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Tú a Bulgaria y yo a Rumanía

Las bailarinas lucenses de danza clásica Clara del Valle y Miryam Roca. CHUS VARELA - J. MIGUEL SOLER AGUAS
Las bailarinas lucenses de danza clásica Clara del Valle y Miryam Roca. CHUS VARELA - J. MIGUEL SOLER AGUAS

Dos exalumnas del Conservatorio de Danza comenzarán sus carreras profesionales este año en compañías de Europa del Este ►Clara del Valle y Miryam Roca han dedicado toda su adolescencia a trabajar para convertir su pasión por la danza en un empleo estable

Dedicarse a la danza no resulta nada sencillo. Los que se deciden a recorrer este camino deben pasar años formándose a nivel físico y mental para aprender las posiciones, actitudes y cualidades que precisa todo buen bailarín. Eso significan años enteros de sacrificio y trabajo constante. Luego está el paso más difícil y más deseado por todos: comenzar una carrera profesional.

Dos exalumnas del Conservatorio de Danza, Miryam Roca y Clara del Valle, acaban de conseguir trabajo en países de Europa del Este, dónde la danza goza de muy buena salud y respeto.

Miryam Roca se marcha con 19 años a Bulgaria el 29 de abril para trabajar en la State Opera de Varna, una ciudad a orillas del mar Negro. «A la segunda audición que he hecho ya me han ofrecido el contrato», comenta la joven lucense, que descubrió la oferta en las redes. Viajó a Bulgaria, hizo la prueba y cinco días después estaba admitida. Esto supuso un golpe de suerte también a nivel económica porque las audiciones resultan costosas debido a los gastos de desplazamiento.

Uno de los principales atractivos de Varna fue la gira de tres meses que hará la compañía por Reino Unido el año que viene. Nada más llegar tendrá que ponerse a ensayar obras clásicas como "Cascanueces" y "El lago de los cisnes" que interpretarán en la ópera de Varna.

"Ya con 3 años decía que quería ser bailarina", recuerda con cariño Roca, que ha ido confirmando este sueño a lo largo de los años en los que se graduó en danza clásica y contemporánea. No ha sido un camino sencillo, la danza exige sacrificar muchas horas para poder llegar a lo más alto.

Varna es solo el comienzo para la joven, que espera entrar en una compañía importante de Holanda o Reino Unido. Desea hacer danza clásica estos años, ya que el cuerpo suele desgastarse mucho y no se puede bailar al mismo nivel. Roca cree que tendrá tiempo para la danza contemporánea en el futuro.

TRABAJO CONSTANTE. Clara del Valle empezó a estudiar danza con 14 años, ahora tiene 22, una edad muy tardía para los que quieren dedicarse a esto como un oficio. Sabía que era su pasión y que quería aprender a bailar. Se metió en el conservatorio sin ningún tipo de experiencia previa y recibió mucho apoyo por parte de los docentes.

Desde el principio tuvo claro que tendría que trabajar muy duro para sobreponerse a sus carencias. "Mi punto fuerte ha sido el trabajo constante", defiende Del Valle, que ha tenido que trabajar su cuerpo para conseguir ser una buena bailarina. A día de hoy sigue haciendo ejercicios de flexibilidad todos los días, aunque su cuerpo estilizado parece hecho para la danza.

Todo el esfuerzo ha valido la pena y la lucense saldrá en agosto hacia Rumanía para trabajar en la Opera Comica Pentru Copii de Bucarest. El edificio en el que trabajará está dirigido al público infantil por lo que realizan ballets de carácter alegre como Don Quijote. "Creo que este podría ser el paso más importante que voy a dar a nivel profesional porque es el comienzo", confiesa Del Valle, que no esperaba encontrar trabajo en su primer intento.

La joven reconoce que la vida de una bailarina profesional es "relativamente corta" por lo que se ha puesto a estudiar pedagogía de la danza para poder ser profesora en un futuro. También estudió los primeros tres años de magisterio, por lo que sería una forma de unir sus pasiones. A medio plazo disfrutará lo máximo de Rumanía, un país que tiene muchas ganas de conocer. Buscará trabajo en el país o esperará la renovación. Su sueño sería marchar en el futuro a Latinoamérica y trabajar en el Balle Nacional Sodre de Uruguay.

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