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Un tramo que mete miedo

La zona de la N-VI en la que se encuentra el radar fijo. AEP
La zona de la N-VI en la que se encuentra el radar fijo. AEP

El accidente del pasado martes en la circunvalación de Lugo en el que falleció un octogenario pone de nuevo de manifiesto la peligrosidad de este tramo de la N-VI que está próximo al radar

El accidente que le costó la vida el pasado martes a un octogenario en la circunvalación de Lugo ha vuelto a poner de manifiesto la peligrosidad de este tramo de la Nacional VI, en el que se encuentra el radar fijo.

Aunque hace 14 meses que en toda esta carretera, desde A Tolda hasta Garabolos, la velocidad está limitada a 80 kilómetros por hora -antes era a 100 en la zona del dispositivo de control-, hay conductores que siguen expresando sus reticencias a circular por el carril rápido de subida.

No las tienen todas consigo, sobre todo en la curva previa y en la posterior al radar, por si el conductor de un vehículo que baje hacia As Saamasas, a más velocidad de la permitida, pierde el control e invade el carril contrario.

Desde que se instaló hace cinco años el radar fijo, en este tramo de la N-VI no se había producido ningún accidente mortal, aunque sí los ha habido muy aparatosos con heridos. El anterior fue hace casi ocho años, en el que se vio implicado un conductor que dio positivo por consumo de cocaína.

CAUSAS. El siniestro del pasado martes, que fue en el carril de enfrente a dónde está el control de velocidad, se debió a un descuido del conductor, un vecino de Cospeito de 82 años de edad que viajaba solo.

La autopsia reveló que no sufrió ninguna indisposición que pudiera influir en su salida de la calzada, que tuvo lugar en un tramo casi recto.

El de este octogenario fue el tercer accidente mortal que se ha producido en lo que va de año en las carreteras lucenses. Los tres tienen en común un factor, «la conducción distraída o desatenta», según informó ayer la Jefatura Provincial de Lugo.

En otro de los accidentes mortales la víctima no llevaba puesto el cinturón de seguridad y en el restante fue determinante la maniobra incorrecta que realizó el conductor, que no respetó una señal de prioridad cuando realizaba un giro.

Además de las víctimas mortales, los accidentes que se han registrado en el primer trimestre de este año en la provincia se han saldado con 16 heridos que fueron hospitalizados.

MENOS SINIESTRALIDAD. Estas estadísticas evidencian que se está experimentando una sustancial mejoría en las carreteras lucenses con respecto al año pasado, en el que se produjeron 18 accidentes mortales, con otros tantos fallecidos (dos fueron en vía urbana y 16 en interurbana) y 103 heridos de diversa consideración (33 en urbana y 70 en interurbana), que fueron hospitalizados.

Un tercio de los fallecidos a lo largo de 2017 en las carreteras lucenses no llevaba puesto el cinturón de seguridad, según se recordó desde la Jefatura Provincial de Lugo.

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