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Suben los infartos por el descuido de la salud y el estrés fruto de la pandemia

Intervención en la unidad de Hemodinámica del Hula. ARCHIVO
Intervención en la unidad de Hemodinámica del Hula. ARCHIVO
Hemodinámica del Hula atendió el pasado fin de semana nueve e hizo el mayor número de angioplastias de su historia

Hemodinámica del Hula atendió el fin de semana pasado a un total de nueve pacientes con infarto agudo de miocardio, la cifra más alta de la historia de su actividad. Ese pico forma parte de una tendencia al aumento de los accidentes cardiovasculares, que se puede atribuir a una combinación de factores: el descuido de la salud durante el confinamiento y al estrés por la pandemia y la crisis consiguiente.

"Nosotros no notamos, como sí ocurrió en otras áreas, que bajaran los infartos durante el confinamiento. Seguimos viendo más o menos los mismos aunque es cierto que llegaban más tarde, más avanzados. En Lugo, los infartos siempre han llegado como en oleadas: quizás una semana no había ninguno y la siguiente uno cada día. Ahora parecen haber aumentado, especialmente a partir de la segunda quincena de agosto. Tenemos un promedio de dos al día, que es mucho para Lugo", reconoce el hemodinamista Raymundo Ocaranza.

"Este verano ha habido mucho paciente cardiológico puro. Tuvimos mucha ocupación en la planta, intervenciones... Hace unas semanas parecía que estaba bajando ligeramente el número de casos, pero finalmente ha subido otra vez. ¿Influye el estrés en nuestros pacientes? Claro que influye", apunta el jefe de Cardiología del Hula, Carlos González Juanatey.

Para el doctor Ocaranza, el incremento de infartos puede deberse a distintas razones. Por un lado, recuerda que está probado que la trombosis puede ser una complicación de la infección por covid-19, tanto en la fase aguda de la enfermedad como más adelante. Pero, al margen de estos, apunta a otros factores para el resto, como el confinamiento, durante el que muchos pacientes cardiológicos descuidaron el cuidado de su salud, "fumando más, comiendo peor y sin hacer nada de ejercicio", dice. Por otra, el estrés, la preocupación por la actual situación económica, la incertidumbre ante el futuro. "Pasó lo mismo al principio de la anterior crisis económica, que aumentaron mucho los infartos en pacientes jóvenes parados", recuerda.

El perfil del paciente sigue siendo similar al habitual -más hombres que mujeres, con problemas ateroscleróticos provocados por hábitos como el sedentarismo o el tabaquismo, hipercolesterolemia e hipertensión- pero algo más jóvenes. En una provincia tan envejecida como la de Lugo no es raro que muchas angioplastias primarias se hagan a personas de más de 70 u 80 años. Ahora hay más casos de 60 o 70.

Mientras que los infartos de los pacientes de mayor edad siguen llegando tarde, los de los más jóvenes sí llegan en la ventana de oportunidad de la angioplastia primaria, que es de dos horas desde el inicio de los síntomas. "Estos pacientes sí llaman al 061", apunta el doctor Ocaranza. Es decir, siguen la fórmula que se recomienda, ante un dolor torácico, sudoración, malestar gástrico y otros síntomas que puedan ser de infarto, llaman al servicio de emergencias, sin acudir al centro de salud o a Urgencias. El 061 no solo identifica si se trata de un infarto, sino que pone en marcha el sistema Progaliam para alertar al hemodinamista de guardia.

Crecen las muertes súbitas de personas jóvenes y aparentemente sanas o sin problemas cardiovasculares conocidos

Otra de las percepciones de los cardiólogos es que también han aumentado las muertes súbitas. Este verano, y en toda la provincia, se han registrado, y siguen haciéndolo, muertes inesperadas de personas en la cuarentena o en la cincuentena, aparentemente sanas o sin problemas cardiovasculares de los que tuvieran conocimiento.

El doctor Ocaranza admite que las intervenciones de los equipos del 061 que acuden para intentar la reanimación cardiopulmonar en estos casos revela un aumento de este tipo de muertes, pero también puntualiza que no se sabe si se debe a un problema isquémico, o sea a un infarto o ictus. "En la causa de la muerte figura el infarto, pero es que, de infarto nos morimos todos, en realidad. Una persona que se cae de un piso alto fallece de un infarto", explica.

Miedo a ir al hospital
Después de una intervención de Hemodinámica y el alta hospitalaria, a los pacientes se les cita, como es lógico, a sucesivas revisiones. "Vemos que hay gente que no acude a ellas porque tiene miedo a ir al hospital", admite el doctor Ocaranza.
Alta ocupación
La hospitalización de Cardiología sigue teniendo una elevada ocupación estos días, también la que no se refiere a infartos de miocardio.

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