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Abanca enfila ya la Bolsa

LAS OPORTUNIDADES vienen a ser como los amaneceres. Si uno espera demasiado se las pierde. Y muy perezoso no parece andar el nuevo propietario de Abanca, Juan Carlos Escotet, cuando a punto está de cerrar la fusión entre la antigua Novagalicia y el Etcheverría, uno de los bonsais financieros de este país que el banquero venezolano empleó como plataforma para hacerse con la entidad resultante de la malograda fusión de las cajas. Esa integración no es más que el principio. El camino es largo, y los pasos, medidos, a decir por la hoja de ruta trazada, que no solo tiene el saneamiento del banco y la recuperación del terreno perdido en el mercado entre sus objetivos. Escotet tiene otra agenda, podríamos decir que paralela, para los próximos cuatro años de Abanca. Su salida a Bolsa está en la cabeza del financiero desde su llegada a Galicia y todos los pasos empiezan a orientarse en esa dirección, curiosamente la misma singladura que había diseñado en su día José María Castellano para la antigua Novagalicia si lograba sacar adelante sus planes y varios fondos de inversión se hacían con la entidad.

Escotet acaba de realizar una emisión de bonos convertibles en acciones de los fusionados Abanca y Etcheverría que ofrece algo más que pistas. Son certezas ya, y la eventual Oferta Pública de Venta (OPV), la salida al parqué, vamos, condicionaría la retribución, de nada menos que entre el 10% y el 11%, de la emisión que ha puesto en marcha: casi 300 millones de euros. También hay un calendario, que acota en el tiempo el teatro de estas particulares operaciones. Pero vayamos por partes.

¿Por qué ahora una emisión de 269 millones, que además se destina al tramo institucional exclusivamente y ya está suscrita por el entorno del financiero venezolano? Desde Abanca son cautos: se trata de «preparar el futuro», se limitan a decir. La emisión se activa el uno de octubre. En la agenda del sector financiero español está marcado en rojo ese mes, ya que será cuando unas 124 entidades comunitarias, entre ellas la antigua Novagalicia, tendrán que pasar los conocidos como test de estrés, la prueba del algodón de la Autoridad Bancaria Europea para conocer su nivel de solvencia. Escotet ha reiterado en más de una ocasión que Abanca superará «con holgura» la prueba con los ratios de capital y solvencia que ahora tiene, tras la subasta y, sobre todo, después del multimillonario saneamiento con dinero público realizado. Este mismo mes el Santander ha realizado una emisión similar a la de Abanca, pero por 1.500 millones. BBVA y Popular han hecho lo propio durante este año.

Preparar el futuro. Esa otra agenda paralela que arranca con la emisión de los bonos fija un calenario en el que la salida a Bolsa está contemplada en el horizonte de 2018. Como muy tarde. Y como la especulación es algo innato al mercado bursátil, aunque las intenciones sean casi siempre indemostrables, no es para nada descabellado pensar que el salto al parqué de Abanca servirá a Escotet para financiar parte de lo que le queda por pagar de la antigua Novagalicia. Será un recurso disponible. Las fechas, en esto nada caprichosas, vuelven a encajar.

Escotet se adjudicó Novagalicia por 1.003 millones. El primer pago, cuando se llevó la entidad en subasta, fue de 403 millones. El grupo venezolano dispone hasta el 30 de junio de 2016 par abonar otros 100 millones de euros. Otro 30 de junio, pero de 2017, deberá entregar 200 millones más. El último pago, de 300 millones, no será hasta el 30 de junio de 2018, cuando ya está previsto que Abanca cotice en el parqué. De esta forma, al final Banesco acabará pagando los 1.003 millones en los que se adjudicó Novagalicia en subasta pública, con una OPV de por medio. Es casi de sentido común barruntar (o algo más) que la Bolsa será uno de los mecanismos para financiar la operación, con los pagos pendientes incluidos (600 millones), ya que el 88% del capital que tiene actualmente el grupo de Escotet le da margen más que suficiente para retener el control, obtener liquidez extra y mantener a la vez un holgado capital flotante en el parqué una vez realizada la oferta.

