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Las visitas a residentes en geriátricos: media hora solo una vez a la semana

Familiares accediendo este martes a la residencia Albertia en Lugo. XESÚS PONTE
Familiares accediendo este martes a la residencia Albertia en Lugo. XESÚS PONTE
 Los familiares tienen que ponerse bata, mascarilla y guantes y les toman la temperatura

"Están muy contentos de ver a sus familiares después de tanto tiempo, aunque sea en estas condiciones". La directora del geriátrico Albertia, Cristina Meizoso, describía así la reacción de los residentes que desde el lunes pueden recibir a cuentagotas la visita de allegados, a los que no veían en persona, en el mejor de los casos, desde hace dos meses y medio. Los que disponían de medios técnicos pudieron hacer más llevadera con videollamadas la melancolía que producía ese vacío.

El protocolo para poder realizar esas visitas, que se hacen con cita previa, es estricto. En las residencias para personas mayores también existe sus particulares fases de desescalada. En Albertia, que cuenta con 170 usuarios, un familiar —siempre el mismo— puede acudir una vez cada semana en los primeros 15 días y dos veces por semana en los siguientes quince. Aún no se sabe cómo será a partir del 22 de junio.

Cada día acuden unos 30 familiares, a ritmo de cinco por hora. Tienen que ir provistos de mascarilla y guantes. A la entrada se les realiza un control de temperatura. Si superan los 37 grados centígrados, ya no pueden acceder. Les desinfectan el calzado y pasan a una sala limpia, en donde se tienen que lavar las manos con agua y jabón y gel hidroalcohólico y se enfundan una bata. Además, tienen que confirmar por escrito, lo que hicieron por teléfono cuando fueron citados, que no han tendido síntomas compatibles con la Covid-19, ni contacto estrecho con personas que han padecido esta enfermedad. De ahí se desplazan a otra sala, en la que ya les está esperando su familiar, sentado a una mesa. No podrán tocarle, ni pasear, y tendrán que mantener la distancia de dos metros.

El encuentro dura media hora. 30 minutos para repasar atropelladamente lo sucedido en los anteriores 103.680 minutos, tras casi dos meses y medio de confinamiento. Tras la despedida, con muestras de cariño a dos metros de distancia, el visitante debe pasar por una sala sucia, en la que se despoja de sus equipos de protección y se desinfecta las manos.

DIPUTACIÓN. El gobierno provincial anunció ayer que se reactivan las visitas a sus cuatro residencias tras la autorización de la Xunta.

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