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4.000 kilómetros por el arte

Los sarrianos Matías Moreno y Manuel López Poy cruzarán Europa a lo ancho, en una ruta de un mes, en la que viajarán desde Fisterra a la desembocadura del Danubio en el este de Rumanía. Si Europa se construyó viajando a Santiago, ellos harán el camino de vuelta.

La idea de Matías Moreno y Manuel López Poy es recorrer cuatro mil kilómetros a lo largo del mes de septiembre a bordo de una furgoneta para cruzar Europa desde la costa atlántica hasta la costa del mar Negro en el proyecto Via Est Vita, una frase que hace referencia al convencimiento romano de que la existencia era un viaje. Ambos aventureros cuentan con volver con un documental, un libro, artículos para publicaciones especializadas, y además con fotos y vídeos para poder organizar una exposición itinerante y un ciclo de conferencias por toda Galicia.

Moreno, guía de viajes, fotógrafo y músico, y Manuel López Poy, periodista, guionista y productor televisivo, se unirán a los guías de montaña Manu Vázquez y David Iturralde para recorrir Europa desde su extremo oeste a su extremo este.

Su recorrido sigue rutas históricas, tomando como base el Camino de Santiago, que Goethe calificó como el eje alrededor del que se edificó Europa. Según López Poy, "seguiremos los caminos ancestrales que contribuyeron a la construcción de Europa, como son las rutas jacobeas, que acaban en Bucarest, a 200 kilómetros del mar Negro; las vías romanas, los caminos del Renacimiento, las carreteras de la Edad Moderna".

Su itinerario "emulará el viaje de retorno de millones de viajeros que volvieron a sus lugares de origen con el conocimiento acumulado en el peregrinaje a Santiago, avanzando hacia la frontera con el islam y con la cristiandad ortodoxa", apunta el periodista.

Moreno señaló que Via Est Vita tiene un quince por ciento de aventura, porque escalaremos cuatro montañas: Marmolada, Triglav, Musala y Moldoveanu. Esa actividad, la de coronar cuatro cumbres en 48 horas, era la idea original de la que nació la de cruzar Europa". Incluso ese primer proyecto iba más allá de lo deportivo "porque la primera escalada va a ser en los Dolomitas, que fue campo de batalla en la Primera Guerra Mundial".

Historia
Además del placer del viaje y de la aventura, el proyecto va a tener otras caras, como son la histórica y también la cultural, pues, como observa  Manuel López Poy, "atravesaremos lugares de confluencia de culturas, sitios donde nacieron personajes históricos o mitos".

De hecho, los participantes en Via Est Vita van relacionando cada etapa con algún referente de una civilización europea. Parten de la desembocadura del río Xallas como referencia al mundo celta, para continuar por el Camino de Santiago hasta contactar con el mundo de las herejías y de los juglares en la ciudad francesa de Pau.

La memoria del Renacimiento espera por ellos en Pisa y Florencia, para encontrarse con la cultura judía y con el puente entre Occidente y Oriente en Venecia.

Belgrado, protagonista de las últimas guerras europeas, es otro de los puntos importantes del viaje, como también lo será Sofía. Los mitos aparecerán de nuevo en Transilvania para encontrar algunos de los dominios más destacados del Imperio Otomano.

La etapa final será la que los lleve hasta la desembocadura del río Danubio, adentrándose ya por unas tierras a las que no llegó el Imperio Romano, aunque sí establecieron campamentos militares de carácter defensivo. Los promotores de Vita Est Via afirman que el recorrido que han previsto "une dos confines del Imperio Romano, el Finisterrae y la Dacia".

Agua
El agua tendrá una presencia protagónica en el viaje de estos cuatro aventureros, pues están convencidos de que el desarrollo está ligado a este elemento desde el principio de los tiempos porque "el hombre domesticó los cursos de agua para basar sus civilizaciones", observa López Poy. Añade que, además de partir del estuario de un río, el Xallas, para llegar al de otro, el Danubio, "serán testigos de nuestro paso los acueductos romanos, los puentes de todas las épocas, los canales navegables que permitieron abrir rutas comerciales, los modernos embalses y los pantanos desecados para lograr zonas de cultivo".

El periodista sarriano asentado en Barcelona reflexiona que los "cursos fluviales fueron siempre las vías más usadas por el hombre en sus migraciones en la busca de nuevos asentamientos". Según Manuel López Poy, "la mejor manera de atravesar un territorio es seguir los riachuelos y los ríos que tienen, inevitablemente un final: el mar". Eso mismo será lo que hagan estos cuatro aventureros implicados en Via Est Vita, conducir y caminar durante treinta días para encontrar al fin y a la postre un mar, el mar Negro.

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