"Si me diesen la Risga, me iría a una pensión y no dormiría en la calle"

Una mujer de mediana edad, natural de A Coruña, se trasladó con varias mantas al portal de buzones de la oficina principal de Correos, en San Pedro, donde se refugia día y noche.
La mujer, en el portal de Correos. VICTORIA RODRÍGUEZ
photo_camera La mujer, en el portal de Correos. VICTORIA RODRÍGUEZ

Hace varios días y noches que el portal de la oficina principal de Correos, en la rúa San Pedro, tiene una nueva inquilina. Se trata de una mujer de mediana edad, natural de A Coruña, que, bien apertrechada de mantas y cartones, decidió hacer de este rincón su hogar ante la falta de cualquier otro techo bajo el que cobijarse.

Su presencia allí, viviendo en la calle, atrae la mirada de la gente que circula por esta zona de la ciudad, por las circunstancias en las que se encuentra y también porque, en ocasiones, otras personas en similares condiciones sociales compartieron también este techo tan insólito con la mujer. "No estoy aquí por gusto. Estoy porque es lo que me queda, no tengo otro sitio dónde estar. No tengo dinero, no me pagan la Risga. No sé por qué. Si me pinto de negro, tal vez me la paguen pero así no. Si me la diesen, me iría a una pensión a dormir a una habitación pero sin dinero no puedo ir a ningún lado", afirma esta mujer, cuyo nombre no se desvela para salvaguardar su identidad.

Envuelta en mantas, la mujer afirma que fue desahuciada a principios de este año de una vivienda en alquiler donde residía en la calle Yáñez Rebolo. La desahuciaron por impago. Desde entonces, quedó en la calle.

"Llevo seis meses así. Fui a junto de varias trabajadoras sociales y no conseguí nada. El Concello te ofrece solo ir para el albergue de transeúntes tres días como máximo y la Cruz Roja te da un bocadillo y una ducha. En cambio, nadie me soluciona el problema de poder cobrar una pensión de la Risga, con la que podría dejar de vivir en estas condiciones", dice.

"A ver cómo paso el invierno"

Esta mujer afirma no tener miedo ni pasar frío. Come de seco. Allí tampoco tiene utensilios para cocinar. Se conforma con lo que obtiene de la colaboración ciudadana para llevarse algo a la boca. "A ver cómo paso el invierno. Ahora, de momento, me abrigo y no tengo frío. Pero, después, no sé cómo será. No es fácil vivir así, sobre todo a mi edad pero lo voy llevando. Nadie se mete conmigo y, dentro de lo malo, lo llevo más o menos bien», asegura.  

Una solución no siempre fácil

La situación que vive esta mujer no resulta indiferente para los lucenses que la ven a diario.Su problemática pone a prueba a las distintas administraciones y entidades sociales.

Cruz Roja

Desde Cruz Roja, llevan ya una década atendiendo a esta mujer y conociendo sus circunstancias. Ahora, está en sus manos una intervención, de la que por ahora no avanza detalles.

Concello
El Ayuntamiento de Lugo también se puso en contacto con la mujer y le ofreció sus recursos sociales. En cambio, asegura que siempre fueron rechazados.

Correos

Correos, además, se puso en contacto con el Concello para comunicar el caso y recuerda que los servicios sociales le ofrecieron alternativas de habitación.

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