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De pirómano y sanitario falso a acusado real: así es el caso de Santiago Blanco

Santiago Blanco, en un juicio en 2017. AEP
Santiago Blanco, en un juicio en 2017. AEP
El ourensano que se hizo pasar por enfermero y trabajó en centros de Lugo y Madrid empieza a responder a sus numerosas denuncias por intrusismo con un juicio en enero en Getafe

Se hizo pasar por enfermero y consiguió ejercer al menos en una decena de centros sanitarios públicos y privados de Lugo y Madrid, llegando a intentarlo también en Ourense, su ciudad natal. Santiago Blanco Lorenzo, de 34 años, logró burlar todo tipo de controles y se hizo un hueco entre los sanitarios, pero su falta total de conocimientos a la hora de trabajar levantó las sospechas de sus compañeros y su trama se desmontó con la misma celeridad con la que él intentó esfumarse.

Sin embargo, una vez descubierto el fraude, la suerte lo abandonó y comenzaron a lloverle las denuncias, por lo que tendrá que pisar tantos juzgados como centros sanitarios en los que consiguió colarse y formar parte de la plantilla. Su primera cita será el próximo 11 de enero en la sala de lo Penal número 5 de Getafe, donde tendrá que responder a una denuncia formulada en 2019 por la residencia de ancianos Cerro de los Ángeles. Santiago Blanco presentó el título de diplomado en Enfermería por la Universidad de Vigo, la fotocopia del DNI, un completo currículo vitae y el número de afiliación a la Seguridad Social. Finalmente, el geriátrico anuló el contrato al descubrir que no había estado matriculado en la referida universidad y que el número de colegiado en Madrid que había aportado correspondía a una mujer.

Solo por este caso, el falso enfermero se enfrenta a una condena de año y medio de prisión, así como a una multa de 3.240 euros, por intrusismo profesional en grado de tentativa y falsedad en documento oficial. A la denuncia de esta entidad madrileña se suman también la de otro centro de ancianos de La Moraleja, la del hospital médico quirúrgico y materno-infantil de Boadilla del Monte, o la del Hospital NH Monte Príncipe, entre otras muchas.

En Lugo –donde ejerció antes de ser descubierto y trasladarse a Madrid–, Santiago Blanco también tiene pendiente una denuncia del Colegio de Enfermería, ya que, antes de confirmar que se trataba de un impostor, llegó a trabajar en varios centros de atención primaria en días sueltos de la segunda quincena de julio y la primera semana de agosto de 2018. Fue precisamente una de las compañeras que había tenido en una de esas jornadas la que dio la voz de alarma, ya que el supuesto enfermero desconocía cuestiones básicas del trabajo, como los valores analíticos o simplemente lo que era una extracción. Además, Blanco Lorenzo se unió a un chat de personal eventual, en el que realizaba preguntas bastante sospechosas. Con todo esto, el órgano colegiado comenzó a indagar y descubrió que el joven no tenía el título de enfermero.

EN OURENSE. El colegio lucense comprobó además que el hombre ya había sido denunciado por su homólogo ourensano. Los hechos cometidos en la ciudad de As Burgas fueron juzgados el pasado marzo y la jueza del Penal 2 le impuso una condena de seis meses de prisión y 1.080 euros de multa, pero solo por falsedad documental, ya que en este caso no estaba acusado de intrusismo al no haber llegado a ejercer allí.

En la vista, Santiago Blanco se presentó como un hombre aquejado por una patología mental, un argumento que le sirvió de ayuda en 2017, cuando fue juzgado y condenado a cuatro años de prisión por provocar varios incendios forestales en la provincia ourensana. Entonces le reconocieron la atenuante de trastorno mixto de la personalidad y solo cumplió un año. Sin embargo, su patología no le sirvió de ayuda en el juicio por falsedad documental, ya que la jueza concluye que se trata de un hecho que requiere planificación previa. "Podemos comprender que su impulsividad le impida frenar su comportamiento a la hora de prender fuego a un monte, ya que es una acción instantánea, pero no cuando se trata de un delito que requiere preparación, tiempo y hasta pericia", concluye.

Si los magistrados de todos los casos que tiene pendientes comparten estos argumentos, el futuro resulta poco alentador para el falso enfermero pirómano, que, según comentaron algunos de sus allegados, trabaja actualmente en el sector del seguro.

"En el colegio ya era hiperactivo. No me controlo y quiero curarme"
En el juicio que se celebró el pasado mes de marzo en Ourense, la defensa de Santiago Blanco planteó la absolución o la aplicación de atenuantes o eximentes, ya que padece un trastorno mixto de la personalidad. "En el colegio ya era hiperactivo y quería ser el centro de atención de la clase. Soy incapaz de controlar los impulsos, que me llevan a hacer actos, pero quiero curarme", espetó en la vista.

El forense lo ve imputable. Los forenses que lo analizaron, sin embargo, no apreciaron que su trastorno mixto y límite de la personalidad afectara a su imputabilidad. Según explicaron, la falsificación de los documentos "no responde a una impulsividad", sino que requiere una planificación y el acusado lo hizo "plenamente consciente".

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