Lunes. 27.05.2019 |
El tiempo
Lunes. 27.05.2019
El tiempo

HISTORIAS DE LUGO

Un fármaco para cada época

Las perlas Femi se comercializaron durante la Segunda República, entre 1931 y 1939. AEP
Las perlas Femi se comercializaron durante la Segunda República, entre 1931 y 1939. AEP

Arsénico, alcanfor, heroína, cocaína y vino eran algunos ingredientes de los primeros medicamentos consumidos por los lucenses a finales del siglo XIX y principios del XX.
Posteriormente, la aspirina y otros calmantes se convertirían en los fármacos más populares

La evolución de la industria farmacéutica a lo largo del siglo XX refleja los males que asolaban a la población y los nuevos medicamentos que surgían para combatirlos. Medicamentos que se anunciaban en la prensa de Lugo y echaban mano de ingredientes tan inusuales como la heroína, la cocaína, el alcanfor o el arsénico.

FINALES DEL SIGLOS XIX A 1920

Lombrices. Una farmacia de la Rúa da Raíña, 18, anunciaba en El Diario de Lugo, a finales del XIX, el Antihelmíntico de L. Mosquera, un medicamento del que se decía que era "aceptado por todas las clases de la sociedad sin distinción, garantizándolo hoy más que nunca para combatir el gran azote que amenaza la juventud".

Alcanfor. Las Cápsulas y Grageas de Bromuro de Alcanfor del Doctor Clin estaban indicadas para los nervios y las vías urinarias. El anuncio de El Diario de Lugo advertía de que había que "desconfiar de las falsificaciones".

Aceite de hígado de bacalao. La madre de Gabriel García Márquez, Luisa Santiago Márquez, siempre creyó que el talento de su hijo se debía a haber consumido en la infancia grandes cantidades de la Emulsión Dos Pescados, un estimulante del apetito. Llevaba hipofosfitos de cal y sosa.

Heroína. El Jarabe Bayer de Heroína fue puesto a la venta en 1898. La multinacional eligió este nombre por las sensaciones vividas por las primeras personas que lo probaron. Estaba orientado a los niños para aliviar la tos. En 1900, empezaron las campañas publicitarias, que incluyeron la entrega de muestras gratuitas. En 1913 y, tras demostrarse que la heroína se transformaba en morfina al pasar por el hígado y era altamente adictiva, Bayer detuvo la producción.

Borrachera. El polvo inglés Coza hacía aborrecer el alcohol. Se recomendaba que fuese dado en licor o cerveza por la mujer, la hermana o la hija del bebedor.

Arsénico. El doctor M. Caldeiro anunciaba la curación de la tisis, la anemia y la debilidad con Miogenol, que se vendía en la farmacia de Tomás Pérez Varela, en la Rúa da Raíña, 16. Este fármaco estaba elaborado con arrhenal, un derivado del arsénico.

Enfermedades "secretas". El Sanatol se presentaba, en los anuncios, con este reclamo: "¡Sin estrechez, sin ningún peligro!". Indicado para la gonorrea o gota militar y el resto de las llamadas "enfermedades secretas".

Vino de peptona. Nutritivo, para personas débiles y el raquitismo. Llevaba pepsina, vino, menta y agua. La pepsina se utilizaría más tarde para la Pepsi.

Mapuches. Los Emplastos del Dr. Winter estaban hechos de fieltro rojo perforado y la corteza del foye, un árbol descubierto por el doctor Winter en 1579 cuando viajó con el pirata Francis Drake al estrecho de Magallanes. La corteza del foye la usaban los mapuches.

Cocaína. El doctor Caldeiro también sacó las pastillas al mentol y la cocaína para la tos y la garganta. La caja costaba 1,5 pesetas.

DE 1920 A 1940

Abad. El Abate Hamon ofrecía, en 1923, en El Progreso, un medicamento que garantizaba veinte curas. Se trataba de una fórmula elaborada con plantas por los Laboratorios Botánicos y Marinos.

Aspirina. Salió al mercado en 1899 como polvo, pero en Lugo comenzó a consumirse en 1928, fecha en la que aparecen los primeros anuncios. La patente, alemana, se negoció como botín en el tratado que puso fin a la Primera Guerra Mundial, y pasó a manos de los aliados. En 1920 pasó a ser "propiedad de la Humanidad" y cualquier laboratorio podía fabricarla sin pagar derechos.

Ducha. Se le conocía como la "ducha interna". Urodonal era un medicamento que "barría" los residuos nocivos de dentro del cuerpo, rejuveneciendo a quien lo consumía. La publicidad utilizaba una foto del papa Pío X, del que decía que se había curado de reuma y gota con este producto. De hecho, el fabricante fue nombrado proveedor del Vaticano.

AÑOS 1940-1960

Canción. La tableta de Okal se anunciaba con una canción muy pegadiza, que definía este medicamento como "un lenitivo del dolor". Salió en 1946. Estaba también indicado
"para las molestias periódicas de la mujer".

Resacas. En 1954, comenzó a venderse en Lugo un medicamento para la resaca que se hizo muy popular. Se trataba de Calmante Vitaminado. Inventado por un farmacéutico cordobés, Diego Pérez Giménez, se convirtió en el analgésico español más vendido. Se anunciaba como muy eficaz para el dolor de cabeza.

Agua del Carmen. Este preparado lo fabricaron los Carmelitas Descalzos en 1611 pero se popularizó a finales de los años 50. Se vendía como agua "antihistérica". Es decir, para calmar la melancolía. Llevaba los siguientes ingredientes: melisa, angélica, canela, coriandro, clavo, alcohol, corteza de limón y agua.

AÑOS 1960-1980

Para frotar. El Vicks Vaporub se comercializó en 1961, pero el fármaco nació en 1880 en Carolina del Norte, Estados Unidos. El eslogan "Se frota y basta" se hizo muy popular. Estaba indicado para los niños con procesos catarrales. La fórmula original llevaba alcanfor, eucalipto, mentol, aceite de nuez moscada, vaselina y trementina. Todavía se comercializa.

Pingüinos. Para el dolor y para el catarro, aunque el propio nombre del medicamento le da otra función más: para el frío. Hablamos del Desenfriol. Lo anunciaban en 1962 unos pingüinos estornudando que intentan entrar en un iglú con una caja de pastillas y sin gripe. El ingrediente principal es el mismo que el de la aspirina, ácido acetilsalicílico.

Las perlas de la República
El primer abortivo al que tienen acceso las lucenses son las perlas Femi. El anuncio, publicado en El Progreso en 1934, en la República, prometía la vuelta «sin peligro»
de la regla suspendida.

Correo. Se enviaba de forma reservada por correo certificado. Costaba 14,50 pesetas. El concesionario tenía un nombre curioso, Bastard.

 

Un fármaco para cada época
Comentarios