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Un virus que provocó el mayor confinamiento de la historia

Rúa da Raíña durante el confinamiento. SEBAS SENANDE
Rúa da Raíña durante el confinamiento. SEBAS SENANDE
La pandemia nos encerró en el hogar, nos cambió la forma de vida y generó una crisis sanitaria y social cuyo final no se vislumbra

Los países occidentales tardaron en reaccionar. Pensaron que el covid-19 no osaría atravesar fronteras. Durante un tiempo permitieron partidos de fútbol internacionales, celebraciones y manifestaciones. Aunque el Gobierno chino lanzó la primera voz de alerta el 31 de diciembre de 2019, y una semana después hizo público que un nuevo coronavirus desató del brote de Wuhan, pocos pensaban que ese organismo microscópico sería el causante del mayor confinamiento de la historia. La situación de Italia hizo saltar las alarmas en Europa y, a los pocos días, la pandemia inició su escalada en España, a finales de febrero del año pasado. El Gobierno español decretó el estado de alarma el 14 de marzo, hace ahora un año, y nuestro mundo cambió de forma radical. Comenzó una cascada de noticias sobre muertes, vacunas, negacionismo, fiestas clandestinas y bandazos políticos.

Los historiadores de la medicina nunca antes habían tenido tantos minutos de gloria, los medios de comunicación les desempolvaron y les llevaron a primera plana. En ellos hablaron sobre pandemias pasadas, desde la mal llamada gripe española hasta la peste del siglo XIV. Pero claro… estábamos en el siglo XXI y la situación, obviamente, no era equiparable. Las redes sociales lo amplificaban todo, incluidas las fake news o las barbaridades del expresidente estadounidense Donald Trump invitando a inyectarse desinfectante, al hablar de las bondades de la hidroxicloroquina, lo que puso en pie de guerra a los científicos.

Encierro


Aquella neumonía de Wuhan, como se llamó inicialmente, llegó más pronto que tarde para golpearnos con la máxima crudeza y modificar de forma sustancial nuestra sociedad. Trabajar, ir al médico o abastecerse en el supermercado y la farmacia pasaron a ser las únicas acciones permitidas a la población. Los bares y restaurantes cerraron, al igual que los comercios. Carreteras y aeropuertos se vaciaron, como los colegios e institutos. Los fallecidos eran enterrados sin que sus allegados pudiesen verles, en soledad o en la más estricta intimidad.

El teletrabajo se convirtió de la noche a la mañana en una realidad. Los bulos provocaron el agotamiento del papel higiénico en los supermercados. También se dispararon las ventas de lejía y desinfectantes por razones justificadas. Las mascarillas se erigieron en el bien más preciado. Su fabricación e importación eran una prioridad nacional.

Héroes cotidianos


Las autoridades convocaron a toda la población para que, a las 20.00 horas, saliese a ventanas y balcones, para expresar su agradecimiento a los sanitarios, encumbrados a la categoría de nuevos héroes. Los hospitales, especialmente los de grandes ciudades, comenzaron a llenarse de gente, y los sanitarios, desbordados, hicieron su trabajo lo mejor que sabían y podían ante un virus imprevisible, en unas primeras semanas en las que tuvieron que improvisar ante la escasez de equipos de protección, al dispararse su demanda en el ámbito internacional.

Junto a ellos, las fuerzas de seguridad, las cajeras de los supermercados o los transportistas se convirtieron en el sostén de una sociedad colapsada.

Madrid como epicentro


Durante meses, Madrid se situó en el epicentro de la pandemia en España, mientras el resto de los países afrontaron con mejor o peor fortuna la suerte que les tocó correr. En aquella primera oleada se habló del "milagro portugués", aunque la suerte le volvió la espalda al país vecino con la tercera ola, que saturó su capacidad hospitalaria. Reino Unido se mostró desafortunado al dar prioridad a la protección de la economía frente a las restricciones sanitarias, pero rectificó. El covid no tuvo piedad de su primer ministro, Boris Johnson, que enfermó de gravedad.

Mientras tanto, la comunidad científica se volcó en cuerpo y alma en encontrar una vacuna eficaz que nos sacara de aquello que no tardamos en calificar como nueva normalidad. Grandes farmacéuticas colaboraron entre sí y con instituciones públicas y académicas. Pocas semanas después de que la OMS decretara el nivel de pandemia ya se había conseguido obtener el ARN mensajero viral. El primer paso en la carrera frente a la enfermedad.

Cuando la primera oleada estaba a punto de terminar se anunció que, quizás, el calor "atontaría" el virus y podríamos disfrutar de unas vacaciones estivales tranquilas. Apostamos al rojo y, desgraciadamente, salió blanco.

En agosto, investigadores rusos sorprendieron a propios y extraños con la primera vacuna frente al covid-19: la Sputnik V, un nombre que rememora viejas hazañas soviéticas en la conquista del espacio. Políticos y científicos occidentales no tardaron en posicionarse. La opacidad de los ensayos desaconsejaba su uso. La geopolítica y los grandes contratos asomaban en la carrera de la vacunación.

