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Al volante del Kia Optima PHEV

EL KIA OPTIMA PHEV es, con permiso del Volkswagen Passat GTE, prácticamente la única berlina híbrida enchufable del segmento E.

Este nuevo modelo supone un importante avance con relación al anterior Optima 2.0 Híbrido y, sobre todo, se convierte en una excelente opción para quienes buscan un coche con cierto poder de representación pero para desplazamientos cortos, que podrán cubrir prácticamente en su totalidad en modo únicamente eléctrico.

Kia Optima
Con las baterías cargadas completamente, operación que lleva un poco más de cinco horas, el Optima PHEV (de Plug-in Hybrid Vehicle) puede recorrer en modo eléctrico 54 kilómetros siempre que no se superen los 120 km/h, de manera que puede servir a algunos usuarios para ir y volver del trabajo, por ejemplo, sin gastar un céntimo en gasolina. La ventaja de este modelo con relación a los eléctricos convencionales reside en que si no se dispone de un enchufe a mano y la batería esta a cero, el motor de combustión asegura la movilidad y además es capaz de cargarla hasta un 25%.
Sumando el empuje del propulsor eléctrico a los 156 caballos del de gasolina de dos litros y ciclo Atkinson, el resultado es una potencia combinada de 205 caballos que permiten al coche moverse con desenvoltura en carretera y con extrema suavidad y agilidad en el tráfico urbano, donde además se puede recargar la batería gracias a la inercia del vehículo, cuando avanza sin pisar el acelerador, o se frena.

Automático. Uno de los elementos más satisfactorios de esta versión del Kia, que además supone una importante ventaja con relación a otros híbridos del mercado, es su transmisión automática de seis velocidades, en lugar del variador continuo que utilizan sus rivales más directos.
Esta transmisión destaca por un funcionamiento más refinado, a la vez que facilita el uso manual del cambio, lo que resulta más entrenido y facilita, incluso, la utilización del freno motor en bajadas pronunciadas.
En marcha, otra de las virtudes del Kia es la suave interactuación entre el motor eléctrico y el gasolina, lo que hace que pase prácticamente inadvertida para los ocupantes del vehículo.

Interior del Kia Optima
El conductor podrá, además, escoger el modo de utilización que prefiera en cada momento, gracias a los mandos situados en la consola central y que permiten elegir entre un modo totalmente eléctrico (siempre que la batería esté suficientemente cargada), o el modo híbrido.
Con toda esta tecnología, el Optima PHEV puede llegar a ofrecer un consumo prácticamente nulo de combustible en desplazamientos cortos, aunque su elevado peso, hace que el gasto de gasolina en carretera se dispare un poco por encima del que tienen berlinas convencionales con motor de combustión de similar potencia. En todo caso, en un uso normal, combinando desplazamientos por carretera y ciudad, el gasto medio de combustible obtenido fue de 6,5 litros cada 100 kilómetros.
La mayor pega que cabe poner al Optima PHEV proviene de su propia naturaleza. Al precisar de baterías para funcionar y estar alojadas éstas tras los respaldos posteriores, el maletero sufre una merma de 203 litros respecto al Optima convencional.
De este modo, los 307 litros disponibles son decididamente pocos para una berlina de este tamaño, capaz de albergar con comodidad a cinco personas. El depósito pasa de 65 a 55 litros, pero esto no representa un problema dado que el consumo de esta versión es sensiblemente inferior al Optima convencional.
El mayor peso de todo el conjunto hace que el Optima PHEV pierda agilidad en carretera con relación a la versión de combustión. En todo caso, la estabilidad es buena y el equipamiento que ofrece, muy elevado.

Al volante del Kia Optima PHEV