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LUGO

El supermercado árabe de A Milagrosa

Rachid Es Said, propietario del negocio. VICTORIA RODRÍGUEZ
Rachid Es Said, propietario del negocio. VICTORIA RODRÍGUEZ
El único supermercado árabe que hay, de momento, en Lugo está en A Milagrosa. Rachid es Said, un marroquí casado con una lucense, regenta esta tienda en la que, además de comida, se venden ollas, mantas, alfombras, lámparas y otros enseres

Entrar en el supermercado Soraya, en la calle San Isidro Labrador, es como poner un pie en una cocina árabe, en la que se pueden encontrar ingredientes tan peculiares como hojas de parra del Líbano, cuscús de distintos tipos, pastillas de caldo halal, leche Laban (fermentada y pasteurizada, similar al yogur), limones en conserva, mortadela de pollo, hojas de hierbaluisa, sémola, lentejas verdes y rojas, pastas de té árabes y una gran variedad de especias, además de carne halal de pollo, conejo, pavo y ternera.

Al frente de este negocio está Rachid Es Said, un inmigrante marroquí que llegó a Lugo con un contrato de trabajo como escayolista en 2006 y que la crisis económica lo reconvirtió al sector de la alimentación. Primero, montando una carnicería y trabajando en otra y después, poniendo en marcha un supermercado. Hasta ahora, el único con productos árabes que hay en Lugo y que lleva el nombre de su hija, Soraya.

"Me siento ya lucense. Llegué aquí con 20 años y trabajé de escayolista seis. Cuando ya no había trabajo en la construcción, me reconvertí en carnicero y ahora tengo la tienda. Mi vida ya está en Lugo. Me casé con una chica de aquí y tenemos una hija. Vi que no había una tienda en Lugo de este tipo y decidí montarla. De momento estoy contento con el negocio, donde tengo cuatro tipos de clientes: marroquíes, que son la mayoría, y luego por un igual españoles, senegaleses y paquistaníes", afirma Rachid.

Marroquíes, senegaleses y paquistaníes acuden a esta tienda, donde encuentran productos tanto para la cocina como para la casa

Como si de un mosaico de culturas se tratase, cada cliente busca su producto según su nacionalidad. Así, por ejemplo, Rachid cuenta que dispone de sacos de veinte kilos de arroz, que se llevan los clientes senegaleses, "quienes, al no consumir nada de pan, comen arroz todos los días y por eso les traigo los sacos", dice el tendero.

Otros productos que demandan los senegaleses son: crema de cacahuete para untar (tipo Nocilla), una pasta de tomate y un cuscús especial, típico de su país. Los paquistaníes se llevan, sobre todo, pollo y arroz basmati, que también consumen en grandes cantidades.

Los españoles, en cambio, eligen la carne, que, aunque sea halal —procedente de un animal sacrificado como dicta El Corán, con una rápida incisión en la garganta— procede de Lugo. "Los clientes lucenses se llevan, sobre todo, chuletas de ternera y carne picada. No les importa que sea halal o no. La carne es muy buena y tú la pruebas y no diferencias si es halal o no", indica Rachid.

Rachid fue incorporando productos a demanda de los clientes

Además de los productos de alimentación, en el supermercado Soraya se encuentran también varios artículos de menaje y de decoración. Rachid decidió ir incorporando nuevos artículos a demanda de los clientes. De ahí que en la tienda se encuentren desde el tradicional tajine para asar la carne hasta objetos de decoración con el nombre de Alá o Mohamed, juegos de té, una gran variedad de ollas exprés y ollas al vapor (con las que se preparan a un tiempo el cuscús y las verduras), platos y también alfombras, mantas e, incluso, lámparas y una loción para la piel de la cara.

Rachid abre durante diez horas diarias: de diez a tres y de cinco a diez. Los sábados cierra y los domingos abre de cinco a diez.

LUCENSES | "Vengo siempre a por dátiles"

La mayoría de los clientes del supermercado Soraya son de cultura árabe, pero también hay lucenses que acuden a la tienda de Rachid para probar nuevos sabores o comprar productos que vienen directamente de Marruecos y que no se encuentran fácilmente en Lugo.

Marifí es una de estos clientes del barrio de A Milagrosa que entra casi todas las semanas a ojear y probar los distintos productos árabes, algunos de los cuales ya forman parte de su despensa. "Yo vengo aquí a por los dátiles. Son buenísimos y están muy bien de precio en comparación con el resto de las tiendas. Los de aquí vienen de Túnez y los paquetes son bastante más grandes", compara Marifí.

Ramadán
Esta vecina de la Avenida da Coruña entró un día en el supermercado árabe solo por curiosidad. "Igual que entro también en los comercios chinos", dice. El caso es que, poco a poco, empezó a probar varios productos y ahora ya va allí expresamente a buscarlos.

"En la época del Ramadán, hay muchos productos y muy ricos. Hay unos pasteles fantásticos, hechos con cacahuete. También me gustan mucho las aceitunas. La carne también está bien. En general, se ven cosas distintas y a muy buen precio. Además, a Rachid ya lo conocía de cuando estaba en la carnicería y es un chico muy majo", afirma esta clienta lucense.

El supermercado árabe de A Milagrosa
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