Hasta entonces, serán muchos los pasos a dar, y no solo dependen del equipo de Escotet. El saneamiento propio de la entidad, el cumplimiento de los planes marcados por Bruselas y, sobre todo, un entorno económico favorable, muy diferente al actual, serán piezas imprescindibles para armar ese plan de Escotet. De tener éxito la oferta, una Abanca cotizada dará incluso alegrías a esos preferentistas que decidieron mantenerse en el capital de la entidad renunciando a las quitas y ahora son sus accionistas. Pero queda mucho, muchísimo, hasta el 2018.

Los pecados de José Luis Méndez y familia

LOS dossieres que no acabaron con su carrera en los casi treinta años de reinado absoluto en Caixa Galicia amenazan ahora con finiquitar lo que queda de la imagen de quien fue calificado en su día como el mago de las finanzas gallegas. La chistera se hizo añicos en los años previos a la fusión con Caixanova, proceso del que fue apartado por el Banco de España. José Luis Méndez López se jubiló con un finiquito que, entre planes de pensiones y demás, ronda los 19 millones, y como quien observa un cuadro, tomando cierta distancia para tener mejor perspectiva, asistió si apenas despeinarse al espectáculo de las indemnizaciones multimillonarias que acabaron con sus antiguos rivales en la Audiencia Nacional. Méndez salió indemne de la crisis de las cajas.

Si hay un personaje que levante antipatía y hostilidad en las finanzas patrias, ese es Méndez. Ahora, varias operaciones inmobiliarias todavía por aclarar realizadas entre la corporación de Caixa Galicia, que pilotaba su hijo José Luis Méndez Pascual, y su mujer, Matilde Pascual, en los años y meses previos a la fusión, con la adquisición de bienes de la caja por debajo del valor de tasación, empañan un final que para muchos semeja escrito y sentenciado.

Sin embargo, son muchas las maniobras sin aclarar, envueltas en incógnitas, que Méndez trazó los últimos años, los más convulsos: la salida a Bolsa de Astroc, la financiación a grupos a los que ahora asesora, la venta masiva de preferentes para salvar la entidad e inexplicables operaciones inmobiliarias son algunas de ellas. El final de Méndez no está escrito. Ni mucho menos. Lo dictará. probablemente, un juez.

PABLO FERNÁNDEZ CASTRO. Norvento y grandes empresas se plantan con el ministro Soria

GALICIA comienza a decir basta a las pretensiones del ministro de Industria, José Manuel Soria, y su reforma energética. Lo hace por la vía de los hechos. Norvento, la primera empresa energética de capital gallego, se encuentra entre el grupo de firmas que han presentado recursos contencioso administrativos ante el Tribunal Supremo contra los cambios, que conllevan la desaparición, por ejemplo, del régimen especial, sustituido ahora por una rentabilidad fija. El alto tribunal ya ha admitido los recursos. Al grupo presidido por Pablo Fernández Castro,que ha interpuesto las acciones judiciales a través de la matriz de Norvento y de hasta tres filiales, se une la propia patronal eólica gallega, empresas como Coren o el grupo de Luis Castro Valdivia (Hidroeléctrica del Arnoya). Y frente a esta ofensiva, en San Caetano alguien parece seguir mirando para otro lado. Como juegan en el mismo equipo que el ministro Soria...

ADOLFO DOMÍNGUEZ. Puig, accionista de los dos grupos de la familia Domínguez

LA MODA gallega tiene mucho en común. Y ahora todavía más. Los hermanos Domínguez (Jesús, Adolfo, Josefina y Francisco) no solo comparten recelos familiares y rivalidad en los negocios, a través de la marca del modisto ourensano y firmas como Carolina Herrera oPurificación García, controladas por la otra parte del clan. Ahora, ambos grupos, Adolfo Domínguez y Lonia Textil, comparten también accionista de referencia. El grupo catalán Puig, con quien los tres hermanos de Adolfo están asociados a través de varias licencias, ha entrado en el capital de Lonia con un 25%, sustituyendo a Louis Vuitton. Puig también es accionista de Adolfo Domínguez, en la que controla un 14,8%, solo por detrás del modisto. Hermanos, rivales y también accionistas en común es lo que ahora une a esta familia. ¿Incompatibilidades? De caracteres, desde luego.

(Publicado en la edición impresa el 27 de septiembre de 2014)

Abanca enfila ya la Bolsa
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