La Xunta analizará alternativas de trazado para la Ronda Este debido a su "excesivo" impacto

Es un proyecto de 2004 que fue modificado el año pasado para alejarlo del Rato, pero los informes emitidos por distintos organismos, entre ellos los ambientales de la Xunta, aconsejan someterlo a una nueva evaluación ambiental, lo que implica estudiar opciones
Zona en la que desembocaría la Ronda Este. SEBAS SENANDE
photo_camera Zona en la que desembocaría la Ronda Este. SEBAS SENANDE

La Axencia Galega de Infraestruturas (Axi) acordó someter el proyecto de la  Ronda Este a una nueva evaluación de impacto ambiental, lo que implica el análisis de trazados alternativos. Tomó la decisión a raíz de las alegaciones recibidas y de los informes recabados de otras administraciones, como Adif y la Confederación Hidrográfica, y de los propios organismos ambientales de la Xunta, como la Dirección Xeral de Patrimonio Natural y la Dirección Xeral de Calidade Ambiental, Sustentabilidade e Cambio Climático.

La Axi señala en la resolución en la que deja sin efecto el proceso de información pública y de comunicación de bienes afectados realizado el año pasado que en esos informes y alegaciones se considera "excesiva a afección ambiental da actuación", a pesar de que el trazado previsto coincide casi en su totalidad con el diseñado en el plan general de urbanismo de Lugo y de que en 2004 obtuvo declaración de impacto ambiental favorable, recuerda la agencia gallega. Ante esa situación, considera que "o máis oportuno" es someter el proyecto a una nueva evaluación ambiental, lo que de por sí implica estudio de alternativas.

La Xunta mantiene la necesidad de construir esta infraestructura, cuyo primer tramo, entre A Campiña y la carretera de A Fonsagrada, entró en funcionamiento en 2010. Serviría para completar la circunvalación de la ciudad, hasta A Tolda, lo que mejoraría los accesos al Hula y a los polígonos industriales y liberaría de tráfico la Ronda das Fontiñas y la carretera del Rato. 

Se trata de una "autoestratada periurbana", como fue definida en su día por la Xunta, con dos carriles de circulación en cada sentido separados por una mediana, diseñada para una velocidad máxima de 100 kilómetros por hora y para acoger unos 14.000 coches al día, aproximadamente el doble de los que registra el primer tramo de la Ronda.

La Xunta consideraba que la declaración de impacto ambiental de 2004 estaba vigente, al haberse ejecutado el primer tramo de la vía, pero aun así en 2003 hizo un "axuste de trazado" para alejarlo del lecho del río Rato, consecuencia de lo cual un tramo de 200 metros, que se correspondería con la calzada izquierda y el camino de servicio de ese margen, quedaba fuera de la reserva viaria prevista en el PXOM. Con todo, la Xunta recalca que esa desviación del trazado se mantiene en suelo rústivo de protección de aguas, como el restante, y que mejora "notablemente" la integración paisajística y ambiental de la infraestructura viaria.

La principal modificación del proyecto consistió en eliminar el puente que estaba previsto para salvar el valle del rego de Samai, de 170 metros de largo, que se veía desde el parque del Rato. Se bajó la rasante y se planteó sobre un relleno de tierra de 24 metros de altura, con un drenaje para dar continuidad al regato. De esta forma, la ronda quedaría casi oculta desde el Rato. También se hicieron cambios en el puente previsto en la desembocadura de la infraestructura en A Tolda, que cruzaría el Rato en su parte final. Se modificó el ángulo para reducir su longitud (hasta 120 metros) y el número de pilastras y se bajó también la rasante.

Sin embargo, ese ajuste del trazado no fue suficiente para convencer a ciudadanos, colectivos y organismos cuyos informes son preceptivos para poder llevar a cabo la obra. Veinte años después de ser proyectada y aprobada, esta infraestructura situada en plena Reserva de la Biosfera y en el entorno del parque del Rato, una de las zonas verdes más usada y valorada por los lucenses, se encontró con una fuerte contestación social y con dificultades legales, puesto que ya declaración de impacto ambiental ya no estaría vigente.

