La mujer arrojada desde la muralla de Lugo evoluciona bien y su hermana sigue "conmocionada"

Sostiene que la agresión fue por motivos transfóbicos y no entra a valorar la puesta en libertad del detenido
Primera asistencia a la joven tras la brutal caída desde la muralla. EP
photo_camera Primera asistencia a la joven tras la brutal caída desde la muralla. EP

La chica de 23 años supuestamente arrojada desde la muralla "evoluciona bien", dijo este jueves su hermana. La joven transexual ingresó el domingo en la Uci con una pierna, varias vértebras y una muñeca fracturadas, después de precipitarse desde una altura considerable.

La víctima está arropada por su familia, a la espera de que mejore y pueda declarar ante el juzgado. Su hermana confesó que lleva días sin dormir y que sigue "conmocionada y exhausta" después de lo ocurrido. Sobre la puesta en libertad del presunto agresor, prefirió no entrar a valorar la decisión judicial y mostró su intención de apartarse de cualquier polémica hasta que su hermana se recupere.

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La joven, de origen colombiano y que llegó a Lugo con su familia hace dos años y medio, vive con naturalidad su condición sexual, según dijo el miércoles su hermana, que está convencida de que el detenido "intentó matarla por ser transexual".

La supuesta agresión transfóbica (el detenido niega que existiese ataque alguno) provocó la reacción de colectivos en defensa de los ciudadanos LGTBI. Arelas, la Asociación de Familias de Menores Trans de Galicia, condenó "enérgicamente la agresión" e incidió en el hecho de que el agresor empujó "a una mujer trans" desde lo alto de la muralla, para después "abandonarla a su suerte", con "heridas graves y fracturas". "Una vez más tenemos que ser testigos de lo que el odio y la intolerancia causan en nuestra sociedad", lamenta Arelas.

"Tenemos que ver y sentir cómo se niega la mínima dignidad y el mínimo reconocimiento como personas a aquellas que solo quieren vivir en libertad. Una vez más, la sociedad lanza a las personas trans el mensaje terrorista y homicida", añadió, de que no se respeta ni su "derecho a vivir".

En este momento, dice el colectivo, "nuestros pensamientos solo pueden estar con la víctima y con su familia", pero también aprovecha para recordar la carencia de recursos con los que cuentan las personas trans para hacer valer sus derechos.

En términos similares se pronunció la asociación Alas, colectivo que lucha por la igualdad y el reconocimiento de derechos de las personas LGTBI. Más en detalle, su presidente dejó patente el malestar porque "no haya habido reacciones oficiales o una movilización significativa de la ciudadanía, que tal vez sí se hubiera producido en caso de haber sido una mujer cisgénero".

La chica fue socorrida por un hombre que caminaba por la muralla y que oyó los quejidos en el fondo del patio. "Intenté mantenerla despierta, porque a ratos se desmayaba", dijo esta persona. Los servicios sanitarios tuvieron que sacar la camilla por un inmueble próxima.