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Una explotación láctea puede ahorrarse 6.300 euros al año mediante el uso de equipos eficientes

El Instituto Enerxético de Galicia (Inega) ha elaborado un estudio de optimización energética en explotaciones de leche, del que se extrae la posibilidad de ahorrar hasta 6.300 euros al año en energía eléctrica y carburantes con la instalación de equipos eficientes y aprovechando las energías renovables. Mediante la sustitución de las lámparas tradicionales por bombillas de bajo consumo, con la instalación de intercambiadores de placas para la prerrefrigeración de la leche, un variador de velocidad en las bombas de vacío de los equipos de ordeño, un correcto mantenimiento de los tractores y la introducción de calderas de biomasa o de placas de energía solar térmica o fotovoltaica, un productor de leche con una media de 35 vacas podría lograr un ahorro energético medio de 52.000 kilovatios hora al año, amortizando la inversión en nueve años.

El director del ente dependiente de la Consellería de Economía, Eliseo Diéguez, expuso hoy los resultados del estudio, elaborado en colaboración con la Asociación Galega de Cooperativas Agrarias (Agaca), en el que participaron diez granjas con el objetivo de reducir los costes de funcionamiento, incrementar la productividad y la competitividad de la actividad. Las conclusiones del informe arrojan “unhas posibilidades de aforro enerxético medio superiores ao 35% do consumo total da explotación”, explicó Diéguez.

El consumo medio es de 150.000 kilovatios hora al año, lo que supone un coste de uno 11.500 euros por ejercicio. De este importe, el gasóleo acapara el 51%, la electricidad, el 43, y el combustible de la caldera, un 5%. Sobre esta base, el coste energético del litro de leche se sitúa en 1,4 céntimos.

“Necesitamos utilizar ben a enerxía, facer uso dos nosos recursos e aforrar”, incidió Diéguez, quien recordó que Galicia precisa reducir la dependencia energética exterior, que se sitúa en el 79%, un punto por debajo del conjunto del Estado.

PROCESO DE ORDEÑO

Entre las mejoras propuestas por el estudio está la instalación de intercambiadores de placa de prerefrigeración de la leche, que suponen un ahorro medio del 45% del consumo total del tanque de frío y exigen una inversión media de 1.800 euros. Ademas, el agua utilizada en los circuitos, constató Eliseo Diéguez, puede reutilizarse para dar de beber a los animales o para la limpieza de los equipos.

En cuanto al variador de velocidad de las bombas de vacío, su instalación permite adecuar la extracción de la leche a las necesidades de cada momento, impidiendo que estos dispositivos funcionen continuamente durante el proceso de ordeño. Con un desembolso de 1.100 euros, este equipo permite ahorrar un 32% en energía eléctrica. Además, al disminuir el ruido, se reduce “o nivel de estrés” de las vacas, lo que aumenta la calidad y la producción de leche.

VEHÍCULOS

En cuanto a los tractores, el director del instituto público incidió en la necesidad de adecuar el parque de vehículos a las dimensiones de la explotación, evitando incurrir en gastos supérfluos. Además de insistir en que se debe realizar un mantenimiento regular de los vehículos –un estado deficiente incrementa el consumo de carburante en un 25%--, Diéguez cifró en un 10% el ahorro que se consigue con una conducción eficiente.

ILUMINACIÓN Y RENOVABLES

Por lo que atinge a la iluminación, el uso de lámparas de bajo consumo y detectores de presencia permiten reducir el gasto en unos 200 euros al año.

En el capítulo de energías renovables, el Inega recomienda apostar por las placas fotovoltaicas de 20 kilovatios o por el aprovechamiento térmico de la energía solar, lo que reduciría un 70% el gasto en agua caliente.

Por último, el estudio también apuesta por la instalacion de calderas de biomasa y por el aprovechamiento del biogás, un combustible con el que ya funcionan algunos tractores en combinación con el gasóleo –con un 83% de biogás por un 17 de gasoil--.

PRIORIDADES

En su exposición, Diéguez señaló que las auditorías indican que las medidas “prioritarias” son la instalación de placas de prerrefrixeración, variadores de velocidad de las bombas de vacío y las mejoras en los equipos de iluminación. Su implementación exige una inversión de 4.100 euros de media, posibilitando un ahorro de 1.800 euros al año, de manera que el gasto se amortizaría en unos dos años y medio.

Para los que decidan incorporar también las propuestas adicionales, introducir las energías renovables en una explotación exigiría un desembolso mayor, que rondaría los 60.000 euros, aunque el Inega recuerda que existen ayudas públicas que cubren entre el 20 y el 25% del gasto para determinados equipamientos.

De implementarse todo el paquete de medidas en las 12.751 explotaciones dedicadas a la producción de leche en Galicia, se lograría un ahorro energético próximo a las 12.000 toneladas equivalentes de petróleo al año, lo que se traduciría en una horro de 16 millones de euros.

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