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El toque de queda para el comercio enfría más Lugo

Cierre de un comercio a las 18.00 horas en la Rúa Raíña. VICTORIA RODRÍGUEZ
Cierre de un comercio a las 18.00 horas en la Rúa Raíña. VICTORIA RODRÍGUEZ
Los locales no esenciales cumplieron escrupulosamente con el cierre a las seis de la tarde, en la primera jornada de las nuevas restricciones

Cuando las campanas del reloj de la catedral dan las seis de la tarde, una artesana, que está de paso en la capital lucense, recoge del suelo en la Praza Maior la pequeña manta en la que expone las pulseras de cuero que elabora. Cumple así con el toque de queda establecido en Galicia a media tarde para el comercio minorista que no tiene la etiqueta de esencial. Responde con una sonrisa cuando se le pregunta qué tal las ventas.

A pocos metros de distancia de esta vendedora ambulante dos padres analizan las consecuencias económicas de las endurecidas restricciones que entraban este miércoles en vigor, mientras sus hijos patinan y corretean.

"Los lunes al sol", afirma uno de ellos para describir la estampa vespertina, recordando el título de la laureada película dirigida por Fernando León de Aranoa e interpretada por Luis Tosar y Javier Bardem, entre otros.

El otro progenitor, mientras mantiene la distancia de seguridad interpersonal, hace votos para que esta vuelta de tuerca suponga "un punto de inflexión" para frenar la pandemia.

Tres mujeres hacen cola para donar sangre en la unidad móvil instalada en el fondo de la Praza Maior. La solidaridad no tiene horario.

Pese a que la hostelería, salvo la que ofrece recogida en local y servicio a domicilio, y el comercio no esencial están cerrados, el kilómetro cero de la capital lucense está relativamente concurrido. Cuatro niños utilizan el templete de la música y su entorno en la alameda como improvisado campo de fútbol. La temperatura es agradable, 13 grados, y la lluvia ha concedido una tregua.

La peatonal Rúa Bispo Aguirre registra un ir y venir de alumnos de bachillerato de los institutos Lucus Augusti y Nosa Señora dos Ollos Grandes, que pasean durante el recreo, y de otros estudiantes que se dirigen o regresan de las academias que aún mantienen clases presenciales.

Ese tránsito se ve también activado porque están abiertas oficinas (asesorías, corredurías de seguros...), farmacias, ópticas, estancos y tiendas de chuches, entre otros negocios.

En el centro también atienden al público los dos veteranos puestos de venta ambulante, la churrería de la Avenida Rodríguez Mourelo y el de castañas de la Praza Maior.

TAKE AWAY. Encontrar un local para recoger café no es tan complicado. Tres de las cinco cafeterías de la Praza Maior y otra en Campo Castelo, que tienen recogidas sus terrazas, prestan este servicio.

Pese a esa alternativa para no perder el contacto con la hostelería, dos amigas que departen en la cercana Rúa San Pedro muestran sus reticencias. "Yo para tomar el café en la calle, no lo tomo", dice una. "Parece como si estuviésemos castigadas", le responde la otra mujer.

En la conocida como calle de los vinos, conformada por Rúanova, Praza do Campo, Bispo Basulto y Rúa da Cruz, son contados los establecimientos de hostelería que optan por abrir sus puertas al público.

Una empresaria que cerró su local a finales del año pasado porque se jubiló asegura que fue "lo mejor que me pudo pasar" ante la complicada situación por la que están atravesando los que fueron sus compañeros de sector.

El endurecimiento de las restricciones le pasará factura a la campaña de rebajas en la que está inmerso el comercio

REBAJAS. La hostelería sigue sufriendo porque otra vez no puede abrir, salvo contadas excepciones. Pero el comercio de textil y calzado, aunque sí lo puede hacer hasta las seis de la tarde, tampoco lo está pasando mucho mejor. Este endurecimiento de las restricciones le pasará más factura si cabe a la Sarriacampaña de rebajas en la que está inmerso.

Sarria: El Malecón, desangelado sin la hostelería

El paseo sarriano del Malecón amaneció desierto a causa del cierre de la hostelería, solo con algunos paseantes. La localidad celebró la feria y vendedores pidieron que continúen organizándose estos mercados.

Monforte: Poca gente y aún más temprano el cierre

Algunos comercios de Monforte optaron este miércoles por echar el cierre horas antes de lo dictado por las restricciones. En las calles, poca gente, ambiente triste y alguna infracción. La Policía Nacional llamó la atención a un hombre residente en otro municipio que se movía pidiendo limosna.

Castro: Una decena de puestos y el galpón vacío

"En 30 anos non vin nada igual", decían en Quesos Lina, uno de la decena de puestos que mantuvo la tradición de acudir a una desangelada feria de Castro, en la que se notó el cierre perimetral y el no poder comer allí, en el vacío galpón, el pulpo, como indicaron en la pulpería Roberto.FEIRA CASTRO. JOSE ANGEL (5

Ribadeo: El mercado de los miércoles, bajo mínimos y vigilado

La villa ribadense celebró este miércoles el tradicional mercado de los miércoles. No es una de las actividades prohibidas pero hubo muy poca afluencia de clientela pese a que hacía una jornada agradable. Además, el mercado estuvo vigilado en todo momento por una patrulla de la Guardia Civil, aunque no hubo ningún incidente.

O Cebreiro: la aldea de los peregrinos, totalmente desierta

"Xa estaba habendo pouca xente por non poder vir cos peches perimetrais, pero agora está todo totalmente baleiro", contaba Diego Núñez Doval, uno de los gerentes del Hotel Antón, situado en la aldea de O Cebreiro. Aunque enero siempre fue uno de los meses con menor afluencia de peregrinos, con esta situación solo reina el silencio.

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