Pekín limitará el acceso al Everest para limpiar la basura de los turistas

Expedición al Everest (Foto de archivo, EFE)
photo_camera Expedición al Everest (Foto de archivo, EFE)

El gobierno chino ha decidido limitar el acceso al Everest, ante la 'avalancha' de personas que en los últimos meses suben a la cima el mundo. Según informa el diario China Daily, el gran número de alpinistas y turistas y la basura que dejan abandonada están poniendo en peligro el frágil ecosistema de la montaña.

Por ello, Pekín ha anunciado que se limitarán las visitas durante el primer semestre del 2009, por la "necesidad de limpiar toda la basura que dejan". Zhang Yongze, director del Buró de Protección Ambiental del Tíbet, explicó que "no queremos que los visitantes dañen la cima".

Además del deterioro causado por la frenética actividad alpinista en el que se supone que es uno de los lugares más aislados del planeta, el funcionario chino aludió también al efecto del calentamiento global sobre el Everest, ya que está derritiendo el glaciar que lo conforma.

Casi 3.000 visitantes en un año
El Everest está considerado el monte más alto del mundo, con 8.848 metros de altitud sobre el nivel del mar y situado en la frontera entre Tíbet (ocupado por China en 1950) y Nepal.  Según la agencia china Xianhua, a finales de mayo, la montaña registró un récord de 75 ascensos en un solo día, aunque las autoridades nepalís han difundido con anterioridad cifras más elevadas de visitantes por día.

Según datos del portal Adventure Stats, en el 2007 un total de 2.972 escaladores subieron al monte Everest, de los que 208 murieron. Estas cifras eran algo impensable cuando el aventurero neozelandés Sir Edmund Hillary y Tenzing Norgay coronaron la cima por primera vez en 1953.

Sin embargo, el gran negocio del turismo, que ha florecido a 5.000 metros de altura en el campamento base nepalí, hace difícil la posibilidad de una limitación real y efectiva del número de visitantes.

'Dejemos descansar a la montaña'
Un reportaje publicado en The Guardian en 2006 alertaba ya del peligro del turismo para el ecosistema del Hinmalaya. Por entonces, se marcaba la huella de los visitantes en la montaña en unas 500 toneladas de basura, que se han multiplicado en 2007 -el año de mayor afluencia al Everest hasta ahora-.

A la basura hay que añadir la deforestación que amenaza la zona donde se han instalado los hoteles y áreas de descanso, donde las talas masivas alimentan las calderas que calientan el agua de los turistas. Porque son miles los que intentan el ascenso, pero muchos más los que se contentan con mirar la montaña desde abajo, de forma que durante el pico de la temporada turística, en la parte baja del valle pueden concentrarse cientos de miles de personas.

El mismo Edmund Hillary denunciaba hace unos años que esta situación está convirtiéndose en un escándalo ecológico. “He recomendado al Gobierno del Nepal que dejen de autorizar el ascenso a la montaña y la dejen descansar durante algunos años”, dijo por entonces el alpinista.

Pero pese a las advertencias de ecologistas y montañeros, Nepal no ha anunciado todavía ninguna medida para limitar esta floreciente fuente de ingresos. Sólo por poner un pie en las faldas del Hinmalaya, cada equipo de siete escaladores debe pagar un canon de 50.000 libras al gobierno nepalés.

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