Una estudiante lucense en Valencia: "El viento desviaba el agua de los bomberos"

Laura Reboredo relata cómo se vivió el incendio en la ciudad: "Se oían pasar cada poco vehículos con sirenas"
Una imagen del edificio en llamas, este jueves en Valencia. EDUARDO MANZANA (EUROPA PRESS)
photo_camera Una imagen del edificio en llamas, este jueves en Valencia. EDUARDO MANZANA (EUROPA PRESS)

"Estaba estudiando en la habitación de mi residencia, miré por la ventana y vi mucho humo. Pensé que estaba ardiendo una fábrica, pero ya empezaron a llegarme mensajes al móvil de que era un edificio de viviendas" en la zona de Campanar. Así contaba este jueves cómo vivió este devastador incendio la lucense Laura Reboredo González, de 18 años de edad, que reside desde este curso académico en Valencia. Estudia la especialidad de Coreografía e Interpretación en el Conservatorio Superior de Danza Nacho Duato de la capital del Turia.

Además de por el humo, esta aspirante a bailarina se percató de la magnitud del incendio porque "se oían pasar muchas sirenas de camiones de bomberos" por la calle.

Como creían que había gente atrapada en el inmueble, Laura Reboredo y sus compañeros de residencia de estudiantes comenzaron a ponerse "nerviosos", según explicaba la joven lucense. Una compañera que pasaba por la zona le contaba, a través de WhatsApp, que estaba viendo como personas estaban saltando de un balcón a otro para huir de las llamas.

Por el humo pensé que estaba ardiendo una fábrica, pero pronto me enteré por WhatsApp de que era un edificio

La inquietud fue a más cuando esta joven lucense se enteró de que el viento ralentizaba la extinción del fuego y se desplomaban trozos de las últimas plantas del edificio arrasado por las llamas. "Estos días hizo viento, pero hoy —por este jueves— es más intenso y está desviando el agua que están echando los bomberos para apagarlo", detalló Laura Reboredo.

De la fuerza del viento que había en la ciudad da una idea que entre las 17.00 y las 18.00 horas se registraron tanto en el observatorio de Viveros como en el aeropuerto rachas de hasta 60 kilómetros por hora, mientras que la humedad relativa ha sido muy baja, inferior al 30 por ciento durante gran parte del día. Por su parte, las temperaturas fueron muy anómalas para finales de febrero, concretamente de 24,5 grados en el aeropuerto de Valencia a las 12.20 horas y de 24,3 grados en la capital a las 12.30 horas.

Esta estudiante lucense de danza, que suele pasar por la zona en la que se declaró el incendio, como hizo este jueves por la mañana, se afanó a hablar con su padre para contarle lo que estaba sucediendo, que siguió desde la ventana de su habitación y a través de las redes sociales.

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