domingo. 07.06.2020 |
El tiempo
domingo. 07.06.2020
El tiempo

Un tesoro reducido a cenizas

Una pequeña parte de los terrenos afectados por el incendio en Navia de Suarna.
Una pequeña parte de los terrenos afectados por el incendio en Navia de Suarna.
Los vecinos de Navia durmieron este lunes tranquilos por primera vez tras ver controlado un incendio que arrasó 431 hectáreas de Red Natura y que puso en peligro sus casas y sus vidas

El incendio que desde el sábado quema montes de Navia de Suarna está controlado desde ayer por la mañana. Afectó a las parroquias de A Ribeira y Muñiz, en total, 431 hectareas de terrenos de gran valor ambiental incluidos dentro de la Red Natura. A pesar de la rapidez de intervención de los servicios contraincendios, el fuego se acercó peligrosamente a pueblos como O Tabillón y A Balsa, donde sus vecinos vivieron varias jornadas de inquietud e incertidumbre.

Los residentes en esas dos aldeas, pero sobre todo de la segunda, todavía no están recuperados del susto que vivieron durante el pasado fin de semana. Tal y como cuenta uno de ellos, «ver como o lume chega ata a túa porta non é nada que agardes». En un primer momento, cuando comenzaron a verlo desde sus casas, los vecinos pensaban que estaba lejos, pero solamente fueron necesarias «un par de horas para que as chamas chegaran».

Los servicios de extinción avisaron a los vecinos con antelación para que estuviesen preparados para una posible evacuación por la proximidad del fuego a las zonas habitadas. Además, en el pueblo de O Tabillón, vive una persona con movilidad reducida, por lo que resultaba prioritario tomar todas las precauciones posibles.

En el caso de A Balsa, los vecinos tuvieron que armarse con mangueras y cubos para combatir el incendio y defender sus viviendas. A pesar de que los efectivos movilizados para sofocar este incendio se desplazaron al lugar rápidamente, el trabajo realizado por los vecinos antes de su llegada evitó que las llamas se extendieran a las viviendas. Una vez llegadas las brigadas y los helicópteros, se encargaron de mojar abundantemente toda la zona y también los tejados de las casas.

Los vecinos de esta aldea explican que «se o vento tivera cambiado de dirección ou se o lume viñera polo outro lado da ladeira, perderiámolo todo e ademais sen poder facer nada por evitalo, xa que o fume non deixaba ver nada». A O Tabillón no llegaron las llamas, pero su localización en lo alto de la montaña y justo enfrente del fuego, hizo que tanto los efectivos contraincendios como los vecinos estuvieran alerta, ya que «se o vento fose na dirección contraria, o pobo tamén ardería».

El viento y la sequía se aliaron para impulsar el avance de las llamas y pusieron en jaque a pueblos como A Balsa y O Tabillón

A pesar de que aún es demasiado pronto para estimar las importantes pérdidas que supondrá este incendio, los vecinos no dudan en afirmar que son innumerables. No obstante, afirman que podrían haber sido «máis grandes se tivesen afectado as casas ou as persoas».

Las pérdidas materiales más inmediatas a las que estos vecinos tienen que hacer frente son los pastos y las plantaciones de árboles. A largo plazo deberán afrontar las consecuencias medio ambientales que suponga la devastación de 431 hectáreas en plena Red Natura.

El colectivo ecologista Adega, por su parte, llama la atención sobre algunas de las posibles consecuencias. A través de un comunicado, destacó la importancia de las zonas quemadas en el último fin de semana en O Courel y Os Ancares como áreas prioritarias de expansión del oso pardo, una expecie en extinción que se intenta recuperar en los montes lucenses.

Las próximas horas serán cruciales para mantener bajo control el incendio. Desde que los efectivos de emergencias lo dan por controlado, se establece un sistema de vigilancia para evitar repuntes, pues el terreno mantiene el calor y las brasas que la madera y las raíces mantienen pueden encenderse en cualquier momento.

La sequía de los últimos meses hace de Os Ancares un campo minado. El fuego de Navia de Suarna comenzó en un único punto y se extendió con tanta rapidez como el viento que soplaba en la tarde del sábado. La pendiente de las laderas dificultó las labores de los efectivos contraincendios, que trabajaron día y noche hasta lograr controlar las llamas.

Los vecinos colaboraron en la medida de lo posible en las labores de control del fuego y en los próximos días tendrán la tarea crucial de vigilar el monte para alertar cuanto antes si el fuego se reaviva. Por primera vez en varios días, ayer pudieron dormir tranquilos tras quedar controlado el incendio.

Un tesoro reducido a cenizas
Comentarios