Al son de 'boga, boga, mariñeiro'

Participantes de la zalea en Abres. Juegos de Santalla y tomatera en Ferreira (Foto: Tablado/AMA/Héctor Manasé)
photo_camera Participantes de la zalea en Abres. Juegos de Santalla y tomatera en Ferreira (Foto: Tablado/AMA/Héctor Manasé)

quedaron escasas las empanadas y las tortillas ayer en el área recreativa de Abres, en Trabada, adonde llegaron los participantes de la tradicional zalea ribadense, cuya tradición mantiene viva cada año el Club Náutico de la villa. Del muelle deportivo de Porcillán zarparon ayer, a primera hora de la tarde, 15 embarcaciones, con 70 tripulantes, dispuestos a disfrutar de una excursión marítima, por la que se remonta el río Eo hasta llegar a Trabada, donde los participantes meriendan con sus amigos y familiares antes de regresar. Los organizadores de esta cita aseguraron que la comida parecía quedar escasa, porque quizás el caluroso día de ayer abrió el apetito de los excursionistas. Para poder navegar río arriba es importante estudiar las mareas, así que fue necesario cambiar el horario de salida de la zalea, previsto inicialmente para las seis de la tarde, ya que las condiciones del mar recomendaban zarpar antes, a primera hora de la tarde, como se hizo finalmente. Tampoco la lluvia hizo acto de presencia, como sucedió en años anteriores, así que la jornada fue un éxito.

CITA CON LOS JUEGOS TRADICIONALES EN A PONTENOVA. La cuarta muestra de juegos tradicionales pontenovesa, que se celebrará el próximo 27 de agosto en el barrio de Santalla, a partir de las 11 de la mañana, reunirá esta vez a 20 entidades y clubes de este tipo de deportes y actividades procedentes de toda Galicia, Portugal, Asturias y Castilla-León, que traerán, a su vez, a 150 deportistas para disputar torneos en modalidades como el bolo celta, la billarda, ‘a chave’, equitación y también demostraciones de corte y talla de de madera. La música folk y las comidas tradicionales pondrán la guinda a este evento.

TOMATERA GIGANTE EN FERREIRA. Una de las tomateras de Indalecio Pumares, Lito, superan este año los dos metros de altura, a pesar de que la sequía amenaza las huertas. Parece no haber ninguna explicación para esto, porque según indica este vecino de Ferreira do Valadouro no les dio ningún cuidado especial, «simplemente a podei e a reguei». Eso sí, los tomates son de tamaño normal, nada de grandes frutos.

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