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Voces prodigiosas en Santa María

El sueco Jay Jay Johansson imprimió un toque intimista al concierto de Santa María. XESÚS PONTE
El sueco Jay Jay Johansson imprimió un toque intimista al concierto de Santa María. XESÚS PONTE
Jay Jay Johansson, con su elegante música electrónica, y Michelle David & The Gospel Sessions, un torrente soul, se entregaron este viernes en Santa María

Santa María vivió una noche de voces prodigiosas, con dos sesiones seguidas de prodigios vocales de muy distintos estilos pero con el buen hacer en común. Jay Jay Johansson —con su elegante música electrónica y su voz melancólica— abrió fuego a las nueve para presentar, piano mediante, los temas de su último disco: 'King's Cross'.

Como es habitual en este artista sueco que lleva 25 años sobre el escenario, la mezcla también caracteriza a las canciones de este último álbum. Hay jazz, bossa nova y electroclash. Hay también un tema animoso y con ritmo pegadizo, el 'Heard somebody whistle', que no faltó. Pese a todo, la mayoría son como suelen ser sus canciones: intimistas, introspectivas y a veces hasta frías, con un punto de invierno sueco. Como prueba basta recordar que uno de los temas incluidos en su disco 'Poison' (Veneno) se titula 'Suffering' (Sufriendo).

El cantante sueco interpretó varios temas de su último álbum, como la pegadiza y animosa 'Heard somebody whistle'

Pese a transmitir muy bien la soledad, Johansson estuvo acompañado porque es un artista consolidado y con mucha parroquia, que este viernes no faltó a la cita en una plaza que parece hecha a medida para un concierto como el suyo. Le siguió en el escenario Michelle David & The Gospel Sessions, el trío holandés que, además de la propia David cuenta con los músicos Onno Smit, antes líder de Lefties Soul Connection, y Paul Willemsen.

La de la cantante es otra voz redonda, un torrente que se disfruta grabado, pero aún más en directo. El grupo toca gospel envuelto en soul o R&B con gran habilidad y resultado redondo. Aunque no faltaron temas de discos anteriores, el grupo presentó el último, Vol. III, del que la propia cantante y letrista ha reconocido que se trata del "más personal", fruto de una época de muchas pérdidas y gran crecimiento, además de una frenética actividad creativa.

La de los dos recitales resultó, al final, una combinación ganadora: un comienzo más reposado e introvertido con el artista sueco y, seguidamente, un despiporre extrovertido y sensual con David y The Gospel Sessions. Aunque los públicos no eran objetivamente los mismos, lo cierto es que ambos conciertos acabaron compartiendo asistentes. El contrapunto lo puso, en A Soidade, Arrhythmia, el veterano grupo lucense de rock, que trajo su 'xira dos malditos'.

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