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La pareja fue sorprendida en la zona verde del paseo del Miño. SEBAS SENANDE
La pareja fue sorprendida en la zona verde del paseo del Miño. SEBAS SENANDE
La Guardia Civil sorprendió a una pareja en As Saamasas practicando sexo de día al aire libre y la denunció por saltarse el confinamiento

Desde que entró en vigor el estado de alarma es necesario tener un motivo justificado para salir a la calle sin merecer una sanción y, por desgracia para una pareja lucense, practicar sexo no está incluido en la lista de actividades permitidas.

La pareja eligió para sus escarceos amorosos el entorno del Río Miño, en la zona de As Saamasas, en concreto un espacio verde perfectamente visible desde diferentes puntos de las inmediaciones. Además, no se molestaron en esperar a que cayera el sol, sino que se dieron cita a las cinco de la tarde y se dejaron llevar por la pasión mientras brillaba un sol de justicia.

Los amantes —dos vecinos de Lugo que no son adolescentes, sino de mediana edad— pensaron que podrían pasar desapercibidos en un lugar normalmente concurrido, pero desierto estos días por el encierro obligatorio que vació la ciudad prácticamente al completo.

Sin embargo, seguramente no cayeron en la cuenta de que las fuerzas y cuerpos de seguridad no descansan y se pasan las 24 horas del día vigilando precisamente que los lucenses no se salten el confinamiento obligatorio.

De este modo, cuando estaban en plena acción, tumbados sobre la hierba y ajenos a los problemas del resto del mundo, levantaron la mirada y vieron ante así a otra pareja, pero en este caso de la Benemérita. Los agentes, miembros del Seprona, realizaban su trabajo habitual desplazándose en moto y vieron desde el paseo de Ombreiro a dos personas tumbadas en medio del campo y sin parar de moverse, por lo que decidieron acercarse a comprobar lo que hacían. Una vez allí, se encontraron con un hombre y una mujer semidesnudos, manteniendo relaciones sexuales al aire libre y a plena luz del día.

Las explicaciones que le dio la pareja a los agentes no trascendieron, pero era obvio que no habían salido para hacer la compra, para acudir a una cita médica o para trabajar —al menos en el sentido que recoge el real decreto que regula el estado de alarma—, por lo que fueron denunciados por saltarse el confinamiento. Su pasión le puede costar a cada uno entre 601 y 30.000 euros, una multa que quizá paguen con gusto.

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