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Una ruidosa fiesta de 13 horas desató las quejas contra los okupas del barrio de A Milagrosa

Inmueble 'okupado' en A Milagrosa. ARSENIO COTO
Inmueble 'okupado' en A Milagrosa. ARSENIO COTO

La Policía tuvo que acudir varias veces y en el barrio se volvió a desatar la inquietud por la ocupación de casas y la mala convivencia

Más de media docena de veces acudieron el pasado jueves las fuerzas de seguridad a la Rúa Milagrosa ante los reiterados requerimientos de los vecinos debido a la ruidosa fiesta que protagonizaron los okupas del inmueble número 28 de esta calle durante unas 13 horas.

La fiesta fue madrugadora. Comenzó pasadas las diez de la mañana. Y no trasnochó más de la cuenta. Se prolongó hasta cerca de las once de la noche. Su escenario fue el bajo de este edificio de dos plantas, que antiguamente albergó un almacén de fruta.

Los okupas acondicionaron para la celebración el local, cuya puerta exterior sigue bloqueada con una cadena de acero. Optaron por forzar la interior a la que se accede desde el portal.

A través de un cristal fracturado se podían observar este viernes que aún quedaban restos de la jarana, esparcidos por el suelo del antiguo almacén. También incrustaron en una de las láminas del portalón una botella de un refresco.

Desde la Asociación de Veciños da Milagrosa pidieron este viernes soluciones contra este problema "candente" que afecta al barrio

"Menos mal que era una fiesta de cumpleaños, porque pensé que estaban celebrando una boda y entonces hubiera durado dos o tres días", afirmaba una vecina, que se quejó por el ruido que hicieron los molestos inquilinos.

Este es el último allanamiento registrado en el barrio de A Milagrosa que ha trascendido públicamente. Sin embargo, los okupas, un par de parejas jóvenes con niños pequeños, ya llevan residiendo de forma ilegal desde hace alrededor de medio año en las dos viviendas del número 28.

Este inmueble, que perteneció a una familia que tenía un negocio de fruta, es propiedad de un promotor gallego que también adquirió el solar anexo, que se encuentra en la esquina con la peatonal Rúa Menoreca.

DENUNCIA.  Al parecer, este empresario ya ha presentado denuncia en el juzgado para que se lleve a cabo el desahucio, pero este tipo de trámites suelen discurrir con relativa parsimonia.

"No hay ley contra los okupas, ni sentido común para legislar", afirmaba este viernes un indignado vecino de la Rúa Milagrosa, que también requirió la presencia policial a raíz de la estentórea celebración del pasado jueves.

En este caso llueve además sobre mojado porque es la segunda vez que este edificio es allanado. En la ocasión anterior el dueño, según aseguran los vecinos, llegó a un acuerdo con los okupas para que se marchasen sin que tuviese que emprender acciones judiciales contra ellos.

Desde la Asociación de Veciños da Milagrosa pidieron este viernes soluciones contra este problema "candente" que afecta al barrio. Su presidente, Valentín Arias, que recordó que hay al menos otra casa usurpada en la Rúa Xulia Minguillón, considera que se debe afrontar desde varias líneas de actuación: social, legislativa, urbanística y de seguridad.

Valentín Arias demandó una vigilancia policial "máis efectiva", Cree además que las leyes se han quedado "completamente obsoletas" para abordar este problema, por lo que propone un cambio legislativo.

Este portavoz vecinal apuntó que la medida más eficaz sería que la zona fuese declarada área de regeneración y renovación urbana (Arru), lo que contribuiría a la recuperación de los inmuebles vacíos.

Valentín Arias recordó que este es un proyecto por el que se lleva esperando desde hace "máis de cinco anos".

Una ruidosa fiesta de 13 horas desató las quejas contra los okupas...
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