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Tráfico vigila a los conductores de riesgo y decomisó 6 vehículos en el último año

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Un agente del subsector de Tráfico de Lugo precinta un vehículo decomisado. XESÚS PONTE

La Guardia Civil creó grupos especializados que investigan a infractores multirreincidentes, los que suman 3 condenas en los dos últimos años por delitos contra la seguridad vial. Les pueden requisar el coche que usan aunque no sean los titulares

Poner en riesgo la seguridad vial y hacerlo de forma reiterada le puede costar a un conductor la pérdida definitiva del vehículo. Solo en el último año, los agentes del subsector de Tráfico de la Guardia civil de Lugo decomisaron seis turismos a infractores multirreincidentes, personas capaces de infringir condenas y aferrarse al volante sin tomar ningún tipo de precaución.

En estos casos —cuando la retirada de carné, la multa, los trabajos en beneficio de la comunidad, o incluso la cárcel, no surten el efecto previsto—, los jueces pueden ordenar la intervención del vehículo, una medida que la propia Comisión Europea justifica alegando que "luchar eficazmente contra el delito significa golpear a los delincuentes donde más les duele".

Tal y como explica el teniente adjunto del subsector de Tráfico de Lugo, José Manuel López Santiso, además del trabajo que realizan los agentes del Grupo de Investigación y Análisis del Tráfico (GIAT), la Guardia Civil cuenta con grupos especializdos que investigan a los conductores que consideran "usuarios de riesgo".

La conducta de estas personas en carretera es analizada con lupa por los agentes, que tratan de evitar por todos los medios que una infracción vial derive en tragedia. Para ello, realizan operativos en vehículos oficiales rotulados, pero también utilizan turismos, furgonetas, camiones y motocicletas de colores comerciales, lo que comunmente se conoce como camuflados.

_PON7734"Se persiguen las conductas especialmente gravosas y se vigila a los infractores multirreincidentes. Nosotros", explica el teniente, "consideramos que son aquellos que acumulan tres condenas firmes en los dos últimos años por delitos contra la seguridad vial. Cuando un conductor que cumple estos requisitos comete una nueva infracción se le interveniene cautelarmente el vehículo y se pone a disposición de la autoridad judicial. Esta es la regla general, pero si un conductor comete un único delito de extraordinaria gravedad también procedemos al decomiso hasta que el juez decida".

Aunque la última palabra recae en los magistrados, el trabajo previo de los agentes resulta fundamental, ya que sirve para evitar que el infractor siga delinquiendo y para guardar los elementos de prueba de cara a un juicio. Posteriormente, ya con la sentencia condenatoria en la mano, el decomiso pasa a ser definitivo y el infractor pierde cualquier posibilidad de recuperarlo.

Esta opción—que los jueces ordenen que el infractor se quede sin coche— no es una novedad, ya que la reforma penal sobre delitos de tráfico llevada a cabo en 2010 establecía, con la introducción del artículo 385 bis, que el vehículo a motor o ciclomotor utilizado en hechos delictivos podría considerarse instrumento del delito. Y el artículo 127 del Código Penal contempla que la pena que se imponga por un delito doloso podrá suponer la pérdida de los efectos obtenidos, además de los bienes, medios o instrumentos con los que se haya perpetrado. Es decir, el coche pasaba a ser el instrumento con el que se comitían los delitos contra la seguridad vial, susceptible por lo tanto de ser requisado.

Sin embargo, a pesar de contar con esta base legal, los decomisos de vehículos fueron al principio una medida excepcional, hasta que la Fiscalía comenzó a solicitarla sobre todo en casos de infractores reincidentes. Los jueces empezaron entonces a considerarla una medida proporcionada a la gravedad de la conducta y las Audiencias Provinciales comenzaron a ratificar estas sentencias.

Por regla general, uno de los requisitos para intervenir el vehículo de un infractor es que sea de su titularidad. Sin embargo, no es un requisito indispensable. «No se trata de una condición ‘sine qua non’, siempre y cuando se pueda acreditar que el infractor es el usuario habitual del turismo. En muchas ocasiones», explica el teniente Santiso, "nos encontramos con que el vehículo de la persona que comete el delito está a nombre de un tercero, normalmente un familiar cercano. Parte de nuestro trabajo consiste en realizar una minuciosa investigación y reunir las pruebas suficientes para poder demostrar que existe un fraude de titularidad".

