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Francia avanza en su regreso a la normalidad ante el repliegue del virus

Vista del Arco del Triunfo, en París. MOHAMMED BADRA (Efe)
Vista del Arco del Triunfo, en París. MOHAMMED BADRA (Efe)
Escuelas, bares, restaurantes, teatros o museos volverán a formar parte de la vida cotidiana de los galos

Francia avanza más rápido de lo esperado en su lucha contra la Covid-19, lo que permitirá a la mayor parte del país entrar a partir del martes en una situación que se aproxima cada vez más a la "vieja normalidad", con la apertura de bares y restaurantes o la eliminación del veto a los desplazamientos.

"El virus sigue presente en todo el territorio, pero su velocidad de propagación está en este momento bajo control. Estamos donde esperábamos encontrarnos a final de mayo incluso un poco mejor de lo que esperábamos", destacó el jefe de Gobierno, Édouard Philippe, en rueda de prensa. 

Después de dos meses de confinamiento en Francia y tras la desescalada inicial, a partir del 11 de mayo, el Ejecutivo aplica ahora medidas más relajadas. 

"La libertad será la regla y la prohibición la excepción", dijo Philippe, que hizo especial hincapié en la responsabilidad ciudadana y en la precaución como principal medida de protección. 

REAPERTURA DE BARES 

El país entrará el martes en dos velocidades según la presencia del virus sea más o menos fuerte. A excepción de la región parisina y los territorios ultramarinos de Guayana y Mayotte, que se quedan en alerta naranja con ciertas restricciones, toda Francia pasa a ser "zona verde". 

La medida más esperada es sin duda la reapertura de bares, cafés y restaurantes en zonas "verde", aunque con precauciones como la obligatoriedad de llevar mascarilla, una distancia de un metro entre las mesas, grupos máximos de diez personas y la prohibición de consumir de pie. 

En cambio, las zonas más afectadas, entre ellas París, solo podrán ver el martes la reapertura de terrazas y también con restricciones. 

Reabren además parques y jardines a partir de este mismo fin de semana en todo el territorio y, desde el día 2 de junio, museos y monumentos, donde será obligatorio el uso de mascarillas.

Philippe anunció el fin de la limitación de desplazamientos en Francia en un perímetro de cien kilómetros, disposición con la que pretendían controlar la circulación del virus entre territorios con mayor o menor incidencia de casos.

Mientras, las fronteras nacionales permanecen regidas por el principio de reciprocidad entre países de la Unión Europea hasta al menos el próximo 15 de junio.

Si la mayoría del país podrá volver a una relativa normalidad, el Ejecutivo deja esta segunda fase de la desescalada en dos tiempos, con una permisividad general desde el 2 de junio en cuanto a la reapertura de piscinas, gimnasios, salas de espectáculo, cines y teatros o parques de atracciones, que deberán esperar al 22 de junio en las zonas más castigadas.

Prácticas como el deporte de contacto, las discotecas o las grandes aglomeraciones de personas siguen prohibidas pues, según el Gobierno francés, son estos encuentros los que presentan un mayor riesgo.

LA URGENCIA SOCIAL DE LAS ESCUELAS

En cuanto a los colegios, se confirma la reapertura general en todo el territorio a partir del 2 de junio con el progresivo retorno de los alumnos de enseñanza secundaria, siempre en grupos máximos de 15 estudiantes, aunque el Ejecutivo ha anulado totalmente las pruebas orales de acceso a la universidad.

El ministro de Educación, Jean-Michel Blanquer, insistió en que la reapertura de los centros es un asunto de urgencia social "y más en período de crisis". 

Tras más de 28.600 muertos en Francia desde el inicio de la epidemia, el Gobierno se apoya sobre todo en los datos de los bloques de cuidados intensivos en hospitales, que han bajado de la barrera de los 2.000 pacientes en las UCI, lo que aún así supone el 30 % de la capacidad total de estas unidades.

El ministro de Sanidad, Olivier Véran, detalló también que las pruebas de detección de infección están ofreciendo resultados en menos de 36 horas, lo que permite ampliar el número de test realizados y constatar que "hay menos enfermos y menos casos de contagio".

El Gobierno insistió en que las medidas son reversibles y podrían ser desactivadas si se registran nuevos repuntes, sobre todo cuando aún no está claro si la tendencia a la desaparición del virus es temporal o no. Razón de más, según Philippe, para mantener la prudencia.

Para ello, recomendó a los ciudadanos hacer uso de la aplicación StopCovid, no exenta de polémica, que permitirá al ciudadano saber si ha estado en contacto con personas infectadas. El primer ministro insistió en que el Ejecutivo francés no guardará la geolocalización de los usuarios ni tendrá acceso a sus datos privados.

Aconsejó también el uso generalizado de mascarillas, instó a las personas vulnerables a seguir especialmente vigilantes y resaltó la importancia de mantener las medidas de distanciamiento social que aún imponen un máximo de diez personas en las reuniones privadas. 

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