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El derribo de un dron en el golfo Pérsico eleva la tensión entre Irán y EE UU

El presidente de Irán, Hasan Rohaní. EFE
El presidente de Irán, Hasan Rohaní. EFE

Estados Unidos e Irán se han enzarzado en un cruce de acusaciones tras el derribo de un dron de la Armada estadounidense por parte de la Guardia Revolucionaria iraní, una acción que Teherán atribuye a una violación de su espacio aéreo, acusación que fue rechazada este jueves por Washington.

El Gobierno de Irán fue el primero en informar del incidente cuando, mediante un comunicado, los Guardianes de la Revolución anunciaron el derribo de la aeronave no tripulada, un MQ-4 Triton, cuando realizaba tareas de vigilancia.

Según la fuerza de élite iraní, el dron fue abatido con un misil tierra-aire cuando entró en su espacio aéreo en las primeras horas de este jueves y voló sobre la región de Koohe Mobarak, en la provincia meridional de Hormozgan.

El comandante en jefe de los Guardianes, Hosein Salamí, subrayó en declaraciones a la agencia Tasnim que el derribo del aparato supone "un mensaje decisivo y claro" para que EE.UU. respete "la integridad territorial, la seguridad nacional y los intereses vitales de Irán".

"Los defensores de las fronteras del Irán islámico mostrarán reacciones decisivas y directas a la agresión contra este territorio por parte de cualquier extranjero", advirtió el comandante.

Sin embargo, el Pentágono ha rechazado estas acusaciones y ha asegurado que se trató de un "acto no provocado" cuando el aparato se encontraba realizando tareas de reconocimiento sobre aguas internacionales.

"Los informes que apuntan que la aeronave se encontraba sobre Irán son falsos", afirmó en un comunicado el capitán Bill Urban, portavoz del Mando Central de las Fuerzas Armadas de EE UU  (CentCom), responsable de las operaciones en Oriente Medio.

El capitán agregó que se trató de un "ataque sin mediar provocación contra un elemento de vigilancia que se encontraba en el espacio aéreo internacional".

Posteriormente, el Pentágono divulgó un vídeo con el supuesto derribo, aunque las imágenes, de escasa calidad, apenas muestran el rastro de humo del supuesto misil y una fuerte deflagración sin más detalles.

En una breve comparecencia sin preguntas desde la base de Al Udeid, en Catar, que pudo seguirse desde el Pentágono, el teniente general Joseph Guastella, comandante de las Fuerzas Aéreas del CentCom, dijo que el dron "no había violado el espacio aéreo iraní en ningún momento durante su misión".

La portavoz de la Casa Blanca, Sarah Huckabee Sanders, ha indicado que el presidente Donald Trump fue informado del derribo y que el Ejecutivo "está siguiendo la situación de cerca".

Horas más tarde, el presidente Trump recurrió a su cuenta de Twitter para publicar un mensaje con tono amenazante: "¡Irán ha cometido un gran error!"

Apenas unas horas más tarde, durante un encuentro en el Despacho Oval con el primer ministro de Canadá, Justin Trudeau, Trump restó importancia al suceso y señaló que posiblemente se había tratado de un accidente.

"Me parece difícil creer que fuera intencionado. Creo que fue alguien imprudente y estúpido el que lo hizo", afirmó el mandatario a los periodistas.

Este suceso se produce apenas unos días después de que el CentCom acusara a Irán de posibilitar el derribo a manos de los hutíes de una de sus aeronaves no tripuladas en el Yemen y de intentar abatir a otra que sobrevolaba el golfo de Omán.

La tensión entre Irán y EE UU ha escalado en las últimas semanas, al punto de que el Gobierno estadounidense ha decidido enviar más tropas y reforzar su despliegue militar de buques y misiles en el golfo Pérsico.

La semana pasada, el secretario de Estado, Mike Pompeo, acusó directamente a Irán del ataque a dos cargueros en el golfo de Omán.

Sin embargo, por el momento, la única prueba divulgada por el Gobierno estadounidense es un vídeo de escasa resolución y en blanco y negro, en el que se puede apreciar cómo la tripulación de una pequeña embarcación parece manipular un objeto adherido al casco de un buque de mayor tamaño.

Según el Pentágono, los sujetos grabados son personas próximas al Gobierno iraní y el objeto que manipulan es una mina magnética que quisieron retirar del casco del buque japonés Kokuka Courageous, tras no haber hecho explosión, con el objetivo de borrar su rastro.

Las autoridades iraníes han negado su implicación y han asegurado que si quisieran bloquear el estrecho e impedir el tránsito de petróleo, como ya han amenazado, lo harían abiertamente.

Trump decidió retirar a su país del acuerdo nuclear con Irán de 2015, decisión que acompañó de la reanudación de las sanciones contra la República Islámica levantadas bajo el pacto y que reforzó en mayo con el fin de las exenciones a otros países para la compra de crudo iraní. 

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