Sigue la tensión en Brasil con la detención ya de 1.500 golpistas

Lula da Silva culpó de la situación a los discursos de Bolsonaro "estimulando" las manifestaciones golpistas y aseguró que los "fascistas" serán llevados a la Justicia ► Tibia condena del expresidente, que se encuentran en Estados Unidos
La Policía detiene a un asaltante en el Palacio presidencial. ANDRE BORGES
photo_camera La Policía detiene a un asaltante en el Palacio presidencial. ANDRE BORGES

Al menos 1.200 bolsonaristas —que se suman a las 300 del domingo— han sido detenidos este lunes en el campamento que habían montado frente al cuartel general del Ejército en Brasilia desde las elecciones de octubre y desde el que fueron lanzados los ataques del domingo contra las sedes de los tres poderes en Brasil. 

Los seguidores del expresidente Jair Bolsonaro, que no reconocen la victoria del líder progresista Luiz Inácio Lula da Silva en las elecciones presidenciales, han sido detenidos después de que, cercados por la Policía y el Ejército, desmontaran pacíficamente el campamento en que se refugiaban. 

Según el Ministerio de Justicia, los bolsonaristas detenidos fueron conducidos en al menos 40 autobuses hasta la sede de la Policía Federal, donde serán identificados para intentar establecer si participaron en los ataques violentos del domingo y fichados por si en un futuro surgen pruebas en su contra.

Bolsonaro, hospitalizado

El expresidente brasileño Jair Bolsonaro se encuentra ingresado en un hospital de Orlando, en Estados Unidos, adonde viajó el pasado 30 de diciembre, por unos dolores abdominales, informó una fuente próxima del exmandatario. "Está hospitalizado en Orlando. Haciéndose análisis" por unos dolores abdominales, afirmó esa fuente sobre el estado de salud del exgobernante, que dejó el poder el pasado 1 de enero, cuando le sucedió el progresista Luiz Inácio Lula da Silva.

La Policía resiste el ataque

La democracia brasileña resistió este domingo al ataque de miles de bolsonaristas que tomaron por la fuerza, por cerca de cuatro horas, las sedes del Gobierno, del Parlamento y del Tribunal Supremo, en la mayor agresión a los poderes republicanos vista desde el golpe de Estado de 1964.

Siete días después de la investidura del presidente Luiz Inácio Lula da Silva, los extremistas irrumpieron en los palacios violentamente, destruyendo todo lo que se encontraron a su paso, mientras que el jefe de Estado se encontraba de viaje en la ciudad de Araraquara, en el estado de Sao Paulo.

El mobiliario de los palacios fue destrozado y arrojado por las ventanas a la calle, aunque las autoridades todavía no han podido realizar un balance de los cuantiosos daños causados por la turba.

Tras el violento ataque, los funcionarios encontraron tirados por el suelo de los despachos pinturas al lienzo rasgadas, computadoras, impresoras y televisores dañados, según vídeos grabados por el ministro de Comunicación Social, Paulo Pimenta.


La turba no llegó a entrar en el despacho de Lula en el palacio de Planalto porque la Policía llegó en ese momento, según dijeron a Efe fuentes oficiales.

Los radicales no reconocen el resultado de las elecciones del pasado 30 de octubre, en las que Lula derrotó al ahora expresidente Jair Bolsonaro por un estrecho margen de menos de dos puntos porcentuales.

Este domingo, encaramados en la rampa del Congreso Nacional, los extremistas corearon consignas pidiendo la intervención de las Fuerzas Armadas, pero los militares no acudieron al llamado y sus comandantes se mantuvieron en estricto silencio.

Bolsonaristas en el Palacion de Planalto. ANDRE BORGES
Bolsonaristas en el Palacion de Planalto. ANDRE BORGES


Según informaciones preliminares, hasta el momento hay al menos 300 detenidos, aunque el ministro de Justicia, Flávio Dino, dijo que habrá más arrestos en las próximas horas por los "actos terroristas".

Los ataques contra las instituciones recibieron una condena unánime por parte de todos los estamentos en Brasil y también, por parte de los Gobiernos de América Latina, de Estados Unidos y de Europa.

UN ATAQUE COORDINADO

Las protestas de este domingo fueron convocadas por los grupos bolsonaristas que llevan acampados frente al Cuartel General del Ejército en Brasilia desde el día posterior a las elecciones.

En más de dos meses de concentraciones, los radicales han protagonizado varios hechos violentos, entre ellos un ataque a una sede policial y un intento frustrado de colocación de un explosivo cerca del aeropuerto de Brasilia, hace dos semanas.

Este domingo, miles de radicales viajaron en autobús desde otros puntos del país para sumarse a las concentraciones que alentaban un golpe de Estado.

