La escalada como educación física infantil

Escalar es un deporte que contempla las individualidades biológicas de cada persona
Usuarios de Rocolugo.EP
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​L A ESCALADA cumple sobradamente, y más, los principios que rigen los procesos del entrenamiento infantil, tanto los biológicos como los pedagógicos, combinándolos, además, con grandes dosis de juego, relaciones sociales y superación en un enriquecido ambiente social.

Escalar es un ejercicio individual, por supuesto, por lo que contempla las individualidades biológicas de cada niño. Y no sólo se queda aquí, sino que sirve de principio de preparación para el rendimiento futuro. No persigue exclusivamente conseguir el máximo rendimiento en edades tempranas, sino que busca sentar las bases físicas y de personalidad para toda la vida de la persona, que perduran incluso hasta la madurez deportiva.

La escalada busca la exigencia media, la que potencia la forma física de los niños. Ni muy baja para evitar que se acomode ni demasiado exigentes. La conducta de los niños sólo puede satisfacerse con un considerable esfuerzo, garantizando las reservas de rendimiento. La motivación a los diversos movimientos que la escalada requiere siempre está ligada a la gratificación que su propia práctica proporciona. Y esta sensación, unida a conseguir llegar a lo más alto y a vencer los propios miedos e impedimentos a los que el niño se enfrenta, produce una sensación de satisfacción tal, que sirve de potentísimo motor para querer más, para sentirse bien con uno mismo sin necesidad de aplausos exteriores. No hay carburante igual que el que proviene desde nuestro interior. Nada nos empuja más a seguir adelante.

Los niños, al igual que los adultos, funcionan como un todo compacto. Todos los factores influyen sobre los demás, no hay ninguno que funcione independientemente. Y la escalada, como un deporte completísimo, los trabaja todos, a nivel físico, psicológico, de desarrollo de la personalidad, de coordinación, de que todos los factores deben trabajar correctamente para llegar hasta arriba y en un ambiente social colorido y extremadamente divertido.

Los niños mejoran sin darse cuenta. No mejoran por repetición, por repetir hasta el aburrimiento los mismos ejercicios. Los niños mejoran porque la actividad les engancha, les atrapa, les enamora. Por eso las indicaciones de sus profesores no son una carga sino, todo al contrario, una petición. Son para ellos una especie de liberación, de poder mostrarse tal como son y de poder expresarse a su manera. Cuando uno es feliz haciendo algo, se entrega totalmente.

Y ahí, la escalada es única. Se divierten, se desarrollan y aprenden. Y se cansan, sí. Por supuesto que sí. Pero es ese cansancio tan lleno de satisfacción personal que cada día buscan terminar igual. Cansados y felices. Pruébalo en Rocolugo..

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