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Abanca y cuenta nueva

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Q UIERE el destino, derivado de ese viaje de ida y vuelta que a veces marcan las relaciones de la emigración, que la única entidad financiera que queda a día de hoy en pie con el nombre de Galicia tenga su sede en Buenos Aires. Fundado en 1905, Banco Galicia, sobre el que se ha levantado todo un holding denominado Grupo Financiero Galicia, lleva a gala su origen hasta en el logotipo: la cruz de Santiago. Y es a la vez una fatalidad tallada a base de escándalos los últimos cuatro años lo que provoca finalmente que Galicia se evapore de la denominación de nuestra primera entidad financiera. Abanca nace con explícita y doble referencia semántica, tanto en gallego como en castellano, pero con un marcado objetivo: una ruptura nominal con el pasado, primer paso de otra forma de llegar al cliente, en lo que se puede denominar como banca de proximidad.

Toda referencia a lo que fue primero Novacaixagalicia y, después, Novagalicia, implicaba un duro peaje, una fuerte penalización si de lo que se trataba era de marcar distancias, de hacer punto y aparte. Escotet y su equipo lo tuvieron muy claro desde el minuto uno. Se trataba, pues, de respetar el vínculo a un territorio a través de la nueva marca, que en este caso tiene la suficiente maleabilidad idiomática como para pasar por «a banca» en cualquier municipio gallego, como antes lo fue «a caixa».

Si lo vemos así, el objetivo parece conseguido. Abanca se consolidará como marca como antes lo fueron otras que en su día levantaron cierto recelo: el Grupo Gallego de Cable, la operadora, dio el salto a R en los noventa y hoy esa franquicia tiene una envidiable solidez. Sin ir más lejos, el experimento de EVO empleado por José María Castellano y su equipo desde Novagalicia para crear y envolver un producto, en este caso una red de oficinas, y preparar su venta como un banco, funcionó.

Pero debajo de la epidermis de la nueva marca, laten todavía resistencias relacionadas con Abanca que solo el tiempo y la buena gestión lograrán vencer. Alguien dijo que una era construye ciudades, y una hora las destruye. Con lo que hasta ayer conocíamos como Novagalicia ha sucedido algo similar. En la presentación el proyecto, el propietario del banco, Juan Carlos Escotet, se emocionó e incluso habló de un banco con alma de caja, a buen seguro como una prueba de vida de lo que hasta bien entrado el nuevo siglo eran las dos entidades de ahorro gallegas. Porque durante muchos años tanto Caixa Galicia como Caixanova fueron cajas sanas, con una obra social potente (llegaron a los 80 millones conjuntamente),bien dimensionadas en su territorio y con un crecimiento constante en cuanto a red comercial y presencia en sectores estragéticos de la empresa gallega.

Años de historia se quebraron por ambición, errores, delirios y falsedades, un gran juego de simulación que nos tuvo entretenidos a los gallegos durante unos cuantos años mientras se intentaban ocultar los agujeros emitiendo participaciones preferentes, absorbiendo promotoras y miles de viviendas por impagos, difrazando las cuentas de resultados con supervisores que nunca estaban en su sitio y, finalmente, intentando llevárselo todo crudo con indemnizaciones multimillonarias fruto de ingenuas osadías de última hora.

Sentir común. Ese es el lema del nuevo banco. Quizá una gran dosis de sentido común es lo que hace falta ahora. Banco con alma de caja o no, Abanca, Escotet y su segundo, Francisco Botas, deben esforzarse en romper con años de inercia y con dos culturas que conviven a codazos. A la vez, proseguir con un ejercicio de adelgazamiento que receta Bruselas, dar la vuelta a la gestión para que la inyección de dinero público no se vaya por el sumidero de los errores y, finalmente, convertirse por derecho en lo que es ya de hecho Abanca, la primera entidad financiera con base en Galicia.

Más allá de poner encima de la mesa 1.003 millones para quedare en subasta la entidad, algunos movimientos de Escotet en este tiempo invitan al optimismo. Por ejemplo, reordenar el equipo de primer y segundo nivel de Novagalicia, sacudiéndose años de encima y sueldos de escándalo con la salida de los Zamorano, González Mera y compañía. La vocación de banca comercial, tradicional, y los compromisos crediticios anunciados, componen una melodía que suena bien. Toca no desafinar.