El resultado de esta investigación también se traslada a la autoridad judicial, que decide si decomisar el vehículo o entregárselo a su propietario legal. "De momento, siempre que hemos demostrado que el infractor es el usuario habitual, el vehículo ha sido decomisado", concluye.

Perfil del multirreincidente: Adicciones y delincuencia vial

La mayor parte de los infractores multirreincidentes no son amantes de la velocidad que confunden la carretera con un circuito, sino personas con problemas de adicción que dejan de medir las consecuencias de sus actos y acumulan condenas. El teniente adjunto del subsector de Tráfico de Lugo, José Manuel López Santiso, explica que, a muchas de estas personas, la situación se les va de las manos. "Es muy habitual que comiencen con una condena penal por conducir bajo los efectos del alchohol y arrojar una tasa superior a 0,60 miligramos por litro de aire espirado. Normalmente, se les retira el carné durante un tiempo, pero siguen conduciendo y bebiendo, así que acumulan delitos por conducir bajo los efectos del alcohol y por hacerlo sin carné".

Otro de los perfiles del infractor multirreincidente es el del consumidor de sustancias estupefacientes. "En estos casos, se les suele imponer una sanción administrativa por la presencia de drogas tóxicas en el organismo. Van perdiendo puntos hasta que pierden el carné, pero también siguen conduciendo y empiezan a acumular condenas por la vía Penal", señala el teniente.

Uno de los turismos le fue requisado al presunto homicida de As Gándaras, sin carné hasta 2055.  El alcohol y las drogas están detrás de muchos casos

El problema de las adicciones no entiende de género. De hecho, de los seis conductores que se quedaron definitivamente sin coche en el útimo año en Lugo, tres eran hombres y tres mujeres. Uno de los casos más llamativos es el de Francisco Javier Belda Fernández, el lucense de 46 años detenido en febrero del pasado año por asesintar presuntamente a su pareja en As Gándaras. Este hombre sumaba 22 investigaciones por delitos contra la seguridad vial: once por conducir bajo los efectos de alcohol, diez por conducir sin carné y una por negarse a someterse a la prueba de alcoholemia. Belda Fernández, actualmente en prisión a la espera de juicio, tiene el carné retirado hasta el año 2055.

Otro de los conductores al que los agentes lucenses le decomisaron definitivamente el vehículo por orden judicial fue investigado en nueve ocasiones por conducir sin puntos en el carné y bajo la influencias de drogas, mientras que otro acumuló cuatro condenas por ponerse al volante de un turismo sin haber obtenido nunca el permiso de conducir y además dar positivo en sustancias estupefacientes.

Estos casos suelen ser los más habituales, aunque también hay conductores que se quedan sin su turismo por cometer varias infracciones en materia de seguridad vial —perder en consecuencia todos los puntos del carné— y seguir conduciendo, sin consumir en ningún momento alcohol ni sustancias tóxicas.

Cuando los agentes del subsector de Tráfico de la Guardia Civil de Lugo sorprenden a un infractor y comprueban que es multirreincidente, le comunican de inmediato el decomiso cautelar del vehículo, una noticia que suelen asumir sin poner demasiadas excusas. «Por lo general» comenta el teniente Santiso, «estos conductores reaccionan bien. Saben que hay una prueba objetiva y son conscientes de que han actuado mal. A veces intentan justificar su actuación. Una vez, un conductor con el carné retirado nos dijo que había cogido el coche porque tenía que atender el parto de una vaca, pero sabía perfectamente que no era una excusa para poder conducir y que su conducta iba a tener consecuencias. Es un porcentaje muy pequeño el que reacciona mal».

La administración decide qué hacer con los coches requisados
Cuando un juez dicta una entencia firme y ordena el decomiso definitivo de un turismo se inicia la segunda parte del proceso: buscarle un destino. Tal y como explica el teniente Santiso, mientras el descomiso es provisional, los jueces suelen depositarlo bajo la custodia del propietario, que tiene prohibido utilizarlo. Finalmente, si la sentencia no contempla que se le retire el coche, se desprecinta y se le devuelve a su titular. Si el decomiso adquiere firmeza, se le entrega a la administración pública, que decide si se lo queda para utilizarlo o si lo lleva a un centro de tratamiento para convertirlo en chatarra.
Intervenidos en Lugo
De los seis vehículos decomisados de forma definitiva por el subsector de Tráfico de Lugo a lo largo del último año, cuatro fueron achatarrados y otros dos todavía se encuentran a la espera de que la administración tome una decisión sobre su destino.

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