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El trocito de mar de Lugo que va a Corea

Eva Cagide Otero, en el laboratorio de AMSlab, entre tubos de ensayo. XESÚS PONTE
Eva Cagide Otero, en el laboratorio de AMSlab, entre tubos de ensayo. XESÚS PONTE
Esta bióloga nunca pensó que acabaría en Lugo investigando sobre toxinas marinas, pero así es. Desde O Ceao, hace estándares de estas sustancias para exportar a Corea del Sur.
 

LO DICE YA con total convencimiento: "Trajimos un trocito de mar a Lugo". Ella, bióloga marina, jamás había pensado en su etapa de estudiante que acabaría investigando y produciendo toxinas que se crían en el mar en una ciudad del interior como es Lugo. Pero un doctorado en Veterinaria -dirigido por el departamento de Farmacología- se interpuso de por medio y ahí está Eva Cagide Otero desde entonces trabajando -como dice- con un trocito de mar en la ciudad de las murallas.

Coordinadora de investigación y desarrollo de Cifga, esta investigadora continúa realizando su trabajo, creando toxinas marinas, en los laboratorios que Amslab -empresa que acaba de absorber a Cifga- tiene en O Ceao. Desde allí, cultiva microalgas que generan toxinas marinas estándares que, a su vez, se exportan a distintos países de Europa e incluso más allá, a Corea del Sur, para ser reutilizadas, en algunos casos, para la elaboración de nuevos fármacos antitumorales.

"Nunca pensé que acabaría trabajando en Lugo pero, como yo digo, trajimos un trocito de mar a esta ciudad. La base de mi trabajo está en unas microalgas que se acumulan en los mejillones. Estas microalgas producen toxinas. Toxinas con efectos farmacológicos potentes para su uso como medicamentos antitumorales. Mi función es el cultivo de esas microalgas en un algario para generar esas toxinas. El algario ha de estar sometido a unas condiciones de luz y oscuridad y de salinidad suplementada con nutrientes para que se puedan cultivar estas algas que luego dan lugar a las toxinas. Y eso es lo que hice, desde hace once años, en Cifga y lo que hago ahora, desde hace dos meses, en Amslab", afirma.

 Nuestras toxinas son estudiadas para su uso farmacológico en el dolor, el alzhéimer o como antitumorales

Esta investigadora no solo crea estándares de toxinas marinas sino que también cultiva otras toxinas de agua dulce y micotoxinas como las producidas por hongos que contaminan cereales. "Ahora vamos a ampliar nuestro catálogo de toxinas para crear estándares que puedan tener un uso en el sector textil o en el cosmético", explica Eva Cagide.

PRODUCCIÓN. La forma en la que se crean las toxinas varía según su tipo. Las de agua salada nacen en las microalgas. En agua dulce, el proceso arranca en las cianobacterias. Otro campo de investigación es la creación de micotoxinas, generadas en placas de agar o de agar con patata y dextrosa.

Los estándares de toxinas creados en Amslab por Eva Cagide gozan de la única acreditación ISO a nivel mundial como producto de material de referencia, la ISO 17034. Eso les garantiza una calidad que abre las puertas de estas toxinas y micotoxinas "made in Lugo" a distintos mercados tanto a nivel nacional como también a nivel internacional.

Algo más de la mitad de estas toxinas producidas en Lugo se exportan al resto de Europa y a Corea del Sur

"Actualmente, tenemos los tres tipos de estándares de toxinas a la venta. Nuestros clientes son tanto laboratorios que hacen analíticas y utilizan estos estándares como modelos de referencia como también universidades, centros tecnológicos o empresas que las utilizan para estudiar su potencial farmacológico en el tratamiento del dolor, como antitumorales o para el alzhéimer", indica la investigadora de Amslab, quien añade que "algo más de la mitad de las ventas de estas toxinas producidas en Lugo son al extranjero".

Su precio oscila entre los 45 y los 300 euros. Su cotización la marca su escasez. Cuanto más difíciles sean de conseguir, más cuestan. "Todavía queda mucho I+D ante toxinas emergentes relacionadas con los avances tecnológicos y el cambio climático. Por ejemplo, el pez globo -con una toxina potencialmente mortal para el ser humano- está empezando a aparecer en las costas europeas aunque todavía no se vio en Galicia. Quizá sería necesario legislar para que el pez globo entre ya en programas de monitorización y evitar su proliferación en Europa", propone la investigadora Eva Cagide.

El trocito de mar de Lugo que va a Corea
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