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La Seguridad Social le embarga las transacciones por TPV a un hostelero

Guillermo Lamus muestra las máquinas TPV frente a las puertas de su restaurante. XESÚS PONTE
Guillermo Lamus muestra las máquinas TPV frente a las puertas de su restaurante. XESÚS PONTE
Era el único medio por el cual el dueño de El Pollo Crujiente podía pagar a sus proveedores

La alargada sombra de la pandemia puede llevarse por delante el medio de subsistencia de un empresario lucense y su familia. La esperanza de ofrecerle una vida mejor a los suyos sufrió un repentino sobresalto después de que la Seguridad Social le haya comunicado el embargo de todos los pagos efectuados por sus clientes bajo el sistema de terminal en punto de venta (TPV).

Así las cosas, Guillermo Lamus, propietario del establecimiento de restauración El Pollo Crujiente, ubicado en A Milagrosa, se encuentra en una espiral económica que podría desembocar en un cierre definitivo de su local.

"Mis clientes me pagan los envíos a domicilio con TPV, ya que desde que empezó la pandemia tienen miedo a hacerlo con efectivo, por lo que si me embargan esta posibilidad no puedo hacer frente a los pagos a los proveedores", reconoce el propio afectado, quien hasta la fecha contaba con todas sus facturas a la Seguridad Social al día, asegura.

"Tenía al corriente todas las cuentas con ellos, nunca les debí nada. Hablé con responsables de la Seguridad Social en Lugo para ver la posibilidad que había para refinanciar los pagos, pero la única solución que me dan es que hable con mi gestor del banco para que me refinancie la deuda".

Agobiado por estas diligencias extremas, este empresario ya solicitó la ayuda de su mutua de seguros para que le concediese un préstamo como autónomo. "La mutua me ingresó 900 euros para ayudarme a pagar la factura de autónomos que era de 1.300 euros", agrega Guillermo Lamus, "pero al realizar el ingreso hablé, de nuevo, con la Seguridad Social y me dijeron que la cuota de autónomos no tenía nada que ver con el embargo de las TPV", asegura.

En la actualidad, el hostelero se ha quedado sin efectivo para hacer frente a los pagos a sus proveedores. La última semana pudo abrir las persianas de su negocio gracias a la buena voluntad de un distribuidor.

"Hablé con esta empresa y le conté la situación que vivo y ellos me fiaron la cantidad de pollos suficiente para preparar los pedidos de la semana", admite, aunque este hecho puede no repetirse en la actualidad, ya que "la pasada semana facturé 300 euros con los pedidos con el TPV, y no puedo usar ese dinero para pagarle a mis proveedores porque está embargado", comenta preocupado.

INGRESO EN CUENTA. Y como las desgracias no vienen solas, algunos clientes se aprovecharon de la buena fe del empresario para no abonar sus pedidos a domicilio.

"Al encargar la comida ofrezco la posibilidad de pagar con un ingreso bancario en mi cuenta, por tener ese problema con el TPV, y uno de los clientes aún me debe 34 euros de un pedido de hace días y no responde a mis llamadas".

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