Solo el 4% de los turistas extranjeros que llegan a Lugo visitan el MIHL

El Concello está a la espera de si puede disponer de la garantía para arreglar los contenidos, que aun así no llegaría

Cada dato que se conoce sobre el Museo Interactivo da Historia de Lugo (MIHL) pone de manifiesto la urgencia de revisar su funcionamiento. De los aproximadamente 7.300 turistas extranjeros que llegaron a la ciudad en 2016 —"máis de 7.300", según el gobierno local—, solo 275 visitaron el museo situado en Frigsa, según el dato que dio ayer la edil de cultura, Carmen Basadre, a preguntas de C's sobre los problemas del centro. Basadre informó de que, en 2016, el MIHL tuvo 5.590 visitantes. Los extranjeros representaron cerca del 5%.

C's denunció hace unos días varias deficiencias del MIHL, tanto en el edificio como en los contenidos. Hay, por ejemplo, maquetas rotas y no funciona ninguno de los cuatro proyectores de la llamada caja negra. Sobre estos, la concejala explicó que la razón era que "esgotaron a súa vida útil". Señaló que en su momento eran los mejores del mercado (cada uno costó 36.000 euros, dijo) y el coste de su reparación está estimado en 10.000 euros más Iva. El gobierno local encargó una propuesta de gasto, indicó.

Sobre los problemas de la exposición permanente, que fue realizada por Acisa Pai por 1,8 millones de euros, Basadre recordó que el Concello le incautó la garantía a la empresa (75.000 euros) pero esta recurrió al juzgado porque considera que los daños no son de origen sino que se deben al deficitario mantenimiento del centro. El Concello tiene que esperar a que el tribunal se pronuncie para saber si puede disponer de esa cantidad, que en todo caso no sería suficiente para afrontar las reparaciones necesarias, explicó.

C's también quería conocer el coste de funcionamiento del MIHL y Basadre aportó algunos datos, aunque no todos, como el gasto de luz, que a la fuerza es muy alto por las características del edificio (soterrado) y porque precisa de bombas para achicar el agua que nace bajo él y que ya dio problemas. El centro necesita transformadores eléctricos (que según Basadre es de 918 euros al año) para que la instalación funcione.

Según los datos aportados por la concejala, el coste de las bombas es de 999 euros; el de la climatización, 2.700 euros; los pellets para la calefacción, 5.000 euros, y el mantenimiento general (extintores, ascensores, cámaras de videovigilancia...), 6.187 euros. A eso hay que sumar los vigilantes de seguridad, que forman parte del contrato que el Concello tiene para todo el recinto de Frigsa, y el personal: un ordenanza municipal y dos trabajadores de Alenti, que también se ocupan del auditorio Gustavo Freire.

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