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Antoine Chao: "La música fue uno de los primeros ataques al neoliberalismo"

Antoine Chao, en la casa de la cultura de Vilalba
Antoine Chao, en la casa de la cultura de Vilalba
Estudió física, pero sus pasos lo llevaron a los escenarios de medio mundo con su hermano, Manu Chao, con Los Carayos primero y Mano Negra después. Crítico y comprometido, el hijo menor del periodista y escritor vilalbés Ramón Chao, cambió los conciertos por la radio, desde donde "sigue la lucha"

Regresó a las raíces . Vilalba. El lugar donde nació su padre, Ramón Chao, y donde junto a su hermano, el cantante Manu Chao, pasaba de niño los veranos.

¿Qué significa Vilalba, a nivel personal?

Tenemos un vínculo muy fuerte. Veníamos mucho de pequeños, con Ramón y Felisa -sus padres- o solos en avión cuando trabajaban. Es parte de nuestra vida, de nuestra infancia. Nos gustaba ir a pasear, a jugar en la alameda, al río a bañarnos al lado del molino... El sábado en Vilalba conocí al hijo de la molinera. Nos contó que le mandaban vigilar a los franceses (ríe). Lo recuerdo todo muy bien, como los bocatas de chorizo que nos preparaba la abuela.

¿Sigue igual que en sus recuerdos?

La última vez estuve hace ocho años con mis hijos, Merlín y Margarita, porque era importante que conociesen la tierra de su abuelo. Y esta vez era importante acompañar a Ramón -el sábado ofreció una charla junto a Ramonet-. Vilalba está parecido a lo que tengo en mis recuerdos. La pena es que el Hotel Chao desapareció.

Su padre estuvo vetado aquí. ¿Eso no cambió su percepción?

No, ni Ramón le tomó manía por eso. Todo el recorrido de lo que dijo e hizo en Vilalba, del libro que publicó -‘O lago de Como’, que abrió la brecha con su localidad natal-, de todo, estamos muy orgullosos. El vínculo con Cuba también fue muy importante en nuestro recorrido político y musical.

Ramón siempre cuenta que su padre lo obligó a estudiar música y que él no quería hacer lo mismo con sus hijos. ¿Pero les transmitió esa pasión también?

Ramón es crítico con su padre, pero lo adoró también. A través de su carrera musical llegó a París. Se liberó y se emancipó, se abrió al mundo, y gracias a su padre. Y allí se inició en el periodismo. A nosotros quiso enseñarnos piano, pero no funcionó y fuimos al conservatorio. Manu escogió la guitara y yo la batería. En casa escuchábamos mucha música que traía de Radio Francia, donde trabajaba. De Cuba, clásica, tradicional latinoamericana, flamenco (y recuerda un concierto de Camarón en unas vacaciones con sus padres a Andalucía).

¿Le molesta ser el hermano de...?

(Ríe) Alguna gente tiene tacto. Vivimos juntos Mano Negra, y cada uno siguió su camino. Tenemos buena relación. Pero la fanatización me parece fatal, ya sea en música o en política. En todo.

"Los Carayos fue uno de los grupos más importantes del rock alternativo en Francia y vamos a reeditar un disco"

El primer grupo que montó con Manu fue Los Carayos.

Fue de las aventuras musicales más bonitas. Cada uno tuvo sus bandas antes, tocábamos en el barrio, en casas okupadas, en fiestas... Era un ambiente muy alternativo en París, con muchos grupos punk y rock y creamos algo distinto. Mezcla de folclore, country, corridos mexicanos, flamenco y el vínculo con Galicia. Lo llamábamos punk paisano. Acabamos siendo cinco en la banda y fue uno de los grupos más importantes del rock alternativo en Francia. Grabamos tres discos y vamos a reeditar ahora uno. Lo hemos vuelto a econtrar.

Después llegó Mano Negra, giras y un éxito internacional.

Ya estábamos actuando mucho. Y Mano Negra fue una nueva etapa de la fusión de la música tradicional, mucho más rockero y funky. Más eléctrico. Conocimos América Latina, que le dio mucho alimento a Mano Negra, la crónica social. El primer disco lo editamos en el mismo sello de Los Carayos. Fue una continuación. Y nos acostumbramos al éxito. Te parece normal que a la gente le guste lo que haces y la máquina se pone en marcha.

¿Siempre fueron reivindicativos?

El objetivo era dar a conocer una música que no tenía espacio para existir en las teles, las radios... Cantábamos contra gobiernos reaccionarios, políticas injustas... Con el tiempo el movimiento alternativo llegó a ser reconocido y después llegó la mundialización de la música. Siempre estuvimos en contra de la mundialización en todos los sentidos. La cultura es un arma de colonización y la música fue uno de los primeros ataques al neoliberalismo.

"Cada cosa tiene un tiempo. Mano Negra tenía un éxito merecido. Pero Manu ya era líder y era hora de que una banda lo acompañase"

‘

Mala vida’ o Señor Matanza fueron himnos.

El mensaje llegó al 100%. La lucha contra el franquismo, el imperialismo... Es nuestra inspiración, la lucha contra la dictadura, lo llevamos en nuestro interior.

¿Por qué desaparece Mano Negra?

Cada cosa tiene un tiempo. Tenía un éxito merecido. Pero Manu ya era líder y era hora de que una banda lo acompañase. Mano Negra nació como un colectivo de músicos, que se autogestionaba y evolucionó de esa forma, como tenía que ser.

¿Fue duro dejarlo atrás?

Cada uno lo vivió como pudo. Era importante y obligatoria la evolución. Dejé la música y pasé a la radio, pero en la misma línea. Documentar y contar historias. Encontré esta nueva herramienta por casualidad y sin ninguna pena hice lo que hice.

¿Qué es lo mejor de la radio?

Poder contar historias diferentes cada semana, al contrario que la música, que son las mismas canciones para gente diferente.

Tiene un programa en Radio Inter de compromiso social y político. Recibió un premio hace poco.

El programa Comme un bruit qui court -algo similar a como un rumor que va llegando, explica- es como una contestación social. Trabajo en creación radiofónica, en un lenguaje nuevo de escribir con sonidos y de acercar la radio a internet, con podcast, que es el futuro del medio. Hay un nuevo interés. Y nos dieron un premio por ser pioneros. En España aún hay poca afición.

"El periodismo es una profesión que hay que defender. La lucha es difícil, pero en eso estamos"

¿Cómo ve la política en Francia?

Bastante fatal. Es una caricatura del neoliberalismo 2.0. Los próximos años van a ser complicados. Y esperemos que el Nuit Debout -el 15M francés- de a nacer movimientos como Podemos o las Mareas, que permitan una alternativa. Votar entre Macron y Le Pen no es democrcia. Es elegir lo menos malo.

¿Y cómo valora la situación actual del periodismo?

Es una profesión que hay que defender. Aquí hay muchos problemas con la imagen. La oligarquía compró los mass media y hay un desprecio del periodismo. La lucha es difícil, pero en eso estamos.

Conoció a muchísima gente a través de su profesión y de su padre. ¿Destacaría a alguno en concreto?

Gabriel García Márquez, Ignacio Ramonet... Amigos de Ramón con los que tuvimos o tenenmos una relación de amistad casi familiar, también con su obra. Galeano también fue muy importante.

¿Algún proyecto de futuro?

Sigo en lo que estoy. Cada semana es un futuro.

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