Zahara y su Puta Rave

La artista convenció a los lucenses durante el concierto en la Horta do Seminario con su propuesta electrónica y ecléctica plagada de influencias del pop, el indie, la copla o el punk
Zahara toca su guitarra mientras interpreta uno de sus temas. VICTORIA RODRÍGUEZ
photo_camera Zahara toca su guitarra mientras interpreta uno de sus temas. VICTORIA RODRÍGUEZ

Una de las propuestas más especiales de este programa de San Froilán, La Puta Rave, reunió a cientos de lucenses en la Praza do Seminario. Para la inmensa mayoría de ellos, el concierto de Zahara fue una sorpresa permanente. La cantante de Úbeda ofreció una montaña rusa que, sobre los raíles de la música electrónica, bajaba y subía sin descanso para recorrer casi todas las influencias imaginables, desde el pop a la música indie pasando por la copla, el folk o el punk.

A la artista, una de las más sólidas del panorama musical moderno español, le costó sin embargo meterse al público en el bolsillo, probablemente porque no todos sus espectadores conocían con cierta amplitud su trayectoria. Este desconocimiento era evidentemente patente cuando trataba de interactuar pidiendo al público que acompañara sus temas.

Algo ya se debía imaginar la protagonista cuando antes había invitado al público a ser "libre" bailando, gritando, dándose un muerdo con la persona de al lado ("siempre que sea consentido") o cantando, "si es que os sabéis las canciones".

Todo en el espectáculo de Zahara fue ecléctico, incluida una puesta en escena oscura en la que sobre las pantallas se sucedían cuadrados y otras formas en rojo y blanco que por momentos parecía algún experimento hipnótico. Sin embargo, la fuerza en la interpretación y la energía de la música de Zahara terminó por arrastrar a todo el mundo.

Zahara, dicen sus perfiles, es hija de un maestro de música y canta casi desde que nació. Tras más de dos décadas sobre los escenarios, reconoce que la música ha sido su "salvación" y que, gracias a ella, consigue ahondar en sus heridas para poder sanarlas.

Autora de canciones que reivindican el fin del patriarcado, el cuestionamiento de los cánones de belleza o la lucha contra las imposiciones capitalistas en el mundo, se convirtió en un icono del derecho a la libertad de expresión cuando su cartel de Puta fue retirado de las calles de Toledo en el año 2021.

Antes de la actuación de Zahara los lucenses pudieron comprobar una propuesta mucho más local, la del grupo Galician Army, que actuó de telonero.

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