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El mayor impacto económico nunca antes visto

Las últimas declaraciones de la Organización Mundial de la Salud han llamado la atención a un punto que el gremio económico tenía claro. Medidas extremas de confinamiento durante tiempo prolongado tiene un impacto catastrófico en la economía de un país. ¿Podrán los gobiernos hacer algo para minimizar el efecto de la mayor crisis económica prevista para el mundo?

Un escenario poco alentador para el futuro

No es posible negar que tras la crisis sanitaria actual, ocurra la mayor crisis en materia de economía. La razón es que gran parte de los países en el mundo la sufrirán, con algunas excepciones. Algunas instituciones estiman los números de contracción serán alarmantes y nunca vistos en la historia del mundo. 

Un ente internacional que ha manifestado su preocupación, por los efectos económicos surgidos por la pandemia, es la Organización de Naciones Unidas. Según esta organización, el mundo puede esperar que se sufra una contracción, en todo el mundo, que alcanzará casi el 4 %. Lamentablemente, naciones más pobres podrían tener un porcentaje mayor de contracción. 

Potencias con un estatus más sólido, parecen tener un futuro menos oscuro; en la China se prevé un crecimiento a finales del año que, aunque mínimo, sea evidente. Las proyecciones de expertos a nivel mundial no parecen ser alentadoras, tanto que los avances que se hayan hecho en el último quinquenio, pasarán desapercibidos, no importa cuán prometedores fueran. 

Por otro lado, la posibilidad de nuevos casos frente a la vuelta a la normalidad, generar incertidumbre en las autoridades superiores. Por eso, aunque las declaraciones de la OMS se han puesto sobre la mesa, cada país debe evaluar la necesidad o no de medidas de confinamiento, en sus propios espacios. 

¿Resurgimiento de las cenizas?

Algunas naciones ya han comenzado a establecer pautas para mejorar su salud financiera. Han apostado por vías de rescate en la forma de préstamos en sectores en alza. Sin olvidar que la pandemia continúa, lo que implica asegurar a quienes vuelvan a sus jornadas de trabajo. 

Un aspecto que queda evidente es la necesidad de priorizar a la industria de comunicación y tecnología. Frente a la incertidumbre de posibles rebrotes y, con las posibles vacunas aún en estado experimental, los trabajos donde existe contacto directo entre personas sigue siendo un riesgo. Por eso, apostar por las labores a distancia debería seguir siendo la elección, en la medida posible. 

En el caso de los negocios que implican asistencia multitudinaria, la reapertura debe hacerse de forma paulatina y cuidadosa. Para este punto, parece innecesario flexibilizar negocios que puedan implicar un riesgo para la salud física población, que más tarde repercuta en la economía general. 

Si las comunidades han percibido un descenso evidente y sostenido de los casos, esto permitiría una operación de negocios, como el turismo, con algunas restricciones. 

Definitivamente, la clave estará en el equilibrio de las decisiones por parte de los gobiernos. Aunque la salud sigue siendo el norte principal, obviar el aspecto económico puede traer consecuencias. Por esa razón, las medidas para regresar la salud económica de un país deben ser bien pensadas, controladas y lentas. 

Aunque en el pasado se han sufrido crisis importantes en materia económica, parece que la acaecida este año será la peor, según los expertos en economía. Por esa razón, urgen medidas que permitan, de una manera segura, reactivar los espacios económicos.   

¿Cómo se está controlando en algunos países este impacto financiero?

Inyectar dinero en sectores que permitan una mejora sostenida, es una de las medidas que se están tomando en algunos países. Ahora bien, los expertos aseguran que las medidas que se implementen han de llevarse a cabo de manera paulatina, midiendo los efectos positivos y los riesgos. 

Sobre los diferentes gobiernos existe la presión para declarar de qué manera se prevé controlar el resultado financiero acaecido y, poner en marcha su crecimiento. La población y los mismos dirigentes políticos temen que los servicios necesarios se vean restringidos de forma permanente, manteniendo el problema en un punto de nunca acabar. 

Según los expertos, las medidas de reactivación son posibles, siempre que sean inteligentes y seguras. Una planificación adecuada de la transición actual debe estar contemplada y debe vigilarse de cerca. De esta manera, se logra una mayor seguridad para los habitantes, frente a nuevos brotes de contagio que ponga en jaque a los gobiernos, una vez más.  

El mayor impacto económico nunca antes visto