Los manifestantes, vestidos con banderas de Brasil y camisetas con los colores verde y amarillo, se dirigieron al centro de Brasilia a media tarde y pasaron sin inconvenientes por un pequeño cerco policial montado en la Explanada de los Ministerios.

Se dirigieron al Congreso Nacional y a continuación, al Tribunal Supremo y al palacio presidencial de Planalto, todos ellos ubicados en torno a la plaza de los Tres Poderes.

Ante la inacción de la Policía capitalina, quebraron los vidrios de los edificios de palacios, considerados patrimonio de la Humanidad, y los invadieron causando destrozos en su interior.

LULA INTERVIENE

Lula reaccionó ordenando la intervención de los organismos de seguridad del Distrito Federal, región donde se encuentra Brasilia, y desplegando fuerzas federales para ayudar a expulsar a los golpistas de las instituciones.


Los agentes antidisturbios, utilizando gases lacrimógenos y bombas de estruendo, se hicieron con el control de las sedes del Ejecutivo, Legislativo y Judicial unas cuatro horas y media después del inicio del ataque, ocurrido dos años y dos días después del violento asalto al Capitolio de Estado Unidos, por parte de ultraderechistas con los que el bolsonarismo está alineado.

Antidisturbios entran en el Palacio de Planalto. ANDRE BORGES
Antidisturbios entran en el Palacio de Planalto. ANDRE BORGES


En una declaración desde Araraquara, donde se encontraba de viaje, Lula afirmó que hubo "incompetencia" y "mala fe" por parte de los responsables de seguridad de Brasilia, que dependen de la administración del gobernador Ibaneis Rocha, aliado de Bolsonaro.

El mandatario culpó de la situación a los discursos de Bolsonaro "estimulando" las manifestaciones golpistas y aseguró que los "fascistas" serán llevados a la Justicia, así como los patrocinadores del ataque.

Poco antes del anuncio de Lula, el secretario de Seguridad de Brasilia, Anderson Torres, quien fue ministro de Justicia en el Gobierno de Bolsonaro, fue destituido de su cargo.

BOLSONARO LO RECHAZA DE FORMA TIBIA

Bolsonaro, quien se encuentra en Estados Unidos, reprobó este domingo de forma tibia el intento de golpe de Estado promovido por sus simpatizantes radicales, que invadieron las sedes de los tres poderes en Brasilia.

"Las manifestaciones pacíficas, dentro de la ley, son parte de la democracia. Sin embargo, el vandalismo y las invasiones de edificios públicos como las ocurridas hoy, así como las practicadas por la izquierda en 2013 y 2017, escapan a la regla", manifestó el exmandatario en sus redes sociales. 

El capitán retirado del Ejército, que dejó el poder el pasado 1 de enero, repudió en su mensaje "las acusaciones, sin pruebas" vertidas por el actual jefe de Estado, Luiz Inácio Lula da Silva, quien hoy recriminó a su predecesor "estimular" los actos golpistas de sus partidarios más radicales.

EL GOBIERNO ESPAÑOL APOYA A LULA

Varios Gobiernos de América y Europa, así como organismos como la Unión Europea, la Celac y la Alba, rechazaron este domingo el ataque de seguidores del ex presidente brasileño Jair Bolsonaro a la sede del Ejecutivo, la Corte Suprema y el Congreso de Brasil, al tiempo que respaldaron a Luiz Inácio Lula da Silva, quien asumió el poder el pasado 1 de enero.

El ministerio de Exteriores español brindó su "apoyo incondicional" a Lula, "elegido democráticamente por el pueblo brasileño".  Asimismo, el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, dijo que "desde la Internacional Socialista (de la que es titular) apoyamos firmemente al Gobierno del presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva. Apoyamos el Gobierno democrático elegido en las urnas. Condenamos la actuación de los grupos que se oponen a los resultados legítimos". 

EL CAPITOLIO BRASILEÑO

El episodio vivido este domingo en Brasilia recordó a la invasión del Capitolio de Estados Unidos ocurrida el 6 de enero de 2021 por parte de simpatizantes del expresidente Donald Trump, quien guarda una relación de amistad con Bolsonaro, aunque el ataque brasileño tuvo una escala aún mayor.


El exmandatario brasileño, un admirador de Trump, se encuentra actualmente en Orlando, Estados Unidos, adonde viajó dos días antes de la investidura de Lula sin billete de vuelta.

En las redes sociales, Bolsonaro rechazó de forma tibia los sucesos ocurridos en Brasilia, al afirmar que las manifestaciones pacíficas "hacen parte de la democracia", pero "el vandalismo y las invasiones de edificios públicos", en cambio, "escapan a la norma". 

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