Desde que compró Novagalicia, Escotet solo ha estado dos semanas en Venezuela, donde es el primer banquero privado. Ahora pilotará las riendas del noveno banco español por activos si no se tiene en cuenta Catalunya Caixa. Y ahora más que nunca Galicia necesita suerte con sus banqueros.

En la alimentación está el modelo gallego

UNA gran despensa por rentabilizar. Así se podrían sintetizar las impresiones de los autores del informe Ardán, presentado por la Zona Franca esta semana, sobre uno de los grandes pilares de la economía gallega. Seguimos buscando un modelo económico, una pauta a seguir, cuando Galicia ya es un referente en todo lo relacionado con la agroalimentación, en su sentido más amplio. Agricultura, ganadería y pesca, así como la transformación y comercialización de productos alimentarios y de bebidas, suponen un motor al que, a veces por dispar y disperso, no se le hace del todo justicia.

A modo de ejemplo, si sumamos todas las actividades antes mencionadas, la resultante nos da un peso en el empleo total del 15,4% y una aportación al Valor Añadido Bruto (VAB) del 12,7%. Abordamos, paradójicamente, un «macrosector» con un elevado nivel de concentración en cuanto a sus ventas sobre el conjunto el tejido productivo gallego. Las diez primeras empresas agroalimentarias gallegas generan el 27% de los ingresos de todo el sector, y dan empleo también a un 27% de los trabajadores, cuando en cualquier otro segmento que analizemos las diez compañías más grandes solo aportan el 12,7% de los ingresos.

El estudio habla de dinamismo, de generación de riqueza y de carácter asociativo para calificar a Coren, por ejemplo, pero también al Grupo Leite Río, a Cuevas, a las denominaciones de origen, a Hijos de Rivera, a los armadores de Burela, a las conserveras, a la pesca... Galicia tiene un modelo económico, vaya si lo tiene, lo que sucede es que no pasa en exclusiva por los grandes centros de decisión, A Coruña y Vigo.

ELVIRA RODRÍGUEZ. La autoridad bursátil se desentiende de las preferentes otra vez

LO tiene muy claro. Ella no hubiera prohibido las emisiones de participaciones preferentes, ese producto tóxico que al final se ha llevado por delante miles de sueños y destapado las vergüenzas de medio sector financiero. Y, lo que es peor, Elvira Rodríguez, presidenta de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), advierte que no lo hubiera hecho «aunque hubiera podido» legalmente. Apela a que otras emisiones de productos similares, y pone como ejemplo las de BBVA, Endesa o La Caixa, han funcionado bien, sin ningún incidente. ¿Y en las entidades en que ha salido todo mal? ¿Hablamos de un producto en sí o de su mala comercialización? ¿Eso tampoco se supervisa? ¿Es la única función de la autoridad bursátil leer y dar su plácet a folletos de emisión escritos hasta en una servilleta? Hace falta un regulador serio de una vez en este país. Y hace falta regular al regulador. Si es con una nueva ley, mejor.

JACOBO GONZÁLEZ ROBATTO. Pescanova tendrá otras dos juntas de accionistas en julio

TODAVÍA no es el hombre fuerte, pero sí el señalado para ocupar la presidencia de la nueva Pescanova que emergerá tras una convulsa crisis de algo más de un año. Jacobo González Robatto, ex del Banco Popular, lleva la riendas de un singular comité de vigilancia creado entre la banca y Deloitte para pilotar la salida definitiva del laberinto de la compañía pesquera. Aunque le pille todavía lejos de Vigo, González Robatto sabe que una de las dos juntas generales convocada para el próximo mes de julio resultará clave. Es la cita que, con carácter extraordinario, solicitaba el fondo Cartesian, que hasta ahora controlaba el 5% del capital. La convocatoria ha tenido que llegar vía auto judicial, y por eso no pinta bien. Entre otros asuntos, se tendrá que informar a los accionistas del dichoso informe «forensic», del plan de viabilidad, de las ofertas de compra recibidas... Transparencia obliga.

(Publicado en la edición impresa el 28 de junio de 2014)

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