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Sin techo no significa sin sexo

La educadora sexual y sexóloga Isabel Sánchez, mostrando una vagina durante el taller de sexualidad para los sintecho que organiza Cruz Roja todos los lunes. JORGE LÓPEZ
La educadora sexual y sexóloga Isabel Sánchez, mostrando una vagina durante el taller de sexualidad para los sintecho que organiza Cruz Roja todos los lunes. JORGE LÓPEZ

CRUZ ROJA ▶ "¿Qué es esto?", pregunta la educadora social. "Un cerebro", dice uno de los sintecho. "No, es una vagina", replica ella. "eso mismo, un cerebro", le espeta él, con sorna. este fue uno de los instantes vividos esta semana en el taller de sexualidad de Cruz Roja para los sintecho. Una actividad a la que asisten cerca de unas 30 personas.
 

EL PRIMER DÍA les explicaron el concepto de sexualidad; el segundo, hablaron de los mitos y tabúes, y el tercero, que fue esta semana, de los métodos anticonceptivos. El taller de sexualidad para personas sin techo que imparte la educadora social Isabel Sánchez en Cruz Roja pretende abordar sin tapujos todas las dudas que esta población pueda tener a la hora de mantener relaciones sexuales. Dudas de las que todavía, con 56 años, se aprende.

"Estamos aprendiendo cosas, sí. Yo acabo de cumplir los 56 y estoy aprendiendo en este taller. Esto no lo había antes, la gente tenía mucha vergüenza a la hora de hablar de estas cuestiones. Ahora se expandió mucho todo esto de la sexualidad. Se comenta con más libertad. La verdad es que creo que este taller nos abrió la mente y la sexología nos interesa a todo el mundo", comenta uno de los usuarios, José (nombre ficticio).

La mayoría de los asistentes a este taller son hombres con un amplio rango de edad, desde los 20 hasta los 70. Entre unos días y otros, se puede decir que asisten una treintena de personas. De estas, la quinta parte son mujeres. El hecho de que ellas sean menos tiene una explicación: también son pocas las mujeres sin techo.

Las dudas y la curiosidad asaltan a muchos de los participantes en el taller, que Cruz Roja celebra por segundo año consecutivo y en el que los sintecho mostraron un especial interés.

"Hay varios temas que nos interesan como, por ejemplo, los contagios, cómo hacerlo, saber que la otra persona no está obligada a tener relaciones si no quiere y la importancia de usar siempre el sentido común", cuenta José.

RELACIONES. Este hombre reconoce que es bastante difícil para un sintecho mantener relaciones sexuales por los prejuicios sociales que existen sobre estas personas y también porque, en algunos casos, puede suponer un riesgo de contraer algún tipo de enfermedad de transmisión sexual.

"Yo, por ejemplo, tengo VIH pero no quiero contagiar a nadie. Entonces, tomo mis medidas. Uso siempre el preservativo y listo", afirma este sintecho.

Esta dificultad en buscar a alguien con quien mantener relaciones los lleva, en algunos casos, a buscar sexo de pago. "Según lo que cuentan otros, sí, la gente recurre mucho al sexo de pago. Sobre todo, los que van más avanzados en edad y los que se pasan todo el día con la litrona", explica este sintecho.

Las pocas mujeres que viven en la calle también suelen dedicarse, en algunos casos, a la prostitución como medio de vida. "Ellas lo tienen más fácil. Si quieren hacerlo sin cobrar, no tienen problema para encontrar con quién, pero muchas de las que yo conozco lo hacen solo por dinero y también por necesidad. Por eso recurren a la prostitución", apunta José.

Tres educadores sociales, un psicólogo, una terapeuta ocupacional y siete voluntarias conforman el equipo que atiende al colectivo sintecho y sin hogar de Lugo en la sede de Cruz Roja, en unas dependencias que abren a las nueve de la mañana y cierran a las siete de la tarde y donde les ofrecen desayuno, merienda, duchas y servicio de lavandería gratuito, además de distintos talleres.

"Solo una minoría de los que asisten son, realmente, personas sintecho. La mayoría son gente sin hogar. Es decir que, aun teniendo dónde vivir, no se puede considerar un hogar porque no tienen dinero suficiente para llegar a fin de mes y tampoco tienen ni familia, ni una red social en la que apoyarse. También hay muchas personas que se quedaron en paro tras la crisis y que, desde entonces, están buscando empleo y que siguen en una situación precaria porque los trabajos que les salen también lo son. Hay otra gente que cobra una pensión de la Risga, de 400 euros, y les llega para pagar una habitación pero no para el agua o para la bombona y se duchan aquí", relata Mauro Seijas, psicólogo del servicio.

MUY IMPORTANTE. El taller de sexualidad dio comienzo este mes y se celebra los lunes por la tarde. Los jueves hay otro taller de emociones y habilidades sociales donde se incluirán temas como la búsqueda de empleo, la vivienda o la higiene.

"Estos talleres son muy importantes porque les ayudan a sentirse menos solos y a socializarse. Con el de sexología, se pretende que aprendan que practicar sexo es un derecho y a disfrutarlo con diversión y placer", comenta la educadora social y sexóloga Isabel Sánchez, que imparte el taller.

A lo largo de estas tres jornadas, Isabel Sánchez comprobó que muchos de los asistentes no conocían bien ni su propio cuerpo ni el de las mujeres. "Me preguntan, por ejemplo, qué son el punto G y el clítoris pero tampoco saben que hay dos conductos deferentes en los testículos y en el pene. También les plantea muchas dudas la orientación sexual y la identidad de género", manifiesta la educadora social.

terapeutaas

La terapeuta Jéssica Sobrino (izq.), con Isabel Sánchez y Mauro Seijas. JORGE LÓPEZ

Sin techo no significa sin sexo
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