Segunda oleada


Al finalizar el verano comenzó la segunda ola epidemiológica para recordarnos que no hicimos nuestros deberes. Nos volvió a pillar por sorpresa y la cifra de muertos se convirtió en un guarismo más de nuestra vida, un número que no nos producía ni frío ni calor. Simplemente nos acostumbramos.

La fatiga pandémica hizo mella en la población con el paso del tiempo. La obligatoriedad de la mascarilla, la distancia de seguridad, los confinamientos sectoriales y el lavado de manos se convirtieron en los mejores aceros para vencer a la bestia, pero no siempre estuvimos de acuerdo en acatarlos. Mientras tanto, los científicos nos ilusionaban afirmando que cada vez estaba más cerca la vacuna de Occidente. Había que tener confianza y paciencia.

Cuando ya veíamos a lo lejos las luces navideñas la segunda oleada tocó a su fin, sin dejar un poso de sentido común entre la frívola clase política o la población.

Febrero negro


Hasta los más optimistas veían la sombra de una tercera oleada, a la que nos catapultaron los excesos sociales de la Navidad. Vivimos un febrero negro, convertido en el segundo peor mes de la pandemia en número de muertos en el país, más de 10.000. España pasaba ya de los 70.000 fallecidos y Galicia superaba los 2.500.

La aplicación de las vacunas Pfizer y Moderna trajeron la esperanza de que esta pesadilla tocase a su fin. La inmunización de los geriátricos, donde el covid causó auténticos estragos, fue el primer objetivo.

¿Y ahora qué?


La curva epidemiológica se está doblegando y la tercera ola ha remitido… pero ¿y luego? Todos temen que llegue una cuarta ola o que esta situación se prolongue en el tiempo más de lo previsto, salvo que la campaña de vacunación se acelere.

Las mejores instantáneas 📷, en nuestra galería

CRONOLOGÍA
2019
► 12/12: Funcionarios de salud de la ciudad china de Wuhan comienzan a investigar las causas de una neumonía viral ante la despreocupación general del resto del mundo.

2020
► 31/01: Primer caso de covid en España. El virus fue detectado a un turista alemán en La Gomera (Canarias). Además, llegan a Madrid veinte españoles repatriados de Wuhan (China).
► 26/02: Primer caso no importado. Un hombre de 62 años, en Sevilla.
► 08/03: Primer infectado en la provincia de Lugo. Francisco Rivas Chavarría, residente en Foz.
► 09/03: Cierre de fronteras en Italia. Diez días después, las muertes por covid en el país superan las 3.400.
► 11/03: La OMS declara la pandemia. 
► 15/03: Entran en vigor el estado de alarma y el confinamiento. Decretado por el Gobierno de Pedro Sánchez.
► 20/03: Primera muerte en la provincia de Lugo. Un varón de 89 años, en Monforte.
► 30/03: Paran las actividades no esenciales.
► 02/05: Vuelta a las calles. Miles de personas, organizadas por edades y franjas horarias, disfrutan del primer día de salida generalizada.
► 21/06: Fin del estado de alarma tras 98 días. Se reabren las fronteras con los países europeos.
► 23/06: Brote de A Mariña. Se detecta el primer caso de una larga lista que llevó a confinar la comarca.
► 18/07: La mascarilla, siempre. Galicia establece su uso obligatorio.
► 20/08: El covid llega a geriátricos de Lugo. La Xunta interviene la residencia de O Incio, donde se produjo el primer gran brote en un centro de mayores de Lugo y murieron 21 personas.
► 09/10Estado de alarma en Madrid. El Gobierno lo impone a la comunidad.
► 25/10: Entra en vigor el estado de alarma en toda España. Con toque nocturno, vigente hasta el 9 de mayo.
► 04/11: La Xunta cierra 60 concellos perimetralmente. Se quedan sin hostelería y solo se permiten actividades esenciales.
► 09/11: Vacunas. Pfizer dice que su vacuna parece tener un 90% de efectividad. Los hallazgos posteriores sugieren una efectividad del 95%.
► 21/12: Pfizer. La UE aprueba la vacuna de esa farmacéutica.
► 23/12: Desescalada de Navidad.
► 27/12: Comienza la vacunación en España.

2021 
▶ 06/01: Moderna. La Unión Europea autoriza esta vacuna.
▶ 15/01: Nuevas restricciones en Galicia. Toque de queda a las 22.00 y cierre de la hostelería a las 18.00.
▶ 27/01: Carolina Darias. Sustituye a Salvador Illa al frente del Ministerio de Sanidad.
▶ 29//01: AstraZeneca. La Ema autoriza comercializar la vacuna de AstraZeneca y la Universidad de Oxford. Es la tercera en llegar al mercado.
► 26/02: Galicia inicia una nueva desescalada.
▶ 10/03: La cepa británica del covid-19 arrecia en España. Es predominante en los análisis realizados en siete comunidades autónomas.
▶ 11/03: Janssen. La UE autoriza la comercialización de la vacuna monodosis de Johnson&Johson.

Un virus que provocó el mayor confinamiento de la historia
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