Plan Motosierra: los comedores

Escenario crítico: aumenta la cantidad de argentinos que asisten a espacios comunitarios y cada vez es más difícil mantenerlos por la crisis y la política ultraliberal del Gobierno de Milei
Aglomeración de personas, mayoritariamente jóvenes, en uno de los comedores comunitarios que se encuentran en el sur del conurbano de la provincia de Buenos Aires. S.G.
photo_camera Aglomeración de personas en uno de los comedores comunitarios de la provincia de Buenos Aires. S.G.


Debido a la crisis económica que atraviesa Argentina, diversos referentes de comedores comunitarios aseguran que en los últimos meses aumentó la cantidad de personas que asisten a ellos. 

La disminución en la cantidad de donaciones, la falta de entrega de alimentos e incluso el posible cierre son problemas que atraviesan algunos de estos espacios que se encuentran en el sur del conurbano de la provincia de Buenos Aires

En esta oportunidad, hablamos con Hermelinda Ivi Ramírez, representante de Los Angelitos de Ivi (ubicado en la ciudad de Burzaco); Emiliana Figueredo, de San Expedito de Glew, y Araceli Orellana, de Manitos Felices (ubicado en Lomas de Zamora). 

Al comedor de Araceli asisten más de 70 personas por día, de las cuales 63 son chicos de entre 2 y 14 años. Manitos Felices se mantiene gracias a las donaciones que realizan los vecinos ya que no recibe ayuda de parte del Gobierno por "no pertenecer a ningún partido político". 

La referente explica que su comedor está al "borde del posible cierre" debido al aumento de los alimentos y a que "la situación del país es muy difícil y entonces la gente dona menos".

Hermelinda lleva 27 años haciendo ollas comunitarias y ayudando a quienes lo necesitan. A pesar de no tener colaboración por parte del Estado, siempre tiene mercadería porque la comunidad que dona confía en que lo entregado "llega a destino".

Ivi se siente "orgullosa" por no tener ayuda estatal porque considera que sirve solamente "para sacarse fotos y usar su esfuerzo". Además, resalta que cuando "más necesitaba ayuda" —durante la pandemia por el covid-19— el Estado no estuvo presente.

El espacio de Emiliana Figueredo recibe mensualmente mercadería, refuerzos y útiles de la Secretaría de Desarrollo Social de la Municipalidad de Almirante Brown, comuna en la que se ubica el comedor. Ella sufrió el recorte en el presupuesto destinado a estos espacios ya que el municipio estuvo "atrasado con las entregas". Figueredo explica que no sabía qué decirle a quienes asisten al comedor porque no estaba segura de "si iba a haber comida para entregarle" a quienes van en busca de un plato de comida.

Hermelinda, de Los Angelitos de Ivi, y Emiliana, la referente de San Expedito de Glew, criticaron a la ministra de Capital Humano, Sandra Pettovello, por "no atender a las personas que tienen comedores" y quitar el envío de fondos y alimentos a estos espacios. El motivo del recorte a esta área es con el objetivo de que el Estado nacional deje de ser quien entregue la mercadería y que los referentes la compren directamente.

Emiliana cuestiona las políticas ultraliberales del presidente Javier Milei y está segura de que se necesita "un respaldo para ayudar a la gente que más lo necesita". Y se pregunta: "Sin apoyo de las autoridades, ¿qué hacemos nosotros?". Hermelinda suma que la ministra "tiene que atender a las instituciones". 

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