Los tractores vuelven a Lugo para exigir precios justos y menos papeleo

Una treintena de vehículos agrícolas colapsaron la Ronda da Muralla durante unas horas, mientras se manifestaban unos 500 productores ► La protesta, menos numerosa que otras precedentes, se extendió a una decena de localidades gallegas, entre ellas Pedrafita do Cebreiro

Los productores del sector primario dejaron este martes por unas horas sus explotaciones y volvieron a salir a la calle en Galicia para aporrear la puerta de las administraciones europea, española y autonómica con el fin de exigir precios justos, más control de los productos foráneos y menos papeleo, entre otras demandas. Lugo fue una de las diez localidades gallegas en donde se concentraron agricultores y ganaderos con tractores. En la provincia también hubo protestas en Pedrafita do Cebreiro

Atendían así a la llamada formulada por el Sindicato Labrego Galego, la Asociación Agraria de Galicia (Asaga) y Unións Agrarias, que advirtieron que es la primera de una serie de movilizaciones. "É o comenzo", precisaron. 

Una columna de treinta y dos tractores, algunos con cisternas y remolques, accedía por la Avenida da Coruña al centro de la ciudad escoltada por la Policía Local. Hubo menos presencia de vehículos que en protestas anteriores. 

Mientras los vehículos agrícolas permanecían aparcados en el carril izquierdo de la Ronda da Muralla, el más próximo al monumento romano, entre los cruces con la Rúa San Fernando y con la Rúa do Teatro, medio millar de productores partía a pie en manifestación desde la sede de la Xunta hasta la Subdelegación del Gobierno por el centro de Lugo. 

Durante la marcha, que iba encabezada por una pancarta con el lema En defensa do agro galego, se profirieron consignas como Queremos vivir do noso traballo; A PAC e os decretos maltratan aos galegos o Co agro abandonado, incendio asegurado. 

Manifestantes a pie en la Praza Maior de Lugo. A.C.
Manifestantes a pie en la Praza Maior de Lugo. A.C.

Algunos de los manifestantes portaban pequeños carteles con mensajes como O decreto dos puríns que o anule don Luis —en alusión al ministro Luis Planas— o Se as labregas non plantan, nas cidades non xantan. 

Sin sucesión en el rural

Una ganadera de Benade (Lugo), Patricia Trigo, que leía un escrito al final de la marcha, advertía que no se puede producir un relevo generacional en el rural gallego con las trabas burocráticas que se ponen actualmente, que a su juicio facilitan en vez de paliar la pérdida de población. 

El ganadero de A Mezquita (Ourense) Xosé Ramón González, de Unións Agrarias, afirmaba que "fai falta que o rural dea un puñazo na mesa". Exigía que se cumpla la ley de la cadena alimentaria, instaurando la figura del mediador, y que se defiendan los productos comunitarios frente a los que se importan, que, a su entender, no tienen las mismas garantías sanitarias. 

"Non é o mesmo comer un entrecot da Suprema Galega como o que se produce aquí que un que vén de Estados Unidos ou Arxentina, que pode vir cheo de clembuterol", aseguraba Xosé Ramón González. Añadió que la Política Agraria Común (PAC) "non está pensada desde o rural, nin para o rural, senón que se fai desde unha oficina de Bruxelas, de Madrid ou mesmo de Santiago". 

Brais Álvarez, del Sindicato Labrego Galego, exigía al Ministerio de Agricultura y a la Xunta que se sienten a hablar con las organizaciones agrarias sobre la PAC porque esta "é excluínte para a maioría das granxas galegas". 

"Se queren que sigan os agricultores, teñen que protexer ás pequenas explotacións", añadía este apicultor lucense. 

Por su parte, Juan Pérez Orozco, de Asaga, reclamaba "acordos urxentes porque se non está en xogo o fin do rural e a poboación urbana non terá que comer". Hizo también hincapié en que "se revitalice o campo", ya que "non se fomenta que se queden os mozos nas explotacións".

Políticos de las tres formaciones 

Al frente de la marcha, portando la pancarta, iba el alcalde de Castroverde, el socialista Xosé María Arias, que exigía "un plan agrario e forestal en Galicia para que non esmoreza o rural". El regidor, que es ganadero, recordaba que se dedica al campo "desde que nacín; xa me escornou unha vaca de neno". 

La parlamentaria del BNG Olalla Rodil, que acudía con su hija de seis meses porque no tuvo con quien dejarla, mostraba su apoyo para que "poidan vivir do traballo, non pode ser que teñan case que pagar por traballar". 

Y el portavoz del PP en la Diputación, Antonio Ameijide, asistía para "escuchar y apoyar" al sector primario.

Manifestación en Pedrafita

Concentración en Pedrafita. XESÚS PONTE
Concentración en Pedrafita. XESÚS PONTE

En el caso de Pedrafita, una treintena de tractores circularon lentamente por la N-6, entre la rotonda de acceso a la localidad y la que enlaza con la Autovía del Noroeste (A-6), con la intención de ralentizar el tráfico rodado en ese punto, auténtico nudo de comunicación para el tránsito entre el norte de Galicia y la meseta.

De hecho, uno de los carriles de ese tramo urbano de la carretera Nacional 6 es, en realidad, el principal acceso rodado a Galicia con dirección a Coruña, dado que, de momento, la circulación solo ha quedado restablecida por la A-6 en sentido Madrid.

Aunque los tractores no han llegado a cortar el trafico de la N-6 en ningún momento, la baja velocidad a la que circulan está empezando a causar retenciones, sobre todo, entre el tráfico que circula en dirección A Coruña, que es el que está obligado a utilizar esta carretera al permanecer la autovía cortada en ese sentido de la circulación desde el colapso del viaducto de Castro

Junto a los tractores marcha a pie medio centenar de ganaderos y agricultores. También está previsto que los manifestantes protesten en la Praza de Armanyá, frenta la Subdelegación del Gobierno en Galicia.

Fracaso de las protestas en Ribadeo y Asturias

Tractores concentrados en el oeste de Asturias. EP
Tractores concentrados en el oeste de Asturias. EP

En las últimas horas quedó suspendida la manifestación prevista en Ribadeo, pero ocho tractores participaron en la movilización en el occidente de Asturias.

Se reunieron en Barres, a 5 kilómetros del municipio ribadense, para ir en caravana hasta el área de descanso junto al puente de los Santos acompañados de algún taxista y vigilados por medio centenar de guardias civiles y un helicóptero, que les superan muy claramente en número.

En un ambiente distendido y algo desbaratado, finalmente acordaron marcharse.

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