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Varios botellones en El Pilar disparan la incidencia de casos de covid-19 en Lugo

Jóvenes de botellón. AEP
Jóvenes de botellón. AEP
El retraso en el rastreo, ya que los participantes no mencionaron esa reunión, contribuyó a extender los brotes

La incidencia en el municipio de Lugo es la que más inquieta a Sanidade de la provincia y, muy especialmente, lo hacen los brotes fruto de varios botellones celebrados el fin de semana del puente de El Pilar, que reunieron a decenas de jóvenes y que, dos semanas después, siguen dejando un reguero de casos. A consecuencia de esas reuniones se han abierto en la ciudad numerosas cadenas de transmisión, ya que los participantes contagiaron a algunos de sus familiares y estos a su vez a compañeros de sus respectivos trabajos. Es decir, muchos de los brotes familiares y laborales de la capital tienen, en realidad, su origen en esos botellones.

El gerente del área sanitaria, Ramón Ares, reconoció este miércoles que la situación en el municipio lucense era "muy preocupante" y también "la más difícil" de toda la provincia con brotes relacionados con "fiestas familiares, reuniones de amigos o incluso botellones”. Dijo que, aunque los casos activos no crecían de forma exponencial, se detectaban muchos nuevos positivos (este miércoles 72 en toda el área) y que, pese a que la evolución de la pandemia tenía en Lugo forma de meseta, se trata de "una meseta mucho más alta de la que teníamos a principios de octubre".

Sanidade ha encontrado ya decenas de casos de jóvenes de 15, 16 y 17 años que estudian en distintos centros de la ciudad

RASTREO . Con respecto a los brotes de los botellones, en su propagación influyó mucho que el rastreo empezó a hacerse tarde. O más que tarde, que se enfocó erróneamente en su inicio porque los positivos no mencionaron que habían ido a un botellón. Así, al aparecer casos de jóvenes en diferentes puntos de la ciudad se inició el rastreo, como es habitual, por las clases de sus institutos.

Sin embargo, seguían detectándose casos de jóvenes de 15, 16 y 17 años en distintos centros, sin aparente relación entre sí y en un goteo constante que empezó a resultar llamativo. Varias informaciones apuntaron después a que, en la noche del 11 al 12, cuando la temperatura fue muy agradable, se habían celebrado botellones en el anfiteatro del campus, en el parque Rosalía de Castro y en otros puntos de la ciudad.

Ramón Ares admitió que la situación en el municipio es "muy preocupante" y la "más difícil" de la provincia

Aunque los chavales no reconocieron que habían asistido a uno, se empezó a hacer la investigación de casos considerando como foco los botellones y centrándose como contactos estrechos en los amigos de los positivos, no solo en los compañeros de clase. En este momento hay ya decenas de positivos entre jóvenes de esa edad, rondando el medio centenar, aunque se tiene claro que no todos se contagiaron en el botellón, sino que una parte —y muchos de los que empiezan ahora a manifestar síntomas— lo hicieron al tener una interacción personal con otro positivo. En ese sentido, se observan conductas de riesgo casi diarias como el hecho de que los chavales compartan comida, bebida y tabaco en los recreos del instituto o a la salida de los centros. Aunque pasen ese rato al aire libre, bajarse la mascarilla, morder el mismo bocadillo o pasarse un pitillo son métodos fáciles de contagiarse.

De igual manera, aunque los botellones no transcurran en espacios cerrados, no mantener la distancia social, no usar la mascarilla adecuadamente y beber del mismo vaso incrementa exponencialmente las posibilidades de infectarse. Se tiene claro que los jóvenes, incluso los del mismo centro, se contagian fuera del aula, ya que en ella se observa de forma estricta medidas de seguridad como el uso de mascarilla y distancia. Por ese mismo motivo, se cree que muchos de los casos de profesores no están relacionados con los de sus alumnos y viceversa, porque interaccionan en el aula con la boca cubierta y con distancia.

Educación informó este miércoles de un total de 95 casos de escolares en la provincia, con seis aulas cerradas y un centro, la escuela infantil Golfiños, cerrada. El mayor número de casos se observa en los centros del municipio de Lugo, donde todos los institutos públicos y parte de los privados que imparten secundaria cuentan con positivos. De esos, donde se informa de más casos es en el IES Muralla Romana, con 7 positivos y un aula cerrada, y el IES Lucus Augusti, con ocho positivos, según los datos comunicados por la Consellería. Según informó la dirección de este centro a los padres, serían ya 9, 6 alumnos y 3 profesores, los diagnosticados de covid-19 y 22 cuarentenados al ser contactos estrechos, 19 estudiantes y 3 docentes. En ese centro no hay ningún aula cerrada.

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