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Un policía nacional de Lugo salva a otro lucense de morir atragantado

Mario Parga, ayer, ante la comisaría de Cornellá, Barcelona
Mario Parga, ayer, ante la comisaría de Cornellá, Barcelona
El agente, que en 2010 ya rescató a un hombre que se ahogaba, intervino de forma providencial en una comida vecinal en Muxa

Si existe el ángel de la guarda, su nombre debe ser Mario Parga. Este lucense, un policía nacional de 33 años, salvó el pasado domingo a un lucense de morir atragantado durante una comida de la que ambos disfrutaban en Piñeiro, en Muxa. No era la primera vez que la presencia de Mario Parga resultaba providencial: el 28 de julio de 2010 rescató a un hombre que se estaba ahogando en la playa de Arealonga de Nois.

Mario Parga resta importancia a ambas proezas y solo habla del caso para advertir de que es importante que se hagan cursos de primeros auxilios. Y cuanta más gente se forme, mejor, opina. Al margen de policías, también funcionarios, empresas o asociaciones deberían ser colectivos y espacios a los que deberían llegar esos talleres, cree.

El policía lucense, destinado en Cornellá y que anteriormente había trabajado en Barajas, habló ayer de lo ocurrido el domingo en Muxa después de que el hombre al que salvó, Francisco Xavier Rois Buján, escribiera una carta a sus superiores pidiendo un reconocimiento a la profesionalidad de Parga.

Rois Buján relata en la carta los momentos angustiosos que vivió tras atragantarse con la comida. En cuestión de segundos sintió que la vida se le iba, que no podía respirar, ni hablar para pedir auxilio...

Parga estuvo recientemente un curso en Ávila, para preparar su ascenso. Y parte del tiempo en la academia lo dedicó a formarse en técnicas de reanimación y primeros auxilios. Lo aprendido le sirvió para practicar a Francisco Xavier Rois la maniobra de Heimlich, que permite evitar la asfixia por atragantamiento con una técnica de opresión en el esternón.

En su carta, el hombre que estuvo a punto de morir atragantado cuenta la angustia que vivió cuando creyó que se le escapaba la vida y el alivio que sintió una vez que se recuperó. Entonces, hablando con una enfermera, un policía local y un agente de movilidad del Concello que también estaban en la comida comprendió la importancia de la profesionalidad que demostró el policía lucense, según relata en su carta.

Para Rois, la presencia de Parga en la comida fue providencial. Ellos no se conocían siquiera. Coincidieron en una comida que se organizó en la casa de unos amigos comunes y en la que se reunieron unas veinticinco personas. La fortuna quiso que ese fin de semana Mario Parga estuviera en Lugo y acudiera a la comida que organizaron sus vecinos.

Esas casualidades parecen formar parte de la vida de Mario Parga, que ya fue noticia el 28 de julio de 2010 por haber salvado a una persona que se estaba ahogando en la playa de Nois.

Aquel día de verano, el joven policía estaba en la playa en la que veranea habitualmente y vio que una persona se estaba ahogando. Sin dudarlo, se echó al agua a buscarla y consiguió alcanzarla. En aquel rescate participaron también, contaba ayer, un socorrista que le ayudó a sacar al hombre del agua, y una enfermera que trabajó en la orilla para mantener a la víctima con vida.

Tras vivir esos momentos tan difíciles para personas que creyeron que iban a perder la vida, Parga defendía ayer la importancia de que todo el mundo conozca técnicas de reanimación. Desde su perspectiva profesional, confesaba que para él hay muchas cosas importantes, pero que "salvar una vida, para mí es fundamental".

"Hay que concienciarse y aprender técnicas de reanimación. Porque puedes ayudar a mucha gente y, además, es que te puedes ver en la tesitura de que sea tu padre, tu hermano, tu amigo... el que necesite la ayuda", recalca.

Mario Parga está destinado en Cornellá, pero vino a pasar el fin de semana y acudió a una comida que organizaban unos vecinos

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