La antigua discoteca Valentino, un foco de inmundicia

El estado de abandono que presenta el local de la Rúa Pintor Corredoira sigue generando críticas de vecinos, que muestran su preocupación 
La antigua discoteca Valentino, sita en la Rúa Pintor Corredoira. SEBAS SENANDE
photo_camera La antigua discoteca Valentino, sita en la Rúa Pintor Corredoira. SEBAS SENANDE

Hace unos 16 años cerraba la discoteca Valentino, que durante una década fue uno de los templos del ocio nocturno de la capital lucense. Este céntrico local, que se encuentra en la Rúa Pintor Corredoira, presenta un preocupante estado de deterioro, lo que desata reiteradas quejas vecinales, que piden que se adopten medidas, más si cabe cuando en sus proximidades se encuentran varios centros docentes.

Las puertas de Valentino están abiertas de par en par, lo que no deja de ser un reclamo para los okupas. En su día este enorme local ya fue allanado. En su planta baja había colchones tirados en el suelo, que servían para el reposo de las personas sin hogar que solía albergar.

Esos colchones fueron precisamente el foco de un incendio que se declaró el pasado verano en la antigua discoteca, que no ocasionó graves problemas debido a la rápida intervención de los servicios de emergencia.

Ese acceso despejado también puede atraer escaramuzas juveniles, con el consiguiente riesgo para la integridad física de sus protagonistas, debido al mal estado del inmueble.

La antigua discoteca acogió a okupas y fue utilizada como picadero por toxicómanos

Si Valentino tuvo su época dorada en la movida lucense, también descendió a los infiernos cuando, tras años de abandono, fue utilizado por toxicómanos como picadero. El suelo estaba plagado de jeringuillas y otros útiles para manipular droga.

Hace tres años y medio la Policía Nacional desarticulaba un punto de venta de droga en la antigua discoteca y era detenido un camello que se dedicaba a pasar heroína a los yonquis que frecuentaban el inmueble.

Su entrada principal, que está completamente libre como si se quisiese dejar expedito el camino a un aluvión de noctámbulos ávidos de marcha, está plagada de basura, lo que la convierte en un foco de insalubridad. Están esparcidas por el suelo latas, botellas, cristales rotos, cables deshilachados de enchufes, madera carcomida y hasta sifones de lavabos.

Valentino es un ejemplo del declive de las discotecas que estaban en la ciudad. Así cerraron Charly Max; Yguazu, después BOE, que está a la venta en una plataforma inmobiliaria por 333.000 euros; Sugar, antes Studio 3, reconvertida en un centro deportivo, y Puro Teatro, sucesora de Morango. Ahora solo funcionan tres, sitas en polígonos industriales o en el extrarradio de la capital lucense.

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