Ese fue uno de los aspectos en los que se apoyaron algunas de las aproximadamente cien alegaciones que se presentaron en el proceso de exposición pública del proyecto. Alegaron instituciones, como la Diputación y el Concello de Lugo, partidos políticos como Cs y el BNG, colectivos ecologistas como Adega y ciudadanos a título particular.

De pedirla a rechazarla

Paradójicamente, esa contestación llegó cuando la Xunta recuperó un proyecto que llevaba años en el cajón y que algunas de esas entidades y formaciones llevaban otro tanto tiempo reclamando. Pero en dos décadas la conciencia sobre la importancia del medio natural aumentó, sobre todo a raíz de la pandemia y de que cada vez sean más visibles las consecuencias del cambio climático, y empezó incluso a cuestionarse la necesidad de una infraestructura que atravesará bosques autóctonos y afectará visual y acústicamente al parque del Rato. Según las alegaciones que presentó la Diputación, su construcción obligaría a talar 6,8 hectáreas de bosque donde además hay especies amenazadas.

Del otro lado están quienes defienden la importancia de esta infraestructura para seguir vertebrando la ciudad y contribuir a su crecimiento, ya que las comunicaciones suelen ser un factor dinamizador de los territorios y Lugo atraviesa por cierto estancamiento poblacional y económico.

¿Qué dice la resolución de la Xunta?

La Axencia Galega de Infraestruturas acordó dejar sin efecto el proceso de información pública de la actualización del proyecto que llevó a cabo en 2023 y que incluía la relación de fincas que debían ser expropiadas.

En ese proceso, además de abrir un período de alegaciones, se solicitaron los informes preceptivos a distintos organismos ambientales de la Xunta. Estos consideraron que el proyecto suponía una "excesiva afección ambiental da actuación, a pesar de estar o trazado previsto no planeamento urbanístico de Lugo e ter formulada xa unha declaración de impacto ambiental favorable con anterioridade, que permitiu a viabilidade do primeiro treito, xa executado, e ao que agora se pretende dar continuidade", según recoge la resolución de la agencia gallega.

Ante esta situación, la Xunta considera "que o máis oportuno" es someter el proyecto a una nueva evaluación de impacto ambiental, para lo que se elaborará el correspondiente estudio de impacto.

Rubén Arroxo: "A Xunta dános a razón"

El portavoz del BNG y teniente de alcalde de Lugo, Rubén Arroxo, afirmó que, con esta decisión, "a Xunta dános a razón". 

El nacionalista aseguró que desde el BNG continuarán trabajando "na protección do Parque do Rato" y seguirán "vixiantes" para que el nuevo proyecto garantice la protección de esa zona, "o gran pulmón verde de Lugo".

PSOE y BNG, los dos partidos que forman el gobierno de la ciudad, reaccionaron con satisfacción a la decisión de la Xunta. Consideran que es un reconocimiento de que tanto el Concello como el tejido asociativo de la ciudad que se opone al proyecto de la Ronda Este llevan razón.

PSOE: "Se demuestra que el criterio del Concello y del tejido asociativo era acertado"

La decisión de la Xunta "demuestra que el criterio del Concello y del tejido asociativo de la ciudad era acertado", afirmaron los socialistas, en alusión al rechazo que suscitó el trazado propuesto.

Pero mientras que el área socialista del gobierno volvió a insistir en que se debe buscar un nuevo trazado capaz de conciliar las necesidades de movilidad y de crecimiento del municipio con la protección ambiental de un entorno natural único y con un valor incalculable para los lucenses, el BNG volvió a cuestionar la necesidad de esta infraestructura.

El primer teniente de alcaldesa, el nacionalista Rubén Arroxo, señaló que el estudio de tráfico incluido en el proyecto apunta que el nivel de tráfico esperado puede ser absorbido por las vía existentes, "o que converte en inútil eliminar ese terro do paso do Rato". Propone destinar los 19,6 millones previstos a rehabilitar A Tinería.

La propuesta de Cs

Hasta ahora, la Xunta venía sosteniendo que no era posible modificar su trazado sin afectar a viviendas. Este partido, que ya no forma parte de la corporación municipal, proponía corregir el trazado desde el punto en el que este empeiza a bajar hacia el Rato, para llevarlo hacia arriba. Pasaría por la parte alta de Bosende de Arriba y Bosende de Abaixo y desembocaría en la N-6 a la altura de la Taberna Inglesa.