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Tráfico mantendrá el control del tramo de N-VI cedido al Concello por Fomento

Calzada da Ponte. SEBAS SENANDE
Calzada da Ponte. SEBAS SENANDE
La carretera, que ya es de titularidad municipal, seguirá bajo vigilancia de la Guardia Civil, que suele utilizar el entorno del Balneario para realizar habituales controles a los conductores. La Policía Local también colaborará en la gestión de la vía

El tramo de Nacional VI cedido al Concello por el Ministerio de Fomento seguirá bajo la vigilancia del subsector de Tráfico de la Guardia Civil de Lugo. A pesar de que la vía ya es de titularidad municipal, desde la Subdelegación del Gobierno explican que no está previsto ningún cambio en este sentido y que el control de la circulación vial seguirá siendo competencia de la Benemérita.

Esta decisión no implica sin embargo que la Policía Local se vaya a mantener al margen de lo que suceda en ese tramo, ya que los dos cuerpos mantendrán la colaboración por la que han apostado a lo largo del último año, un trabajo de cooperación que ha contribuido a mejorar la seguridad vial en Lugo.

Además, el acceso al Balneario en este tramo de la carretera suele ser utilizado por la Guardia Civil de Tráfico para realizar controles a vehículos, sobre todo durante los fines de semana, cuando se ponen en marcha dispositivos para evitar el consumo de alcohol o drogas por parte de los conductores.

El convenio de cesión, que fue presentado públicamente el pasado día 5, afecta a dos kilómetros de la Nacional VI -concretamente a un tramo de 2.320 metros de longitud-, desde el punto kilométrico 500, a la altura del puente blanco, hasta el 502,3, en el enlace de la N-540 y la Avenida das Américas.

Dentro del objeto de esta actuación se incluyen además dos ramales de acceso al puente sobre el río Miño, la raqueta en la margen contraria del acceso al Balneario, los ramales en la zona de entrada/salida próxima al puente romano y el ramal de conexión de la N-540 con la N-VI en sentido Santiago-Madrid, así como el de incorporación desde la Nacional VI a la Avenida das Américas y el de salida desde la Avenida Breogán sentido A Coruña.

El Concello explicó que, de facto, el tramo cedido por Fomento ya estaba siendo utilizado como circunvalación de la capital, como si se tratase de una vía urbana más, "ya que es una zona por la que pasan a diario más de 23.000 vehículos y el 85% de los mismos tienen como punto de partida y de destino Lugo", señalaron. Por otra parte, el Concello lucense ya se encargaba de parte del mantenimiento de este tramo, que estima ahora en unos 46.000 euros anuales.

La cesión de este tramo de la N-VI al Concello no se limitará únicamente a un cambio sobre el papel. O eso al menos es lo que proclama el gobierno local, que insiste en que esta cesión permitirá avanzar más rápido en la conexión de la ciudad con el río -ya que al ser de titularidad municipal sería de aplicación el Plan Xeral de Ordenacion Municipal (PXOM)- y beneficiará sobre todo a los barrios de As Saamasas y A Cheda.

Entre las actuaciones previstas están la pasarela peatonal y la mejora del paso subterráneo que da acceso al Pazo de Ferias y al Estadio Ángel Carro. Sin embargo, a pesar de que se trata de dos proyectos que llevan ya tiempo entre las previsiones del gobierno local, el Concello lucense continúa sin dar fechas concretas para que se materialicen.

El comité de dirección de la estrategia Dusi-Muramiñae anunció a principios del pasado mes de julio el inicio de los trabajos de construcción de la pasarela elevada sobre la N-VI -adjudicados a la firma Construcciones Taboada y Ramos, que presentó una oferta de 971.250 euros- pero a día de hoy, la zona sigue como estaba y únicamente se instaló un cartel y se perimetró el lugar con una cinta. Y en cuanto al proyecto del paso elevado, los avances son todavía menores, ya que la obra ni tan siquiera se ha licitado.

PLANES. El Concello tampoco adelantó todavía qué planes tiene para la nueva vía de su titularidad. Queda también por aclarar si se va a reducir la velocidad máxima, que ahora es de 80 kilómetros, o si se van a construir aceras o rotondas que permitan el acceso desde A Volta da Viña a la Nacional VI en dirección A Coruña.

En cualquier caso, el gobierno local tiene puestas muchas expectativas en esta zona, no solo por los proyectos para favorecer la conexión del centro urbano con el río, sino porque en la amplia extensión de terreno que hay entre la N-VI, la Ronda do Carme, Marqués de Ombreiro y la Calzada da Ponte hay previstos varios desarrollos urbanísticos.

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