Religiosa y periodista

Silvia Rozas: "Ser monja es mi ADN, así doy lo mejor de mí"

La periodista y religiosa, nacida en Navia y criada en Lugo, dirige la revista Ecclesia
Silvia Rozas, pletórica tras hacer sus votos perpetuos como monja. IGNACIO ARREGUI
photo_camera Silvia Rozas, pletórica tras hacer sus votos perpetuos como monja. IGNACIO ARREGUI

NO ES SOR, pero tampoco madre. Quizá, en su congregación, las Hijas de Jesús, pueda ser hermana. Pero ella prefiere que la llamen Silvia, a secas. La misma que, hace 47 años, vio la luz en Navia y después se crio en Lugo. La misma que, como periodista, dirige Ecclesia y, como monja, profesó ya los votos perpetuos.

Con 36 años, decidió dar un salto al vacío y hacerse monja. Ahora, con 47, ¿haría lo mismo?
Sí. Eso que cuanto más mayor eres, más complicado es cambiarte a ti misma. El 14 de mayo hice los votos perpetuos como monja, lo que significa que ya es para siempre, para toda la vida.

¿Se puede decir que se casó?
Sí, es como tener un noviazgo muy largo y después compartir un proyecto de vida con alguien. Dirige Ecclesia, como periodista que también es, y no viste hábito.

¿Es usted una monja moderna?
En mi congregación, no hay hábito. Simplemente, llevamos una cruz al cuello y un anillo, que simboliza esos votos perpetuos. Más que moderna, diría que soy una religiosa de hoy.

¿Cómo se siente dirigiendo la revista de la Conferencia Episcopal en un puesto en el que siempre se sentaron hombres?
Como mujer, es otra forma de hacer periodismo y expresar que también somos Iglesia. Aunque he de decir que estuve nueve años en el Arzobispado de Santiago rodeada de hombres y al final no piensas si son hombres o mujeres, solo ves compañeros.

¿Apoyaría una moción para que las mujeres pudiesen practicar el sacerdocio en la Iglesia católica?
Apoyaría que las mujeres estemos donde se tomen las decisiones, lo otro no lo acabo de ver. Habría que desvincular el poder del ejercicio del sacerdocio. El párroco no tiene por qué ser el gestor.

¿De qué manera nos podría convencer de que ser monja puede ser también una buena opción?
Ser monja es mi ADN. A través de ello, puedo ofrecer lo mejor de mí misma. Jesús es el Señor de mi vida y me siento amada por él y el programa de vida que él tiene lo quiero hacer mío.

¿Es un amor platónico?
Es un amor verdadero. Es como un matrimonio. Los amores platónicos son ensoñaciones y esto es como algo real.

¿Cuántos padrenuestros rezó de pequeña para llegar hasta aquí?
Estudié en el colegio de La Milagrosa, con las Hijas de la Caridad, y rezábamos a la entrada, a las doce, a la salida... Fui una niña de mi época y tuve una adolescencia muy normal.

Monja y también periodista. ¿Cuál de las dos formas de vida requiere más abnegación?
Las dos. El periodismo requiere salir de ti para escuchar la realidad y la vida religiosa también.

¿Y más caridad?
Mi primera vocación es ser religiosa, pero la caridad también se ejerce mucho en el periodismo. En este momento político tan polarizado, la prensa puede poner un poco de paz.

Su peor pecado fue…
Tengo mucho carácter y, a veces, por eso tengo que pedir perdón.

¿Y cuál es su mejor virtud?
La generosidad, siempre estoy disponible y entrego mi tiempo.

¿La Iglesia tendría que ponerse al día para ganar adeptos?
Tiene que ponerse al día y actualizar el lenguaje, sin desvirtuar el mensaje. No hablar al hombre o a la mujer de hace 50 años.

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