo