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Usuarios de la línea 5 dejan de subirse al bus por retrasos de casi una hora

Un bus urbano circula por la Ronda da Muralla. AEP
Un bus urbano circula por la Ronda da Muralla. AEP

 El aumento del trayecto, motivado por las obras de A Milagrosa, dificulta la puntualidad

Llegar al trabajo tarde porque el bus no haya acudido a la parada a su hora no es una simple disculpa, es una realidad que está afectando ya a muchos de los usuarios de la línea 5, quienes critican su falta de puntualidad –a veces, de casi una hora– desde hace mes y medio, cuando comenzaron las obras de remodelación de la Praza da Milagrosa y vio ampliado su recorrido. Este bus comunica A Campiña con Abella y en algunos puntos de su trayecto es el único transporte urbano que pasa. El problema será abordado por el gabinete de tráfico del Concello esta semana, con el fin de adaptar el itinerario a la frecuencia del servicio.

Mientras tanto, Nazareth fue una de las usuarias de esta línea que sufrió las consecuencias de la impuntualidad del bus en los últimos días. No fue la primera vez y, en esta ocasión, dijo basta. Ya no volverá a coger el bus.

"Estaba en la parada de Adolfo Suárez y quería subir al centro. Normalmente, pasa sobre las menos veinte por allí pero el pasado lunes estaba ya en la parada a las y media y a las menos cinco vi pasar el bus todavía en dirección contraria, hacia A Campiña. Al final, llegó a la parada a las y veinte, casi una hora después. Iba a trabajar y no era la primera vez que llegaba tarde por culpa del bus. Aquella primera vez, no me dijo nada el jefe pero no voy a estar llegando tarde siempre", afirma esta usuaria de la línea 5.

Nazareth trató de pedirle una explicación al chófer del bus sobre el retraso y este le contestó, según dice, que el tiempo del trayecto es el que les lleve hacerlo.

Además de la impuntualidad, esta usuaria también se queja de la forma de conducir de algunos chóferes y pone como ejemplo una situación que tuvo lugar en la línea 8.

"Van como locos. Cogimos yo y mi madre la línea 8 para ir al Hula y, varias veces, tuve que agarrar a mi madre, que iba de pie, porque se caía. Debe de ser que están muy agobiados para llegar a la hora y los recorridos son largos, por lo tanto no les queda más remedio que correr", afirma.

Da una vuelta tremenda ahora y nunca llega a su hora. Yo lo cojo en la parada de arriba de Montero Ríos para ir a casa después de trabajar y un día pasa a menos cinco; otro, a y cinco; otro, a y cuarto, y otro, a y veinte

A PIE. María José Fernández es otra de las usuarias de la línea 5. Como en el caso anterior, asegura que es raro que llegue a la hora.

"Da una vuelta tremenda ahora y nunca llega a su hora. Yo lo cojo en la parada de arriba de Montero Ríos para ir a casa después de trabajar y un día pasa a menos cinco; otro, a y cinco; otro, a y cuarto, y otro, a y veinte. En sentido contrario, desde Adolfo Suárez al centro pasa lo mismo. Solo se cumplen los horarios en el primero del día, cuando sale de A Campiña a las siete y media de la mañana", dice.

Esta usuaria dejó ya de coger el bus. Ahora opta por bajar andando desde el centro a casa. "Me caía mucho mejor coger la línea 5, pero es imposible y me paso todo el tiempo esperando en la parada. Además, para más inri, tampoco funcionan las pantallas de las paradas y nunca sabes el tiempo que va a tardar en llegar", afirma.

SIN HORARIOS. Otra usuaria del bus urbano cuenta algo similar que le sucedió, esta vez, en la parada del edificio sindical de la Ronda da Muralla. "El otro día, como siempre, estaba esperando esa línea a menos cuarto en Sindicatos y resulta que ya había pasado quince minutos antes. Cuando volvió el bus, le pregunté al chófer si habían cambiado de horario y este me contestó que no tenía horario, así de claro", cuenta.

Nadie sabe a qué hora pasará ese bus con lo cual nadie arriesga perder ese tiempo necesario para ir a trabajar, ir a ver a algún amigo o familiar o realizar una gestión

Nuria Vélez vive en el barrio de A Residencia y coge este bus en la rúa Trapero Pardo. Es la única que pasa por esta calle y nunca los vecinos de esta zona de Lugo habían vivido este problema de falta de puntualidad. "Estaba contenta con el bus, pese a ser la única línea que tenemos pero, desde que anunciaron el comienzo de las obras en la zona de A Milagrosa, es un desastre. La única respuesta a este problema es llamar al Concello o sumar cinco minutos a cada vuelta", dice.

Como las demás usuarias, Nuria está pensándose si seguir cogiendo el bus o buscar otras alternativas de transporte. "Nadie sabe a qué hora pasará ese bus con lo cual nadie arriesga perder ese tiempo necesario para ir a trabajar, ir a ver a algún amigo o familiar o realizar una gestión", dice.

DISCAPACIDAD. En esta misma parada, la de Trapero Pardo, también cogía el 5 Margarita Fernández. Ahora ya no lo hace. "Dejé de usar este servicio porque no tiene un horario fijo para pasar por la parada que tengo cerca de casa. Así que, como no puedo contar con él para ir a cualquier recado o gestión que tenga que hacer, opté por ir andando o sacar el coche. Pese a que, como persona discapacitada que soy, me venía bien cogerlo", refleja esta usuaria.

Sistemas
Abuelas que vigilan desde el balcón


A falta de pantallas digitales que informen del recorrido del bus, los lucenses se las arreglan para adivinar a qué hora parará.

"Incluso hay abuelillas que, resignadas, comentaban que calculaban el tiempo que le llevará llegar al bus a la parada vigilando desde el balcón cuando lo veían pasar en dirección contraria. ¡Terrible!", afirma Nuria Vélez, vecina del barrio de A Residencia que coge el bus en Trapero Pardo.

Mayores
La falta de puntualidad del bus y, por lo tanto, de un servicio eficiente está perjudicando, sobre todo, a las personas mayores ya que muchas de estas no tienen ni coche, ni carné de conducir para manejarse por sí solas.

 

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