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Supermercados y alimentación, un colectivo clave en el confinamiento

Trabajadores de Carrefour. XESÚS PONTE
Trabajadores de Carrefour. XESÚS PONTE
El sector es uno de los pocos que funciona a pleno rendimiento durante el estado de alarma

La pandemia Covid-19 puede enfocarse desde muchas perspectivas y contarse de muchas formas. Lo esencial es la humanidad y la profesionalidad de quienes plantan cara a un virus que ya cobró cientos de miles de vida en todo el mundo y amenaza los cimientos del estado del bienestar. Quienes trabajan en supermercados y tiendas de alimentación pueden hacer una radiografía muy precisa de esta sociedad.

En un supermercado lucense antes de la crisis se atendía a unas "1.700 visitas en un día normal", según explica una mujer que trabaja en uno de estos establecimientos dentro de murallas. En los cuatro días previos a la declaración del estado de alarma las ventas aumentaron hasta "cuatro veces", y "ese fin de semana fue fuera de lo normal", indicó el responsable de un hipermercado.

Las plataformas logísticas tuvieron que hacer un "gran esfuerzo" para poder servir la cantidad de productos demandados "a todas las tiendas" y, con todo, el servicio a los clientes siempre ha estado garantizado. Proveedores, en especial los productores locales, transportistas, almacenistas y empleados de supermercados han trabajado ya desde antes del primer minuto del confinamiento para que todo pueda salir bien.

A la avalancha inicial de público en busca de papel higiénico le siguió un aprovisionamiento masivo para llenar las despensas y los congeladores. Aumentaron las ventas de carnes, los productos de libre servicio en bandeja, el pescado, frutas, verduras, cervezas, levadura y harinas, entre otros.

La seguridad en los supermercados para evitar posibles contagios también creció eficaz y exponencialmente, tanto en material de protección como en medidas de limpieza y desinfección.

A la vez que fueron creciendo los pedidos on line y telefónicos decreció el número de visitas físicas, pero aún así: "Intentamos tener todos los productos en las estanterías para que cada cliente pueda abastecerse sin necesidad de tener que volver otro día", indicó la encargada de uno de estos establecimientos. Es cierto que la facturación ha aumentado, pero los gastos logísticos también.

"Nos hemos acostumbrado a una nueva normalidad; trabajadores y clientes", comentan. "Nos sentimos muy orgullosos del trabajo que estamos desempeñando. El mejor momento del día es cuando nuestros clientes nos agradecen nuestra labor, porque hay personas mayores o con movilidad reducida para las que estamos siendo un apoyo fundamental", añaden. 

¿Tendrían el valor de todas estas mujeres y estos hombres? Continúan ahí desde el primer día y ya lo estaban antes de esta crisis, con la misma amabilidad y esa sonrisa que las mascarillas no ocultan.

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