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La vieja cárcel rehabilita la vida cultural y la memoria de Lugo en su primer año

La alcaldesa de dirige a los asistentes al acto con Lorenzo Silva y José Antonio Cobreros Aranguren. VICTORIA RODRÍGUEZ
La alcaldesa de dirige a los asistentes al acto con Lorenzo Silva y José Antonio Cobreros Aranguren. VICTORIA RODRÍGUEZ

El Concello calcula que unas 100.000 personas han pasado en este tiempo por este espacio, que ha albergado unos 250 actos

El edificio se levantó a finales del siglo XIX con la etiqueta de cárcel modelo, la segunda de estas características después de la de Madrid. Más de un siglo después, parece haber encontrado la fórmula para mantener la etiqueta de modelo y hacerse perdonar las heridas que dejó en la memoria como cárcel. O Vello Cárcere cumple un año desde su rehabilitación y apertura convertida en una referencia que ha dinamizado la vida cultural lucense, pero también en un símbolo de la rehabilitación de la memoria histórica.

El acto que se celebró este martes para conmemorar ese primer año de vida no pudo ser, en este sentido, más simbólico: el escritor Lorenzo Silva presentó su novela Recordarán tu nombre, que gira en torno a la figura del general de la Guardia Civil y lucense de adopción José Aranguren, fusilado tras la Guerra Civil por mantenerse fiel a la República; lo hizo acompañado del lucense José Antonio Cobreros Aranguren, nieto del general y también de Nemesio Cobreros, el arquitecto que diseñó la prisión.

El encuentro se convirtió así en un ejercicio de concordia entre diferentes, epílogo de otros muchos que se han organizado a lo largo de este año de funcionamiento. El último de ellos, por ejemplo, el celebrado el domingo pasado, en el que familiares de personas que estuvieron presas en esta cárcel pudieron compartir sus sentimientos y vivencias.

El encuentro se convirtió así en un ejercicio de concordia entre diferentes, epílogo de otros muchos que se han organizado a lo largo de este año de funcionamiento

Pero O Vello Cárcere no se ha limitado en este tiempo a ser un contenedor de recuerdos, sino que se ha convertido en el epicentro de la vida cultural lucense. Así lo ha pretendido el propio Concello, que ha centralizado en estas instalaciones buena parte de sus presentaciones, ruedas de prensa y actividades variadas de su programa, aunque haya sido a costa de marginar otras instalaciones que hasta ahora contaban con mayor vida, como el Uxío Novonyera, el Gustavo Freire o el MIHL.

Pero también ha sido percibido del mismo modo por los propios ciudadanos y las asociaciones y grupos culturales, que han descubierto en la antigua prisión el espacio perfecto para sus propuestas. Las razones hay que buscarlas en su buen emplazamiento, las posibilidades de sus espacios para actos que no precisan grandes aforos ni escenografías aparatosas y, sobre todo, la versatilidad que aportó una rehabilitación que ha recibido las alabanzas tanto de los expertos que la han visitado como del público que disfruta habitualmente de ella.

O Vello Cárcere no se ha limitado en este tiempo a ser un contenedor de recuerdos, sino que se ha convertido en el epicentro de la vida cultural lucense

La concejala de cultura, Carmen Basadre, ponía este martes números a este recorrido: más 100.000 personas han pasado a visitar las instalaciones o a participar en alguna de las actividades organizadas, que suman más de 250. "Ha merecido la pena", concluyó Basadre, "porque se ha visto que era un espacio muy esperado y deseado por los lucenses. Se ha convertido además en un espacio de participación ciudadana".

PLACA Y RETRATO. Este buen recibimiento que la sociedad lucense ha dispensado al centro cultural fue también uno de los aspectos destacados por la alcaldesa, Lara Méndez, en la presentación del libro y la charla de Lorenzo Silva. Antes, junto al escritor y varios miembros de la familia Cobreros Araguren, había descubierto una placa en la entrada principal del recinto en la que se recordaba al arquitecto que levantó la cárcel, Nemesio Cobreros, bajo un retrato del mismo, cedido por su nieto.

La alcaldesa recordó la historia que encierra el edificio en cada uno de sus rincones para animar a "no olvidar la historia para no repetir los errores del pasado y saber vivir en democracia". Por eso mismo, ante el centenar de personas que llenaban el patio convertido en auditorio, consideró O Vello Cárcere como "un espacio de convivencia, un espacio de futuro, un espacio de libertad".

José Antonio Cobreros Aranguren, que intervino antes de la charla de Silva, agradeció con su emoción y sus palabras el detalle de la placa y el retrato de su abuelo. Tras recordar la relación de sus dos abuelos con Lugo, y centrado ya en el libro que se iba a presentar -en el que Silva recoge la historia del general José Araguren, jefe de la Guardia Civil en Barcelona en el momento del golpe de Estado de Franco y fusilado en el 39 por su lealtad a la República-, no dejó pasar la ocasión de recordar que "en una guerra no hay ningún ganador, todos pierden".

"Los lucenses habéis construido en este lugar una bella metáfora"
El escritor Lorenzo Silva, convertido ya en asiduo visitante de Lugo debido en gran parte a las labores de documentación para el libro que este martes presentaba, Recordarán tu nombre, tuvo también un momento para reconocer la oportunidad que supuso "estar en un lugar como este", en referencia a O Vello Cárcere, en el que, según opinó, "los lucenses habéis construido una bella metáfora".

Lorenzo Silva, junto a las autoridades y familiares de Nemesio Cobreros. VICTORIA RODRÍGUEZSilva resaltó cómo "un lugar destinado para presos se ha convertido en un centro cultural, que es todo lo contrario. Porque la cultura solo se hace en libertad y genera a su vez libertad. Los lucenses podéis estar muy orgullosos".

También alabó el homenaje en sí que este acto representaba para el recuerdo del general José Aranguren, que hizo parte de sus estudios militares en la provincia y luego dirigió la Comandancia de la Guardia Civil, y se aventuró a opinar que Lugo "es quizás el lugar donde al él le gustaría que le recordaran".

OLVIDO. Este aspecto, el del recuerdo y, sobre todo, el del olvido fue uno de los ejes sobre los que giró la intervención del escritor, que reprochó que al general y personaje central de su novela "lo ha querido olvidar todo el mundo". En ese "todo el mundo" incluyó a Galicia, de la que Aranguren presumía; a la Guardia Civil, a la que sirvió con lealtad durante 40 años; a la "legalidad democrática y la República", por las que "expuso conscientemente su vida y la perdió", frente a otras figuras con muchos menos méritos; e incluso a la Generalitat y las instituciones catalanas, que tuvieron en él al gran baluarte que impidió que el alzamiento militar triunfara en Barcelona el 18 de julio de 1936.

Por eso, insistió, este libro es un intento por su parte de situar a José Aranguren "como ejemplo en la memoria de sus conciudadanos", ya que ensalzó su figura como modelo de "aquellas personas que se comportan con dignidad y humanidad en medio de la barbarie. Debemos buscar el ejemplo de esas personas que supieron ser humanas y dignas y atenerse a su valores".

En la figura del general fusilado en el 39 por el ejército golpista quiso ver Lorenzo Silva "un servidor público como los que realmente necesitamos, que aceptó sacrificarse una y otra vez para tratar de reducir el mal que veía a su alrededor".

"La gran tragedia de nuestro país", concluyó Lorenzo Silva, "es que un hombre así fuera apisonado por la historia".

 

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