Brasil se recupera del golpe que pudo cambiar su historia

Bolsonaro fue ingresado en un hospital de Orlando por una "adherencia abdominal" ► Protestas en todo el país contra los golpistas 
Una manifestante contra los golpistas de Brasil. ISAAC FONTANA
photo_camera Una manifestante contra los golpistas de Brasil. ISAAC FONTANA

Al menos 1.200 bolsonaristas —que se suman a las 300 del domingo— han sido detenidos este lunes en el campamento que habían montado frente al cuartel general del Ejército en Brasilia desde las elecciones de octubre y desde el que fueron lanzados los ataques del domingo contra las sedes de los tres poderes en Brasil.

Los seguidores del expresidente Jair Bolsonaro, que no reconocen la victoria del líder progresista Luiz Inácio Lula da Silva en las elecciones presidenciales, han sido detenidos después de que, cercados por la Policía y el Ejército, desmontaran pacíficamente el campamento en que se refugiaban. 

Según el Ministerio de Justicia, los bolsonaristas detenidos fueron conducidos en al menos 40 autobuses hasta la sede de la Policía Federal, donde serán identificados para intentar establecer si participaron en los ataques violentos del domingo y fichados por si en un futuro surgen pruebas en su contra.

Bolsonaro, hospitalizado

El expresidente brasileño Jair Bolsonaro comunicó este lunes que se encuentra ingresado en un hospital de Orlando, en Estados Unidos, por una "adherencia abdominal" como consecuencia de las cirugías por las que pasó después del atentado que sufrió en 2018.

Bolsonaro, en un hospital de Orlando. TWITTER
Bolsonaro, en un hospital de Orlando. TWITTER

"Después de la puñalada sufrida en Juiz de Fora fui sometido a cinco cirugías. Desde la última, por dos veces, tuve adherencias que me llevaron a otros procedimientos médicos", publicó Bolsonaro en sus redes sociales con una fotografía en un lecho hospitalario. 

Por el mismo motivo, explicó el mandatario, "se presentó una nueva adherencia" que lo llevó a ser "hospitalizado en Orlando", ciudad a la que llegó el pasado 30 de diciembre, dos días antes de dejar el cargo. "Gracias por las oraciones y los mensajes de pronta recuperación", agregó el exgobernante en su mensaje.

En la foto, se le ve a Bolsonaro con catéteres en los dos brazos para recibir suero y medicación y con canilleras especiales en sus piernas, aparentemente para tratarse de problemas circulatorios que llegaron a ser comentados durante la campaña electoral. 

La esposa del exgobernante, Michelle Bolsonaro, ya había señalado en redes sociales que su marido está "en observación" en un hospital de Estados Unidos por una "incomodidad abdominal".

Esos problemas gástricos, según Michelle, son consecuencia de la "puñalada que Bolsonaro recibió" el 6 de septiembre de 2018 durante un acto electoral en la ciudad de Juiz de Fora (sudeste), y por la que tuvo que pasar varias veces por el quirófano.

Lula dice que los invasores "golpistas" no tenían agenda

El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, dijo este lunes a los 27 gobernadores que los invasores "golpistas" que depredaron el domingo las sedes de los tres poderes no tenían ningún tipo de agenda negociadora o de reivindicaciones.

"Lo que pasó estaba previsto. Las personas en las calles y frente a los cuarteles no tenían agenda ni reivindicaciones", declaró Lula durante la reunión de emergencia con los gobernadores y los presidentes de los poderes Legislativo y Judicial.

Para Lula, los miles de simpatizantes del expresidente Jair Bolsonaro que destruyeron las sedes del Congreso, la Presidencia y la Corte Suprema solo querían "negar el resultado del proceso electoral, intentando demostrar que hay fallas, inexistentes, en las urnas".

"El resultado electoral fue respetado por una buena parte de la sociedad. Las veces que perdí (en elecciones) volvía para casa a prepararme ya para el próximo pleito electoral", aseveró.

Protestas contra los ataques por todo Brasil

Miles de personas se congregaron este lunes en las principales ciudades del país para repudiar los ataques del domingo perpetrados a las sedes de los tres poderes por bolsonaristas radicales que buscaban derrocar el Gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva. 

Desde varios rincones del país los manifestantes pidieron castigo para quienes participaron en los actos antidemocráticos y para el expresidente Jair Bolsonaro, a quien acusan de incitar las violentas acciones. 

En los hechos, los radicales de la ultraderecha que no reconocen a Lula como mandatario de Brasil invadieron las sedes del Congreso, la Corte Suprema y el Palacio presidencial de Planalto, dejando un manto de destrucción a su paso. 

Gigantescos carteles con las frases "¡El fascismo no vencerá!" "Sin amnistía para los golpistas", "Brasil contra el terrorismo" y "Democracia en paz" inundaron las principales vías y plazas del país. 

Convocadas por centrales sindicales y partidos de izquierda las protestas se extendían por al menos once de los 27 estados del país.